21.6.12

Primum non nocere

Publicado por drajomeini |


Hace años, B., un reputado cirujano estadounidense, se encontró un bulto en la parte superior del abdomen. Habló con un colega suyo, con el que había compartido muchas horas de quirófano y que le merecía respeto. Éste le diagnosticó un cáncer de páncreas. Se le propuso una serie de tratamientos, pero B. no estaba por la labor de perder su calidad de vida. Dejó su plaza en el hospital y se dedicó, el tiempo que le quedaba, a disfrutar de su familia y a dejar sus cosas en orden. Por supuesto, B. no quería morir, pero sabía las consecuencias de todas sus opciones y eligió con conocimiento de causa. 
Hoy, en el cambio de guardia, se ha vuelto a plantear, por enésima vez, este tema. Pacientes con enfermedades terminales, que son sometidos a cirugías urgentes de dudosa eficacia, sólo porque ellos y sus familias no han sido informados de las consecuencias de todas las opciones. Y el cirujano que las indica no es consciente del postoperatorio del paciente o, simplemente, piensa: "Que se le muera a otro". Afortunadamente, profesionales así hay pocos, pero los hay. Y el costo - tanto económico al sistema sanitario como psíquico a la familia - es inmenso. 
En la carrera de Medicina nos enseñan a diagnosticar, tratar y controlar las enfermedades. No se nos enseña qué debemos hacer ante un paciente terminal. No se nos enseña sentido común. 
La muerte, sin embargo, es algo natural. Lo queramos o no, no somos eternos. Y negándonos a ello, caemos en el encarnizamiento terapéutico, que convierte la muerte en algo inhumano y solitario. 


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15 comentarios:

Mo dijo...

Totalmente de acuerdo. La lección de la muerte la tenemos pendiente, y es tan importante saber morir como saber vivir.

Irene dijo...

Por desgracia, Jomeini, el sentido común sigue sin formar parte de los planes de estudio...
A los que aún estamos estudiando se nos plantea como opción personal el reflexionar acerca del dolor y la muerte, y no como algo a lo que nos tendremos que enfrentar el día de mañana como parte de nuestra profesión.
Por lo menos lo que yo me he encontrado en la facultad son muchos egos con aires de "House", más que intención de aportar calidad de vida y eliminar el dolor.
Siento haber soltado esta parrafada, pero es que este tema me tiene un poco indignada. En el poco tiempo que llevo pateando hospital me ha decepcionado un poco el enfoque que muchos sanitarios dan a su profesión.
Gracias por tratar asuntos espinosos con tanta sinceridad y claridad, a mi por lo menos me anima a seguir estudiando!

Irene y Umpa Lumpa dijo...

Sin duda... No se nos enseña a que la muerte, forma parte de la vida. Y que más vale vivir la vida de la manera más plena posible que pasarla de mala manera en un hospital (aunque muchas veces, hay familias excesivamente demandantes, pero que supongo que con la información suficiente y el tacto suficiente, todo se solucionaría)

unaterapeutatemprana dijo...

Ufff...tema delicado donde los haya. Yo que estoy en el otro extremo, el de la Atención Temprana, también reflexiono sobre esto cuando me llegan grandes prematuros con graves secuelas. Pero, ¿quién se atreve a poner el límite? ¿quién pone el sentido común que es el menos común de los sentidos?. Es muy complicado. Lo has tratado con mucha sensibilidad.
Un beso.

Tita dijo...

¿Y las veces en que esas cirugías desesperadas encima acortan no sólo la calidad, sino la vida misma?

En mi pueblo se suele decir "le abrieron y le volvieron a cerrar"
Me niego a creer que en la mayoría de los casos no sabían lo que se iban a encontrar...

En fin. Supongo que es como tú dices, y no hay formación en ese área: hacerse cargo del sufrimiento ajeno es muy difícil si no te enseñan...

Me ha gustado muchísimo el post.

Abrazos

schlappen00 dijo...

No podría estar más de acuerdo, he tenido muchas discusiones con otros médicos acerca de este tema, tanto antes, como médico de familia/urgencióloga como ahora, anestesioblasta con cierto criterio ya, y que muchos cirujanos saben que es muy dura con ciertas decisiones, para mí lo importante es la calidad de vida de mi paciente, y no el hacer una cirugía "urgente" no indicada, porque esto "hay que operarlo o se muere", a veces se nos olvida que nuestro trabajo es acompañar, calmar, escuchar, sedar y ayudar a bien morir, no ensañarnos. Y eso es algo que nunca se me olvida, quizás porque he vivido en primera persona la agonía de un ser querido porque sus médicos no supieron parar hasta que la familia se lo pedimos...
El sentido común, es el menos común de los sentidos...Afortunadamente algunos lo conservamos intacto y lo cultivamos con el tiempo...

Juan F. Jimenez dijo...

Es un tema complejo porque toca a la raiz etica y moral de las personas, por ello tal vez no se pueden tratar solo desde criterios practicos Y utilitaristas.
Ademas hay detras tambien muchos intereses economicos: desde eliminar gastos sociales aparentemente superfluos, hasta suculentas herencias y seguros.
Lo cierto es que hay pacientes aparentemente terminales que viven varios años y tambien al contrario.

Aunque es dificil llegar al punto medio pero pienso que siempre es mejor paasarse en respeto a la dignidad de las personas, y que no juguemos nadie a dioses, hasta el punto de decidr cuando y como de be alguien morir.

cnd dijo...

Que razon tienes!!! Vale la pena perder calidad de vida? Pero por otro lado, oyes casos de gente a la que le han dado 4 meses de vida, y tras el tratamiento viven varios años mas. Dificil decision!!!

Hace un tiempo me contaron un caso parecido al de B., el señor, q sabia las secuelas de los tratamientos, se retiro a morir a su casa en el campo.

Creo q lo correcto seria hacer lo q dices, contarle todas las opciones al paciente/familia y q ellos decidan.

Un saludo, cnd

Gloria dijo...

Lo poco que le quede a uno que lo pase haciendo cosas agradables y rodeado de gente querida no dentro de un hospital con gente desconocida y a los cuales al fin y al cabo no le importas, duro pero es la realidad.

Ramón dijo...

Rotad con un oncólogo sensato, con un paliativólogo o con un algólogo anestesista (y creo que con algún geriatra);o bien, con muchos médicos de familia, y encontrareis lo que le falta a la medicina de curar inmortales que se enseña en las facultades. Saludos

adelarosahdez dijo...

Me ha encantado el tema de esta entrada.
A los médicos, nos deberían de enseñar a ser capaces de consolar y aliviar a los pacientes y sobre todo a aprender cuando ha llegado el final y debemos parar. En ocasiones, caemos en el ensañamiento terapéutico.
Muchas felicidades por el post y el blog.
Saludos

@pabloJ dijo...

Impresionante post!! Espero muchos RTs

Desi dijo...

Pues sí. No se nos enseñan este tipo de cosas. ¡Fuerza para tomar las decisiones difíciles, doctora! Primum non nocere. No al encarnizamiento terapéutico. Besitos de mi pajarillo ;)

Kike Vela dijo...

Es un tema que irremediablemente te acompañará toda tu vida anestésica... "la ausencia de sentido común de los hombres del bisturí". Como tu bien dices no somos eternos, no somos perennes, no somos inmortales (afortunadamente, ya que perderíamos la ilusión y el estímulo por progresar, por arriesgar... por vivir). Nuestra profesión está encaminada a proporcionar una vida y una muerte digna a nuestros pacientes (curar curamos poco, prácticamente sólo hacemos apaños) y estas decisiones las debemos tomar los profesionales de la medicina (nos guste o no) y no la familia, los jueces o los políticos. Nos hemos formado para ello. Debemos decidir a quien reanimar y a quien no, a quien operar y a quien no, a quien sedar y a quien no. Y esto no es jugar a ser dioses, es simplemente ejercer de MÉDICO. Y los médicos por desgracia también nos equivocamos...

dolega dijo...

Totalmente de acuerdo contigo.
Pero también me ha tocado ver a pacientes y familiares que interpretan que cuando les dicen que se vaya a casa y disfrute de la vida, ponen el grito en el cielo y quieren que el médico haga lo que sea, pero algo.
Es la consecuencia de creer que la medicina tiene todas las curas y del miedo a morir.
Saludos

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