29/3/2011

Elastic girl


La seño de música de mis hijos se viste para dar clase como si fuera a la Pasarela Cibeles. No lo digo con envidia, que conste. Me admiran esas mujeres capaces de dedicar dos horas cada mañana a dejar cada pelo en su sitio en lugar de aprovechar para dormir, a las que, para más inri, cuando llegan las siete de la tarde, no se les notan las ojeras. A esa hora, yo suelo parecer un clon de la Bruja Avería , toda despelujada, y mi maquillaje es algo similar a un recuerdo lejano que se acumula en mis poros simplemente por joder. Pero a lo que iba. Los niños no son tontos y se dan cuenta. Cada martes, cuando lo llevo a música, mi hijo, como buen XY, le dice a su seño lo guapa que está. Excepto el otro día.
La seño llevaba un modelito de mallas brillantes negras, con una camisa roja muy, muy pegada, que se escondía en la cintura detrás de un cinturón ancho de cuero. El Terro la miró de arriba a abajo y, antes de meterse en la clase, retrocedió y me preguntó:
- Mamá, ¿la seño puede volar?
- No, Terro, ¿cómo va a volar la seño?
- ¿Puede entonces estirar sus piernas y sus brazos metros y metros?
- Noooo, Terro, sólo puede estirarlos lo normal - contesto, un poco mosca ya.
- ¿No tiene ningún superpoder? - Sí, tiene el superpoder de mantener callados a 15 enanos de 5 años, pero creo que él no se refiere a eso.
- No, Terro, no tiene ninguno.
- Entonces...¿por qué se viste de Elastic Girl?
Mis carcajadas todavía seguían sonando cuando se metió, al fin, en clase.

votar

23/3/2011

Escoger Anestesia


La primera pregunta que te hace mi jefe cuando llegas al servicio es si tú escogiste Anestesia o Anestesia te escogió a tí. Esto, que parece un sinsentido, tiene su lógica. Hay gente que conoce la especialidad y sus múltiples posibilidades y escoge Anestesia en el MIR porque no ve posible otra opción para su vida. Como el que siente un flechazo. Y otros, que no la conocen, que la escogen de rebote y se enamoran de ella en el día a día. Como los que terminan casándose con su mejor amiga. A estos, Anestesia los escoge.
Ayer, vinieron a preguntar por el servicio dos chicas. Anestesia era su primera opción. Me hicieron las preguntas típicas: rotaciones, guardias, rea, dolor, regional, docencia, etc. Y, cuando se fueron, yo me quedé pensando en lo que les había dicho. Tan aséptico todo. ¿Cómo explicarles en 5 minutos la agonía de la primera cesárea urgente?¿O los sollozos que no puedes reprimir después de la primera muerte? ¿O el nudo en la garganta que acompaña a todo recién nacido? ¿Cómo explicar la sensación de triunfo que te cosquillea los dedos después de la primera epidural?¿O de la primera arteria?¿O del primer quirófano que haces sola? ¿Cómo condensar en cinco minutos tres años de logros, frustaciones, lenguas mordidas, ojeras y sonrisas intensas?
Hay amores platónicos que, al dejar de serlo, se desmoronan. Yo me enamoré poco a poco. No soy de flechazos. Me enamoré de cada malabarismo nuevo, de cada incógnita diagnóstica. Sí, yo escogí Anestesia. Pero Anestesia también me escogió a mí.



votar

19/3/2011

La otra

Sé a ciencia cierta que hay otra mujer en el corazón de mi marido. Sé que, cuando me compra flores, también se las compra a ella. Sé que, si le hicieramos elegir, probablemente, la elegiría a ella. Y es algo con lo que no puedo - ni quiero - competir. No puedo competir con su juventud. Ni con su belleza.
Sé a ciencia cierta que hay otra mujer en el corazón de mi marido. Desde hace 7 años ya. Desde el primer segundo en que él posó la vista encima de su hija.



votar

14/3/2011

Desafinando

Mi hermano y yo fuimos de pequeños a clase de música. Yo sólo llegué hasta tercer curso mientras mi  hermano terminaba hasta octavo. ¿Motivo? Tengo menos oído que una rana y canto básicamente igual que una de ellas. Pero hoy he decidido cantarle el cumpleaños feliz a una persona que fue de las primeras que conocí en esta blogosfera. Una persona que siempre está ahí cuando lo necesitas. Con su sonrisa, su voz pausada y su buen hacer. Y por supuesto, con su lengua larga (sin malos entendidos). Y no sólo voy a cantar, sino que le voy a dedicar mi primer podcast (que, todo hay que decirlo, me ha costado un huevo y parte del otro). Así que, para todos ustedes, pero, especialmente, para Miguel Ángel Mañez, que hoy se hace más viejo:


Sus amigos blogosferiles, bajo la batuta de Olga Navarro, hemos agrupado las felicitaciones en este podcast grupal.



votar

10/3/2011

Paralelismos


En su primer año de vida, enseñé a mis hijos a comer. Les ponía la cuchara en su manita y les ayudaba a tomarse el puré o la compota de fruta. Se ponían perdidos, eso sí. Pero a base de intentarlo lo consiguieron.
En su segundo año, les enseñé a no hacerse pis y caca encima y a pedirlo. Aún así, hubo veces en las que llegaron a casa mojados u olorosos, pero, a pesar de los fallos, aprendieron a contener los esfínteres, aunque, a veces, pasaran apuros.
Cuando tenían 3 años, les enseñé a vestirse y a lavarse los dientes. Y fomenté su independencia. Si yo estaba siempre encima de ellos, haciéndolo todo a mi manera, jamás tomarían decisiones propias.
A los 4 años, les enseñé a ducharse solos. Y aunque tuviera un ojo siempre sobre ellos, por si acaso, me daba cuenta de que mi intromisión en su papel de personita mayor les molestaba. Querían hacerlo todo solos.

¿Por qué de repente me parece que la residencia de Anestesiología se parece increíblemente a la crianza de mis hijos?

votar

8/3/2011

Estoy a plan (otra vez)



Ya os he contado alguna vez mis problemas dietéticos. En realidad, no son problemas. Es cuestión de pura lógica: si una tiene una cuenta corriente en el banco Michelín e ingresa más de lo que gasta, la cuenta engorda. Y a mí, últimamente, hasta me da dividendos. Así que me dije: "Jomeini, esto no puede seguir así, tienes que hacer algo". Y me fui a ver a una compañera de facultad que ha montado una consulta de Dietética y Nutrición para hacer una dieta hipocalórica a base de productos prefabricados. Iba bastante poco receptiva  (me había convencido de ir el ver ejemplos cercanos de gente que bajaba mucho de peso con esa dieta y - ¡atención! - no volvía a subir) y la música chill-out de la sala de espera me convenció todavía menos. Pero mi compañera se pasó una hora explicándome, entre otras cosas, la base fisiopatológica de la dieta. Y tenía sentido en mi cerebrito criado en Medicina. Así que ¡qué cuernos! De algo hay que morir. Aquí estoy: sobreviviendo al primer día de dieta. Todos los productos saben a polvo. Y aparte, sólo puedo comer verdura. Con lo cual, hoy me subo por las paredes. 
Me he metido en los foros a ver si era normal (No, Jomeini, pasas de 2500 a 700 calorías y no es normal tener hambre...)y todo el mundo te dice que a los pocos días desaparece la sensación de hambre. Yo creo que a los pocos días estás hasta los huevos de morder el polvo literalmente y pensar en comerte otro de los productitos de marras te debe dar nauseas. 
O sea, queridos Jomeinistas, que si estos días se me va un poco la olla, disculpadme. No soy yo. Es la maldita hipoglucemia que se apodera de mí...


votar

5/3/2011

Deshumanismo

Los sanitarios en general (y los médicos, en particular) tenemos la pésima costumbre de llamar a los pacientes, entre nosotros, por su diagnóstico o por su cama, en lugar de por su nombre. El señor José Fernández, que toda la vida - desde que le creció el bigote - ha sido Don José, pasa así a convertirse en el páncreas de la 715-1. O la Sra Obdulia Martín, conocida por sus vecinas como Lita, es la vesícula de la 402-2. Esto va unido a que, en Cuidados Críticos, el tubo, las máquinas, los cables de los monitores y los miles de perfusores de medicación tienden a deshumanizar a la persona sedada que está en medio de todo, empequeñecida por el blanco de las sábanas.
En mi última guardia, pasé todo el día tratando a un paciente con una hemorragia cerebral. En el momento de informar a la familia, no pude estar presente porque estaba liada en quirófano (las consecuencias de ser "chica para todo" del residente), por lo que les informó mi adjunta, pero me sabía de memoria sus constantes, a qué dosis iban los fármacos que llevaba, los valores de sus plaquetas y su coagulación, los parámetros ventilatorios...en fin, todo excepto una cosa. Por la noche, al repasar su historia para el cambio de por la mañana me fijé en su nombre y en sus apellidos. Los leí un par de veces, incrédula y levanté la cabeza para mirarle. Por primera vez en todo el día, lo vi a él, a la persona, no al paciente. No al hematoma intraparenquimatoso de la cama 4. Era/es el padre de una de mis mejores amigas de la Universidad. Un señor que recordaba bromeando con sus hijos. Al que le gusta leer, contar historias, la poesía y la música clásica. Y me sentí fatal. Fatal por no haber leído su nombre lo primero. Fatal por no haber llamado a mi amiga para decirle: "Estoy aquí, si me necesitas". Fatal por haberlo deshumanizado de esta manera.
Así que a Dios (y a vosotros) pongo por testigos de que no volverá a pasarme.



votar

2/3/2011

Mujeres



El año pasado, el 70% de los estudiantes que acabaron la carrera de Medicina eran mujeres. En Enfermería, esta proporción asciende al 90%. Especialidades típicamente masculinas, como Trauma o Urología, ven incrementar sus filas con traumatólogas y urólogas. En el ámbito de la Atención Primaria, un 58% son mujeres. Y el porcentaje de directivos y cargos de gestión a cargo del sexo femenino ronda ya el 48%. En fin, que, poco a poco, la sanidad se va feminizando y no es raro encontrar que, en un quirófano, el 100% del personal es femenino. Como hace unos días...
La paciente entra acostada en la camilla acompañada de la enfermera y la auxiliar de quirófano. Antes, en la sala de preanestesia, la adjunta y la residente de anestesia hemos estado charlando con ella. Dentro del quirófano, la esperan la residente y la adjunta de cirugía, que están preparando el papeleo para después. La paciente, algo nerviosa, mira las paredes, las lámparas, pasea la vista por las máquinas y, luego, una a una, repara en el personal de quirófano.
- ¡Son todo mujeres! - exclama, sorprendida.
Nosotras nos miramos. La verdad, creo que ninguna lo habíamos notado hasta ese momento. El tanto por ciento de hombres o mujeres no cambia el resultado de tu trabajo diario.
- Bueno, sí - dice la cirujana - Por eso, la vamos a cuidar con mucho mimo.
La paciente se duerme en los brazos del sevofluorane y todo va como la seda.
- Doña Juana - la llamo, para despertarla - Doña Juana, ya está operada. Respire profundo.
Nada más quitar el tubo, la paciente esboza una sonrisa y dice algo muy bajito.
- ¿Cómo dice, Doña Juana? - pregunto.
- Creo - contesta mi adjunta, riendo - que ha dicho: "Vivan las mujeres"

votar
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...