7.11.11

Historias de la UVI: Sepsis

Publicado por dra jomeini |



Manuel era taxista. Al volante de su taxi, le gustaba conversar con sus pasajeros, coleccionar esos pequeños pedazos de las historias de los demás, contarles pedacitos de la suya sabiendo que posiblemente no volvería a verlos en su vida. Cuando le diagnosticaron el cancer, el primero al que se lo contó fue a un tipo encorbatado, que lo miró con cara de susto detrás de unas gafas sin montura. 
Cuando empeoró, después del trasplante, Manuel coleccionaba trocitos de historias del personal de la UVI. La enfermera de la mañana celebraba su despedida de soltera. La de la tarde estaba intentando cambiar el turno para poder ir a una fiesta. La residente estaba enfadada porque tenía tres sesiones en un mes. Luego, empezó a respirar mal y todos estos retazos de historia conformaron un caleidoscopio de colores. Alguien lo intubó, pero él ya no fue consciente.
Esta mañana, cuando he llegado a la UVI, el cubículo de Manuel estaba vacío. Él es ahora un pedacito de historia en este blog. 



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23 comentarios:

Esther dijo...

Gracias a ti, Manuel también será un pedacito de nuestra historia.

Seishi dijo...

Mientras alguien recuerde un pedacito de su historia, Manuel seguirá entre nosotros...

Por ahora, en mi historia, hoy he derramado un par de lágrimas por Manuel.

EC-JPR dijo...

En los pocos meses que llevo de residencia, la sepsis es una de esas cosas a las que le coges mucho respeto. Especialmente después de ver a una chica sana, de 31 años, que estuvo más allá que aquí por una pielo. O un chaval de su misma edad que no llegó a salir del hospital con su diagnóstico de SIDA. O un hombre como tu Manuel, que hoy se pega un trastazo con una silla, pasado mañana va al hospital porque le notan raro, y mientras le estudias el subdural se pone a 70/40.

Irene y Umpa Lumpa dijo...

Gracias por transmitirnos este pedacito de historia. Aunque en este caso el final no sea tan feliz como podría serlo. Pero pone los pies en la tierra a cualquiera

loquemeahorro dijo...

Ahora también es un trocito de nuestra historia.

Cris Ham dijo...

A veces me cuesta leer tu blog. Me pregunto si a ti también te cuesta tu trabajo.Yo no quiero ser historia nunca, que vida esta, con su cara y su cruz.

Gallo dijo...

Magnifico. Sigue vivo.

dra jomeini dijo...

Cris: Ten en cuenta que muchas, muchísimas veces este blog es mi válvula de escape. Gracias a eso, no me vuelvo loca (o por lo menos, más de lo que estoy). Siento haceros daño. No es mi intención. Sólo vuelco sentimientos.

Juana dijo...

Gracias por contarnos los trocitos de historia .... me gusta que me conmuevan, y siempre lo consigues.

Leia Organa dijo...

Joder Jomeini! Con esa forma de escribir, haces bonita hasta la muerte.

Se que tiene que ser muy duro tu trabajo en días como hoy... piensa en todos esos que salimos de la UVI para seguir con nuestras vidas despues de pasar por vuestras manos.

Anónimo dijo...

Consejos de Esculapio*(I)
¿Quieres ser médico, hijo mío? Aspiración es ésta de un alma generosa,
de un espíritu ávido de Ciencia. ¿Deseas que los hombres te tengan por
un Dios que alivia sus males y ahuyenta de ellos el espanto? ¿Has pensado
bien en lo que ha de ser tu vida?
La mayoría de los ciudadanos pueden, terminada su tarea, aislarse lejos
de los inoportunos; tu puerta quedará siempre abierta a todos; vendrán
a turbar tu sueño, tus placeres, tu meditación; ya no te pertenecerás.
Los pobres, acostumbrados a padecer, no te llamarán sino en caso
de urgencia; pero los ricos te tratarán como a un esclavo encargado de
remediar sus excesos; sea porque tengan una indigestión, sea porque
estén acatarrados, harán que te despierten a toda prisa tan pronto como
sientan la menor inquietud; habrás de mostrar interés por los detalles
más vulgares de su existencia, decidir si han de comer cordero o carnero,
si han de andar de tal o cual modo. No podrás ausentarte, ni estar
enfermo; tendrás que estar siempre listo para acudir tan pronto como
te llame tu amo.
¿Tienes fe en tu trabajo para conquistarte una reputación? Ten presente
que te juzgarán no por tu ciencia, sino por las casualidades del destino,
por el corte de tu capa, por la apariencia de tu casa, por el número de tus
criados, por la atención que dediques a las charlas y a los gustos de tu
clientela. Los habrá que desconfiarán de ti si no vienes del Asia; otros si
crees en los dioses; otros si no crees en ellos.
Tu vecino el carnicero, el tendero, el zapatero, no te confiará su clientela
si no eres parroquiano suyo; el herborista no te elogiará, sino, en tanto
que recetes sus hierbas. Habrás de luchar contra las supersticiones de
los ignorantes. ¿Te gusta la sencillez?, habrás de adoptar la actitud de un
augur. ¿Eres activo, sabes qué vale el tiempo?, no habrás de manifestar
fastidio ni impaciencia; tendrás que aguantar relatos que arranquen del
principio de los tiempos para explicarte un cólico.
¿Sientes pasión por la verdad?, ya no podrás decirla. Habrás de ocultar
a algunos la gravedad de su mal, a otros su insignificancia, pues les
molestaría. Habrás de ocultar secretos que posees, consentir en parecer
burlado, ignorante, cómplice. No te será permitido dudar nunca, so pena
de perder todo crédito; si no afirmas que conoces la naturaleza de la
enfermedad, que posees un remedio infalible para curarla, el vulgo irá a
charlatanes que venden la mentira que necesita.
No cuentes con agradecimiento: cuando un enfermo sana, la curación
es debida a su robustez; si muere, tú eres el que lo ha matado. Mientras
está en peligro te trata como a un Dios, te suplica, te promete, te colma
de halagos; no bien está en convalecencia ya le estorbas; cuando se trata
de pagar los cuidados que les has prodigado, se enfada y te denigra.

Anónimo dijo...

(y II)
Te compadezco si sientes afán por la belleza: verás lo más feo y más
repugnante que hay en la especie humana; todos tus sentidos serán maltratados.
Habrás de pegar tu oído contra el sudor de pechos sucios, respirar el
olor de míseras viviendas, los perfumes harto subidos de las cortesanas,
palpar tumores, curar llagas verdes de pus, contemplar los orines, escudriñar
los esputos, fijar tu mirada y tu olfato en inmundicias, meter el dedo
en muchos sitios. Te llamarán para un hombre que, molestado por dolores
de vientre, te presentará un bacín nauseabundo, diciéndote satisfecho: “gracias
a que he tenido la precaución de no tirarlo”. Recuerda entonces que
habrá de parecer interesarte mucho aquella deyección.
Tu oficio será para ti una túnica de Neso: en la calle, en los banquetes,
en el teatro, en tu cama misma, los desconocidos, tus amigos, tus allegados
te hablarán de sus males para pedirte un remedio. El mundo te parecerá
un vasto hospital, una asamblea de individuos que se quejan. Tu
vida transcurrirá en la sombra de la muerte, entre el dolor de los cuerpos
y de las almas, de los duelos y de la hipocresía que calcula, a la cabecera
de los agonizantes.
Te verás solo en tus tristezas, solo en tus estudios, solo en medio del
egoísmo humano. Cuando a costa de muchos esfuerzos hayas prolongado
la existencia de algunos ancianos o de niños deformes, vendrá una
guerra que destruirá lo más sano y lo más robusto que hay en la ciudad.
Entonces, te encargarán que separes los débiles de los fuertes, para salvar
a los débiles y enviar a los fuertes a la muerte.
Piénsalo bien mientras estás a tiempo. Pero si, indiferente a la fortuna, a
los placeres, a la ingratitud; si sabiendo que te verás solo entre las fieras
humanas, tienes un alma lo bastante estoica para satisfacerte con el deber
cumplido sin ilusiones; si te juzgas pagado lo bastante con la dicha
de una madre, con una cara que sonríe porque ya no padece, con la faz
de un moribundo a quien ocultas la llegada de la muerte: si ansias conocer
al hombre, penetrar todo lo trágico de su destino, entonces hazte
médico, hijo mio.*
* Esculapio: nacido en el año 1 a.n.e. fue un médico griego, nativo de la
antigua Bitina en Asia Menor. Fue profesor de oratoria en Roma (donde
se le conoce como Asclepio), pero más tarde se graduó de físico y se
dedicó a la práctica de la medicina. Creía que el movimiento de los
átomos en el cuerpo era causa de enfermedades, propugnaba como
curación los baños, la dieta, el ejercicio y el masaje. Sus numerosos
seguidores fundaron una escuela de medicina llamada Metódica.
Después de su muerte se construyeron múltiples templos en su honor
con la idea de perpetuar su recuerdo y sabiduría.
En la época actual es reconocido internacionalmente y se le rinde culto
en el emblema de la medicina. Como es conocido el emblema está
representado por una imagen donde se puede ver una culebra (culebra
de Esculapio) arrollada en torno a la vara que sirve de símbolo. Este
reptil europeo es inofensivo, de color pardo por la cara dorsal y amarillo
o blanco por la cara ventral. Habita en España y en parte de Europa.
Besos. Pepe.

dra jomeini dijo...

Madre de Dios, Pepe. Te he tocado la fibra sensible. El comentario es un post en sí mismo.

jane dijo...

Después de Pepe, no queda nada por decir, Yo ya te dije en su momento qué te esperaba si elegías esa carrera, Pero sé también que no te has arrepentido.

Mar dijo...

las emociones son hermosas y también recordar a quienes dejaron una pequeña huella en nuestras vidas

gracias a tí también por emocionarte con nosotros :)

briseida dijo...

Ojalá Manuel pueda seguir contando historias allá donde esté ahora mismo...

Anónimo dijo...

Jomeini, GRACIAS por tu sensibilidad, por el cuidado con tus lectores, sé que cada letra que escribes al contestar,va con el mismo mimo con que tratas a tus pacientes. Qué pena que estemos tan lejos!, pero bueno creo que la calidad con que los tratas suple a la cantidad que nos gustaría - algún día lejanoooo!- ser tratados por ti.
(El tocho sobre Esculapio se lo hice leer a mi hijo pequeño antes de que pusiera como primera opción Medicina, y al final la puso y entró. Dicho sea de paso,aunque se está asomando nada más, está entusiasmado). Besos,Pepe.

Remedios dijo...

Todos deberíamos hacer un homenaje a nuestros pacientes que han muerto. Algo de ellos queda para siempre en nuestro ser. Descanse en paz, Manuel.
Y gracias, Pepe, por recordarnos las palabras de Esculapio.

más que hermanas dijo...

Soy enfermera de la UCI hace 14 años y creo que Manuel está cuidándonos junto a tantas personas que se van a nuestro lado cada día en estas unidades.Besiños, Raquel.

capitán garfio dijo...

Que bonito...me ha llegado, me ha tocado....gracias

Emilienko dijo...

Infraestimé en lamcarrera la gravedad de una sepsis. Tiene guasa la condición, que cosa más mala, ojalá nos libremos de ella.

Crisisonfire dijo...

Me has emociaonado mucho con esta historia... La vida es tan efímera e impredecible que asusta.

Irene dijo...

¿Por qué la sepsis no es tan mediática como otras enfermedades que están más controladas y tienen menos tasa de defunción?

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