Cada vez que se cruza en mi camino una tragedia, no pienso en el momento en sí en que se comunica un diagnóstico terrible o un pronóstico aún peor. No. Siempre pienso en las horas previas. Esas horas de total inconsciencia en las que no vemos venir la tormenta. Horas en las que nos entregamos a cosas banales sin saber que nunca volverán a ser las mismas. Sin saber que esa vez puede ser la última.
Existe una línea delgada y frágil que separa la rutina diaria de algo que marcará nuestra vida para siempre. Una línea que separa el estar tomando una copa con los amigos del timbre del teléfono sonando en el bolso. Una línea que se rompe cuando descuelgas, convirtiendo los dos pedazos de tu vida en un antes y un después.
Hace ya tiempo, mi hermano empezó así un día de fin de año. Recibiendo la noticia de la muerte de uno de sus mejores amigos en un accidente de tráfico. Yo no podía dejar de pensar en las horas previas de su madre. ¿Qué estaría haciendo antes de descolgar el teléfono? ¿Pensando en los preparativos de la cena de esa noche? ¿Haciendo café y enfadándose con el hijo que, por décima vez en el mes, llegaba tarde sin avisar?
Ayer yo estaba preparándome para ir a la cena del Congreso cuando sonó el teléfono. Y, aunque no es mi vida la que cambia, si lo hace la de una amiga muy querida y la de sus hijos.
Bendita inconsciencia de las horas previas.






25 comentarios:
Lo siento por tu amiga, gracias a Dios no somos conscientes en esas horas previas. Cuando en mi casa suena el teléfono por la mañana se me dispara el corazón por encima de 200. Un abrazo.
Desgraciadamente, conozco la sensación de que el hilo del que pendía mí mundo, se rompa tras una llamada de teléfono, que no anuncia más que una tragedia triste e irrevocable, que cambiaría para siempre el curso de mi vida.
Y siempre pienso... Ojalá hubiera podido evitarlo... en esas horas previas.
Un saludo y condolencias a tu amiga.
Dicen que las alegrías, cuando se comparten, se agrandan.
Y que en cambio, con las penas pasa al revés. Se achican.
Tal vez lo que sucede, es que al compartir, lo que se dilata es el corazón.
Y un corazón dilatado esta mejor capacitado para gozar de las alegrías
y mejor defendido para que las penas no nos lastimen por dentro.
MAMERTO MENAPACE.
Un besazo.
A mi me pasa lo mismo. Como también me hago preguntas con esa delgada linea que delimita la última inspiración de una persona, el último latido, el último pensamiento, la última descarga axonal, el último intercambio iónico...
No te puedes imaginar como te entiendo!! Yo tuve dos llamadas en el mismo día y en el mismo sitio, con dos años de intervalo. En la primera, mi hermano me dice que mi madre, muy enferma, acaba de morir. La segunda, en la que mi padre me dice que mi hermano, casi tan enfermo como mi madre, está en situación abismal y que si queremos, para no hacerle sufrir, que se le retine la adrenalina que lo mantiene arriba y que el solo decida cuando ir en busca de mi madre, que ya lo está llamando...
A mí me pasa igual... Cada vez que pasa algo, que es grave pero no necesariamente tan tan grave, pienso en cómo podía estar tan tranquila sólo unos instantes antes...
A veces me preocupo si un ser muy querido se retrasa en decirme que ha llegado a un sitio. Primero me enfado, luego pienso ¿y si ha pasado algo? Después pienso en la última vez que hablé con esa persona... en fin.
Son cosas duras. Se puede seguir adelante. Nadie ha dicho que sea fácil ni que haya que olvidarse de nadie. Espero que esa familia pueda recuperarse de la pérdida.
un abrazo gigante jomeini, siento que hayas terminado asi el congreso, que es espero te haya tratado bien. quiza podamos conocernos en el próximo...un beso la del nombre impronunciable
Las minutos previos a la peor noticia de mi vida son un recuerdo que no puedo borrar. Una y otra vez recuerdo el camino de vuelta del super a casa, estar en la cocina vaciando las bolsas frente a la nevera cuando mi novio con cara palida me acerco el telefono y me dijo:"sientate". En un segundo vinieron a mi mente dos posibilidades, ha muerto mi padre o mi hermano... y escuche la segunda frase al otro lado del telefono.
Y muchas veces aun sufro pensando en como vivieron ese momento mis padres.
Ciertamente, es una de esas cosas en las que no se piensa, pero es tal como lo describes.
Uno va por la vida tan campante, sin plantearse que esa vida es efímera y cambiante. Uno hace planes convencionales para seguir adelante con su vida convencional, quedar a comer el próximo domingo, ir planeando las vacaciones de agosto, mirar otras deportivas, que éstas ya están muy gastadas...
Y de pronto todo cambia, algo se rompe y nunca puede volver a pegarse. Y tú ahí mirando billetes de avión en Atrápalo.
Y claro, cuando pasa, te sientes tan poca cosa, tan indefenso...
Lo siento...un beso muy grande.
Quizá porque a mí nunca me ha llegado una de estas noticias por teléfono pienso más en otras cosas..en mi caso, siempre es un "y para los demás, el mundo sigue igual"
Un beso
La Vida es efímera, frágil, impermanente .... nuestra vida puede cambiar en un solo segundo, por eso, en muchas ocasiones, cuando me enfado o cuando tengo que tomar alguna decisión, pienso, si me muriese mañana ¿esto sería importante? .... la mayoría de las veces, hay una respuesta clara .... disfruta de la Vida, da un abrazo a quien te plazca, dile a la gente que la quieres ¡vive! porque dentro de un segundo ¿dónde estará todo esto? ....
Jo, muchas veces he pensado en eso que has puesto en tu entrada. Por eso soy un tanto hiponcondriaca en todos los aspectos. Porque digo y si dentro de un rato esto, y si dentro de un rato lo otro...
Lo siento mucho por tu amiga. Un beso.
Que duro. Lo he vidido en pleno 24 de diciembre al recibir la noticia de la muerte del mejor amigo de mi padre. Fue la primera vez que lo vi llorar en mi vida.
Un abrazo fuerte.
Nunca me había planteada esa cara de la "noticia" que uno nunca quiere oír. Me has heco pensar mucho y bien Jomeini . Gracias.
Uf, Jomeini... qué horror!
Yo sí, como tú siempre pienso en las horas previas... y luego, me asombra que la gente pueda seguir con sus vidas como si tal cosa... menuda mierda.
Un abrazo. Abraza mucho a tu amiga y a sus hijos. Los abrazos reconfortan más que las palabras en casos así.
Tal vez deberíamos de procuparnos de cosas importantes, que a veces, sufrimos por cosas muy tontas y cuando viene una noticia como esta, ya es tarde para darte cuenta...un beso
Hola, Ana. Escribes y cuentas las cosas muy bien. Me encanta. Tienes madera de novelista, sin duda. Realmente lo que cuentas en este post es un hecho que siempre me ha maravillado, que podamos vivir sin suicidarnos. Eso nos lo permite que vivamos disociados, negando lo contingente y lo desdichado, lo que puede que nos pase al minuto siguiente, incluso que nos dé un infarto y nos quedemos secos en el sitio o lo que pasa en otros lugares en los que mueren niños de hambre o a manos de los adultos que les rodean. Nos acostamos preocupados por lo que tenemos que hacer al día siguiente cuando a lo mejor ya no hay día siguiente para uno mismo. Hacemos planes, estrategias, inversiones cuando lo único que sabemos que existe es el aquí y el ahora, el presente. Si tuviéramos en cuenta todo eso la vida sería insoportable. Por tanto, benditas horas, pero también dias, meses y años previos. Un beso
Se me encoge el corazón sólo de pensarlo. Un abrazo enorme a tu amiga, que para este trago tiene un buen hombro.
Espero tardar mucho en vivir algo así.
Marta.
En las horas previas a perder a mi primera hija tras un parto prematuro e inesperado, había estado con mi madre escogiendo una cunita, riéndonos las dos ante la perspectiva de ir a abrazar muy pronto al nuevo miembro de la familia... Nuestra vida no volvió a ser igual. Y no hay día que no nos recuerde a las dos en El Corte Inglés, felices y cómplices en la tarea de ser madres. Años después, todavía no he conseguido serlo todavía.
Lo siento.Y entiendo lo que dices a la perfección.A mi me pasa lo mismo,yo también pienso en esas horas pevias.
Un saludo
Besos miles y un fuerte abrazo para tu amiga... y para ti.
Lo siento mucho.
La vida da muchas vueltas y nunca se sabe cuándo puede dar un gran giro. ¡Un abrazo!
Sergio, cuanta razon tienes. Desde despues de las horas previas a la peor noticia de mi vida esa es precisamente la sensacion que no me puedo quitar de la cabeza, cada vez que suena el telefono pienso que me van a dar otra noticia parecida, cada vez que no suena pienso que esta a punto de sonar... Antes aun siento consciente de nuestra mortalidad no la tenia presente a cada momento y eso me permitia vivir.
cuánta razón tienes...
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