Él apuró el afeitado. Esa noche iba a ser su noche. Se perfumó, se ajustó la corbata y salió dando un portazo.
Ella miró el reloj por décima vez. Se tomaría las uvas y a la cama, que si no, mañana, no habría quien trabajara. A quién se le ocurre tener guardia el día 1...
Él llegó a la fiesta y se pegó a la barra. Ron con Coca-Cola y chicas bonitas. ¿Qué más se le puede pedir a la vida?
Ella se quedó dormida con la boca abierta y la nariz helada, bajo el edredón de cuadros.
- Demasiada bebida - pensó él, saliendo al fresco de la noche.
- Un poquito más -pidió ella, cuando sonó el despertador.
Él se quedó mirando las estrellas que abovedaban el cielo.
Ella observó las gotas de agua que caían en la ducha.
Él se tumbó en la carretera para contemplar las estrellas.
Ella no lo vio.
Ahora, él está en quirófano. La anestesioblasta se afana en montar el recuperador rápido de fluidos porque la vida se le va gota a gota.
- Llama al banco de sangre, que bajen lo que tengan y que empiecen a cruzar más - le dice el adjunto.
Ella se muerde las uñas en la sala de espera.
Él no encuentra las estrellas. Se ha quedado todo oscuro.
A ella, la luz de los fluorescentes, le ciega los ojos irritados de llorar.
De pronto, él ve una luz brillante allí, al fondo. Ha encontrado las estrellas.
Ella ve salir a los médicos. Y su mundo se hace añicos.






24 comentarios:
Sin palabras. Bueno, sí, una: sobrecogedor.
Besos miles
Mudo.
Madre mía... me he quedado helada.
Feliz año!
Dios, qué triste...
Vaya manera de empezar el año.
Hace años viví una historia similar. Mientras leía tu post me venían a la cabeza los detalles de aquella otra historia, como si el tiempo no hubiera pasado. No sabes lo acertada de la expresión "su mundo se hacía añicos"
Un abrazo
Me ha puesto los pelos de punta...
Qué duro y qué deprimente, sobre todo por lo real que es y por lo lamentablemente cotidiano de la situación. Deberíamos tener en cuenta las consecuencias de nuestras acciones, no sólo para con nosotros mismos, sino a veces para gente que ni siquiera conocemos.
Jolines, Jomeini!
No se puede hacer la reentré así de, así de... de realista, coño!
Las vacaciones... bien?
Espero que sí.
Besos.
Chicos, siento el tono funesto, pero ya sabéis que esto es una válvula de escape y la historia me ha estado carcomiendo la sesera todas las vacaciones. El siguiente, cambio de registro.
He aguantado la respiración hasta el final. Un saludo y feliz año.
Bufffffffffff
Lo siento. Y gracias...mucha gente cree (o creíamos, a veces creemos) que los médicos estáis hechos de palo, y que las cosas os resbalan.
Qué mentira ¿verdad?
Una sonata cristalina bien hilada, como un rizo necesario para llegar al sitio donde se producen las sincronías. Esos vericuetos donde la vida muestra quilates de Conocimiento, muchas veces cerca del dolor.
Precioso y tal como es.
UFF¡¡¡ SIN PALABRAS.
La canción va por otros derroteros pero, no obstante, esta historia me ha recordado la primera estrofa.
Vaya comienzo...
Bueno, espero que el resto del año no sea tan... no sé, real, triste y acongojante.
Marta.
El que duerme a mi lado también comenzó el año con la historia que has contado...sin palabras...
Jo me has puesto el corazón en un puño, todos hemos tenido, desgraciadamente, historias así, y, creo que por fortuna, a mí siempre me dejan hecha polvo, no es que me guste sufrir, pero me alegra saber que, a pesar de todo, nunca me acostumbro a ello. Muchos besos y feliz 2011!
jolines jomeini, empiezas el año pisando fuerte...
Menudo cúmulo de sentimientos... y tan bien expresados, como siempre.
Me he quedado sin palabras, y me has hecho llorar, dos cosas que no me pasan habitualmente. Con eso te lo digo todo :)
Besos y feliz año
Joder, qué manera de entrar, pisando fuerte...
Feliz 2011 y espero que el desarrollo y el final no tengan nada que ver con ese comienzo.
Breve y triste, pero muy bonito, porque emociona....me gustan tus historias.
Se me han erizado todos y cada uno de los pelos del cuerpo.
Brutal
Tu forma de escribir me gusta, pero en esta ocasión tocas la perfección. Extraordinario guión para un corto, si algún día me decido, te lo cuento.
Enhorabuena.
Que duro y que triste, mientras leía esperaba un milagro que esta vez no llegó.
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