29/7/2010

Oído al pasar


- Instrumentista: ¿Tú eras de los sin polvo, no?
- Traumatólogo: Hombre, es que con nueve guardias este mes, no tengo tiempo para ligar.
- Instrumentista: Rectifico. ¿Tus guantes eran de los que no llevan polvo, verdad?
- Traumatólogo: Aaaah, era eso. Pues sí.

Si es que cuando una pone las orejas, se arriesga a oir cosas de este estilo...

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25/7/2010

Anestesia en niños


Una de las preguntas más frecuentes que recogen las estadísticas del blog (aparte de las de dónde comprar propofol, cuáles son los riesgos de la lluvia dorada y si el anestesista te puede meter mano cuando estás dormido - a alguien habría que explicarle que entras en quirófano para que te meta mano el cirujano, no el anestesista) es la de cómo es la anestesia en niños. Trataré de explicarlo lo más sencillamente posible, pero siempre, si queda alguna duda, tenéis a vuestra disposición el correo del blog.
Un niño no es un adulto en pequeño. Tiene una serie de peculiaridades que son importantes a la hora de anestesiarlo: diferencias en su corazón, en sus riñones, en su forma de respirar y en la madurez de sus órganos que los anestesiólogos tienen que conocer para poder dormirlos y, sobre todo, despertarlos.
1.- Mocos no: Cualquier padre/madre de niño menor de 5 años sabe que su hijo es un "porta-velas" durante todo el otoño e invierno (es decir, que de cada fosa nasal le sale una vela de moco que le llega hasta la boca). Esos mocos irritan la vía aérea aumentando el riesgo de espasmo laríngeo al despertar (esto es, un cierre brusco de las cuerdas vocales, que no deja pasar aire al pulmón) y aumentando el riesgo de contraer neumonías en el postoperatorio por paso de esos mocos a los pulmones. Si a eso le asociamos una cirugía irritante de la laringe (como, por ejemplo, una amigdalectomía), el riesgo se multiplica. Por lo tanto, aunque no tenga fiebre...mocos, NO.
2.- Pruebas complementarias: Los niños no necesitan analítica ni radiografía para entrar en quirófano, a no ser que tengan una enfermedad asociada o hayan sangrado mucho. Generalmente, el 99% de las analíticas preoperatorias en niños menores de 8 años es normal.
3.- Ayuno: El ayuno también es distinto. Los recién nacidos con lactancia materna deben guardar 4 horas de ayuno. Los de lactancia artificial, 6 horas. Se puede tomar agua o zumo de manzana (u otro zumo sin pulpa) hasta 2 horas antes, aunque en los niños más mayores se recomienda que esperen 6 horas. Y no deben tomarse sólidos en las 8 horas anteriores a la cirugía.
4.- Sedantes: Es recomendable administrar un sedante por vía oral o intravenosa de 30 minutos a una hora antes de la cirugía. Calmará los nervios de los niños (y de los padres).
5.- Hablar: Comunicar a un niño que va a ser operado no es fácil. Requiere andar con pies de plomo. Se pueden usar dibujos y explicaciones sencillas, como la de esta página. Y es importante responder a todas sus preguntas. La más frecuente de ellas es "¿Me va a doler?"
6.- ¿Les va a doler?: No. Para eso, está el anestesista. Generalmente, los niños se duermen por vía inhalatoria. Es decir, se les pone una mascarilla en la cara con un gas anestésico y, una vez dormidos, se les coge una vía intravenosa por la que se administrará la medicación. Se pone analgesia en el intraoperatorio y en los días posteriores para evitar que el niño se despierte con dolor o lo pase mal en el postoperatorio. A pesar de eso, es importante explicarle que, debido a la cirugía, puede estar un poco molesto.
7.- Consulta de preanestesia: Una cosa que me ha llamado la atención es que los padres, en muchas ocasiones, se presentan a la consulta de preanestesia sin su hijo. El otro día, sin ir más lejos, vino una abuela:
- ¿Y el niño?
- Ah. no - contestó - No ha venido. Es que hacía mucho calor.
- Es que, verá usted, el paciente es el niño. ¿Cómo quiere que lo valore si no lo trae?
- Ah, pero no pasa nada. Yo puedo firmar donde sea.
NO. La consulta de preanestesia no es un trámite puro y duro. En ella, el anestesiólogo valora la vía aérea del niño, si puede o no tener dificultades para intubar, cómo está respiratoriamente y el grado de hidratación y nutrición. No el de la abuela, no el de los padres. El paciente es el niño y debe acudir a la consulta.
8.- Presencia de los padres en la inducción anestésica: En algunos países (Inglaterra, Australia...) se permite a los padres estar presentes en la fase de inducción anestésica. Teóricamente, esto sirve para disminuir la ansiedad de separación del niño menor de 6 años. Lo que no tengo claro es que el beneficio sea el mismo para los padres, que, generalmente, se impresionan mucho con la llamada "fase de agitación" de la anestesia inhalatoria. En ella, el niño mueve manos y pies y parece que quiere quitarse la mascarilla. Yo entré en la inducción anestésica del Terro cuando lo durmieron y, aún sabiéndolo, lo pasé fatal. Así que no lo recomiendo a nadie.
9.- Complicaciones: Todo acto quirúrgico, así sea quitar un uñero, tiene sus complicaciones. Unas amígdalas que, desde el punto de vista del otorrino, es una cirugía sencilla, tiene un riesgo alto de laringoespasmo en el despertar y de sangrado en el postoperatorio. Las naúseas y vómitos postanestésicos, a pesar de la prevención, son más frecuentes en los niños que en los adultos (sobre todo, en cirugías de ojos, otorrino y abdominales)No obstante, el riesgo anestésico en el niño ha disminuido mucho en los últimos treinta años. Y a ello contribuye el que los residentes de Anestesia pasen períodos de formación específica en Anestesia Pediátrica, como yo estoy haciendo ahora.


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21/7/2010

Flechazo

Era rubio. Y, a pesar de que siempre me han gustado los morenos, me enamoré de él en cuanto posó en los míos sus enormes ojos verdes. Esos ojos. Te podías perder  en ellos, en la inmensidad limitada por dos filas de largas pestañas. Y yo los miré y me perdí.
- Me gustas - me dijo, extendiéndome la mano.
- Tú también me gustas - le contesté, tomándosela.
Con un suave tirón, me acercó a él y juntó su cabeza a la mía. Y yo, cuando sentí sus brazos alrededor de mi cuello, lo levanté en los míos para llevarlo al quirófano.
- ¿Sabes, Luis? - le dije - En Tenerife, tengo dos niños como tú.
- No. No tan guapos - me contestó.
Mi carcajada sobresaltó a una enfermera que pasaba.



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15/7/2010

¿Tigüeña nenito tí?

Mi santo y los enanos vinieron a visitarme el fin de semana pasado. Era el cumpleaños del Terro y no era cuestión de que lo pasara sin su madre queridísima. Así que cogieron un avión e invitamos a los amiguitos que tiene en Madrid a pasar la tarde en un sitio de esos de juegos de bolas y toboganes.
- Hola – nos dice la monitora, una chica gordita, con el pelo rizado y el entusiasmo del que se ha tomado un tripi media hora antes. - ¿Quién eres tú?
- Susanita – responde mi hija, mirándola medio mosca- tanto entusiasmo en un adulto no es normal - mientras esconde la carita en mi regazo.
- ¿Y tú? – le pregunta al Terro.
Él hincha el pecho, sintiéndose importante y le responde:
- Yo soy el Terrorista, el niño del cumpleaños.
- ¿Y cuántos cumples?
El Terro levanta una mano con la palma abierta mientras mira fijamente la barriga de la chica. Ay,ay,ay. Años de experiencia como madre de terrorista me han enseñado que esa mirada fija no presagia nada bueno. Efectivamente. El Terro levanta la cabeza, la mira, le señala la barriga y pregunta:
- ¿Tienes un bebé ahí dentro?
La sonrisa de la monitora se convierte en un rictus congelado y lo mira como la que va a acariciar a un perrito adorable y se da cuenta de que, en realidad, es una rata. Su voz al responder baja unos cuantos grados la temperatura de la habitación.
- NO.
Mi hijo, entonces, decide rematar la faena.
- Ah, lo que pasa es que estás muy gorda – dice, provocándome un ataque de tos.
- Ejem, ejem – la tos no sirve para disimular la mirada asesina de la monitora – Terro, esas cosas no se dicen.
- Pero es que está gorda, ¿verdad, mamá, verdad?
La madre que lo trajo.
- Hala, hijo, vete a jugar.
Y se va corriendo, sin darse cuenta de que va pisando trozos de autoestima de monitora por todo el suelo.


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12/7/2010

La Roja y el beso

¿De qué si no puedo hablar hoy cuando en los medios de comunicación (los mass media, como dicen los que se las dan de finos) no se habla de otra cosa? Y es que no es para menos. Que sí, que sí, que ya sé eso de que el fútbol (que no la religión) es el opio del pueblo y demás mandangas, pero es que la selección española ha conseguido lo que nunca consiguió ningún partido político, ni ningún dictador de tres al cuarto. Ha conseguido que por un día todos (catalanes, vascos, andaluces, canarios, gallegos, maños...) olvidemos nuestras diferencias y sigamos juntos un objetivo único, bajo una única bandera. Han conseguido que se olviden, con las lágrimas de Casillas, otras lágrimas. Y éste, con su beso a su novia, ha conseguido dar el punto de normalidad a tanto rollo de "astros del balón" y "supercampeones". Que casi podemos oír lo que piensa mientras ella se esfuerza por ser profesional : "¡Qué cuernos! A la mierda el Times", antes de plantarle un besazo con todas las de la ley. Que sí, que qué cuernos, que un mundial no se gana todos los días. Y esto es algo que hay que celebrar.


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7/7/2010

Arenas movedizas


Una de las cosas que tiene que aprender el anestesioblasto, como todo médico, es que en la medicina hay una serie de terrenos pantanosos en los que es necesario sobrevivir. Uno de esos terrenos es el de las malas noticias. Tengo una compañera que, al comunicar una mala noticia, se ponía tan nerviosa que le entraba la risa floja. Imaginaos:
- Jajaja, señora, que es que tiene jajajaja usted un cáncer jajajaja.
Lógicamente, ha estado a punto de morir por agresión en varias ocasiones.
Otro de estos terrenos pantanosos es el llamado "balones fuera". Me explico. Supongamos que vemos en Urgencias a una paciente de 57 años, que acude por una candidiasis en el muslo y que, nada más entrar por la puerta, nos dice:
- Verá, Doctora, esto que usted dice que es un hongo, en realidad no lo es.
- ¿Ah, no?
- No. Lo que pasa es que la mafia rusa entra en mi piso y me envenena el jabón.
- Aaaaaaah, vaya. Espere usted aquí un momento, que voy a solucionar ese tema.
Cerramos la puerta y ponemos un busca al psiquiatra de guardia.
- Que no, que no es mío. Que ella ha venido por lo de  la pierna.
- Amosnomejodas. Y lo de la mafia rusa ¿quién se lo cura?¿El CSI?
Pero hay un terreno pantanoso más escurridizo que una anguila por el que nos hundimos todos sin remedio y es el de las frases hechas. Por ejemplo: "Y es que les das la mano y se cogen el brazo" (traumatólogo hablando del gobierno con un paciente manco), "No siento las piernas" (enfermera imitando a Rambo, bromeando con un paciente, sin darse cuenta de que a éste le faltaban ambos miembros inferiores), "Tú ahora le echas un vistazo y te quedas tranquilo" (anestesista a un paciente ciego) o "Tienes negro a tu paciente" (anestesioblasta bromeando con su adjunto, sin darse cuenta de que su paciente, de color, estaba completamente despierto).
Y el que no tenga arena en los zapatos, que tire la primera piedra


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2/7/2010

Cómo ser la protagonista de "Eclipse"


Elija una profesión en la que no se duerma (por ejemplo, anestesioblasto, con su llamada horaria para epiduralizar). Eso potenciará las ojeras.
Además, combínelo con dos enanos que tampoco le dejen dormir en sus horas de descanso. Genial. Así conseguimos los párpados a media asta y el pelo alborotado supersexy.
Elija un entorno de trabajo donde no vea la luz del sol ni por el forro. ¿Qué tal un quirófano?
Rodéese de individuos a los que les guste la sangre y que además, la necesiten para vivir. Aunque tú no seas de su especie y no entiendas ese gusto, puedes llegar a empatizar con ellos y llevarte razonablemente bien.
Y, finalmente, enamórese de uno de ellos (para más inri: trauma) y desee, de vez en cuando, algún que otro mordisquito en el cuello.

Pues, la verdad, no sé qué tiene la Kristen Stewart que no tenga yo.


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1/7/2010

Rotación externa


Los anestesioblastos pertenecientes a mi servicio nos vamos a rotar fuera para formarnos en Anestesia Pediátrica. No porque en el hospital donde trabajo no se operen niños, que sí se operan, sino porque en un hospital pediátrico o con un servicio de Cirugía Pediátrica potente, se ven intervenciones mucho más complejas. Y eso da tablas. Así que aquí estoy: en otro hospital y en otra ciudad. Ayer, dejé a mis enanos en las amorosas manos de su padre y sus abuelos, intentando no llorar, sin conseguirlo.Y hoy he entrado en los quirófanos como si fuera de nuevo R1. Más torpe que un elefante en una tienda de antigüedades.
Pero antes, como esto es España, me he recorrido todo el hospital.
- Disculpe - le pregunto a la señorita de Información - Soy rotante de Anestesiología ¿Podría decirme cómo puedo localizar al tutor de residentes o al jefe de servicio?
- ¡Ay, pues no sé! - dice la de Información, evidentemente desinformada - Mejor preguntas en Urgencias. Al final de ese pasillo, a la izquierda.
Me encamino a Urgencias, sintiéndome idiota profunda.
- Perdone - le digo a la administrativo de Admisión - ¿Podría indicarme cómo localizar al tutor de residentes de Anestesia o al jefe de servicio?
- Pero...esto es Urgencias.
- Eso ya lo veo. Pero la de Información - la de desInformación - me ha dicho que pregunte aquí.
- No, eso debe ser en Quirófano.
- Si no le importa decirme cómo llegar a Quirófano...
- ¿Ves ese pasillo? - señala el mismo por el que he venido - Al final, a la derecha, hay unas escaleras, subes al primer piso y ahí están.
- Gracias.
Desando lo andado, acordándome de la madre, la abuela, la tía y toda la familia política de la de Información. Y finalmente, encuentro los quirófanos. Y a una anestesista salvadora que me orienta, me da una taquilla (Increíble, si tenemos en cuenta que en mi hospital llevo dos años esperando que me den una), un pijama y me sitúa en el camino correcto al quirófano.

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