28/6/2010

Recorte de Londres


Yo recordaba (De otra vez. De hace años) un Londres gris, frío y lluvioso. Recordaba un Londres inhóspito y desangelado. Una macrociudad en la que todos parecían tener demasiada prisa para pararse a disfrutar de la vida. Reconozco que no tenía demasiadas ganas de volver. Este fin de semana me ha devuelto Londres. He paseado por una ciudad llena de vida, de color, de contrastes. El sol ha hecho salir a los londinenses a la calle a pasear piernas blancas, negras, rojas y amarillas. Ha llenado de turistas los puestos de Portobello Road. Y de amantes de la siesta el césped de Hyde Park. Bajo ese mismo sol, las calles derraman petunias a la entrada de los pubs. Como espías infiltrados, nos sentamos en un pub, con nuestras medias pintas y un fish & chips para ver el partido de España contra Chile. Pero el primer gol nos hizo levantar los brazos y gritar: "GOOOOL". Detrás nuestro, nos siguieron unos extremeños. A la derecha, unos catalanes. Y al fondo, un señor de Santander. Nos miramos sorprendidos. Y, luego, hermanados por el hecho de ser españoles en tierra extraña, seguimos viendo el partido y comentándolo, para horror de una pareja de suizos, que intentaban seguir el Suiza-Honduras en otra pantalla más pequeña.
- ¿Qué venif a hafer aquí? - nos preguntó uno de los extremeños, que llevaba un pedal de mil pares.
- De vacaciones
- ¿Y de dónde venif?
- De Tenerife.
-Oigs, de Tenerife. De Tenerife, vienen, oye - le dice a su colega. un cántabro con otro pedal digno de Indurain.- Puef a nofotrof nof dijeron laf parientaf: "Fi no aprovecháif ahora, ¿cuándo vaif a aprovechar? Y nof hemof venido con lof colegaf. Pa´que veáif que parientaf que tenemof".
Yo, siendo la "parienta", tendría muchísimas ganas de perderlos de vista a ambos. Con lo que, efectivamente, entiendo a sus parientas.
El partido sigue su curso, con un Chile que pone toda la carne en el asador y una España, que no, pero que gana. El aplauso final de los españoles no deja oír el llanto silencioso de la chica suiza.
- I´m sorry! - le digo, al salir, sintiéndome culpable no sé muy bien de qué.
Ella sonríe, pálidamente, como la que recibe el pésame.



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24/6/2010

38 enlaces para celebrar los 38



1.- Soy adicta a la Coca-Cola Light. Desde que vi el famoso anuncio, cada vez que un albañil viene a casa tengo que tomar Prozac para superar el chasco.
2.- Me encanta contemplar a mis hijos cuando duermen. Ver como las pestañas les acarician las mejillas redonditas. Y digo, como el ogro de los cuentos: "Aquí huele a niño" porque su olor a colonia y a inocencia cálida impregna el aire de la habitación.
3.- Me gustan las películas con finales grandiosos o finales felices. Para finales amargos, ya está la vida. Me emociona la declaración de amor de "Cuando Harry encontró a Sally". Y salí hipando de "Los puentes de Madison".
4.- Adoro los mundos de fantasía estilo "La historia interminable" o "El señor de los anillos". Por eso, mis películas favoritas son las que forman la Triología de la Guerra de las Galaxias. Por eso y porque Harrison Ford está de toma pan y moja.
5.- Mi libro favorito es "Dejádselo a Psmith" de P.G. Wodehouse. Siempre consigue hacerme reir. Es mi "gas de la risa" particular (Aquí, os podéis descargar "El gas de la risa" de Wodehouse)
6.-Odio el cordero y todo tipo de col, coliflor, repollo, coles de Bruselas, col lombarda y Col-esterol.
7.- Mi plato favorito son los huevos rellenos (sin coñas).
8.- Y mi postre preferido la Tarta de queso con fresas.
9.- Soy llorona, muy llorona, lloronamente llorona.
10.- Mi santo me pidió que me casase con él en un parking. En ese momento, me dí cuenta de que a romántico no iba a ganarle nadie.
11.- Adoro la música de la poesía, la sonora cadencia del teatro, el rumor profundo de la novela. Soy, en resumen, literaturoadicta. Y me gusta escribir para columpiarme en las palabras, sin dejarlas escapar.
12.- Soy tímida, aunque no lo aparente.
13.- Soy de las que lamen la tapa de los yogures, se comen el lado marrón de la Nocilla, leen la caja de los cereales mientras desayunan y la trasera del champú, mientras se duchan. Y de las que se dejan la tapa del váter levantada.
14.- Como buen anestesioblasto, soy maniática al 100%.
15.- Soy extremadamente puntual. De hecho, siempre llego la primera a todas partes. Y me paso un buen rato acordándome de la familia de los que no lo son.
16.- Me gusta la decoración, dibujar y jugar a diseñadora. Soy una compradora compulsiva de revistas de decoración, que releo y recorto.
17.- Una de las cosas que más valoro en una persona es la originalidad. No puedo con los sosos. Y se me nota. Por eso mismo, no soporto los memes (porque es una idea original que, al ser copiada por otros, deja de ser original).
18.- Tengo un pésimo gusto musical: me gusta Queen, David Bisbal, Taxi, El canto del loco y Amaral. Y durante muchos años fui fan de Modern Talking.
19.- De pequeña, practiqué gimnasia rítmica, baloncesto, natación y atletismo, con pobres resultados en todos. El deporte no es lo mío.
20.- Soy más miope que Rompetechos. Y mi santo más que yo. Así que Susanita y el Terro, genéticamente, lo tienen jodido.
21.- Uno de los placeres de esta vida es cocinar para comer lo cocinado en buena compañía y en calma, pero, como generalmente, no tengo tiempo, soy especialista en cocinar en menos de veinte minutos.
22.- Olvido, pero no perdono. Y no olvido lo que perdono.
23.- Mi altura me ha dificultado encontrar zapatos, pantalones y novios. (1 y 2).
24.- Soy adicta a las aceitunas.
25.- Y a la Tortilla de papas (o sea, que si llego a nacer en Finlandia las hubiera pasado moradas).
26.- El primer trago de cerveza es un placer de dioses.
27.- Me derrito con los mimos. Soy muy mimosa (Y hay que ver la cantidad de páginas guarras que salen cuando metes mimosa en Google...)
28.- Me aburre soberanamente que me hablen de tecnología. Me suena todo a chino.
29.- Hay 3 inventos del hombre que, desde mi punto de vista, han cambiado la historia de la medicina: la penicilina, la anestesia y el jabón. Y soy tan poco original, que ya lo había dicho alguien antes que yo.
30.- No bebo demasiado (a pesar de lo que parezca), pero distingo un vino bueno de un pirriaca. Y si pido una copa es siempre un gin-tonic.
31.- Soy el verdadero terror del peatón. Llevo dos reventones de rueda en lo que va de año.
32.-Hace poco, uno de mis adjuntos me definió como friki, lectora compulsiva, cabezona e hiperperfeccionista. Yo también lo quiero.
33.- Soy despistada. No pierdo la cabeza porque la llevo pegada.
34.- Pongo a la familia y a los amigos por delante de todo.
35.- No sé qué excusa voy a poner cuando mis hijos crezcan para ir a ver pelis de dibujos al cine.
36.- Soy desordenada dentro de un orden.
37.- Y pesimista a paletadas.
38.- Y por supuesto, soy cada coma de este blog.


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21/6/2010

Médico de familia


En mis tiempos de Cabeceróloga, cuando decía cuál era mi especialidad, la respuesta era siempre la misma: "¿Médico de Familia, como Emilio Aragón?". Siento defraudar al posible lector, pero Emilio Aragón se parece a un Médico de Familia en lo que yo a Lady Gaga. Hace unos días, en El País salió un artículo llamado "No quiero ser médico de familia", firmado por Elena G. Sevillano. En él se cuenta que, a pesar de ser la especialidad con más demanda al acabar la residencia, los aspirantes a MIR no quieren ser médicos de familia. Antes, se inclinan por otras especialidades con un mayor prestigio social (como, por ejemplo, cardiología). De esta forma, la Atención Primaria, que debería ser la base del sistema, tiene un déficit de un 25% en médicos. La periodista habla de sueldos bajos, excesiva presión asistencial, precariedad laboral y carga burocrática. A eso suma el desconocimiento por parte de los estudiantes. También habla de un post del Dr Bonis (¿Por qué se coge Cardiología antes que Medicina de Familia?), brillante como todo lo que hace. Pero yo no les resumo esto para hacer un corta y pega del artículo, por muy interesante que esté. Se los resumo porque días más tarde, leyendo las cartas al Director, me topé con esta respuesta (escrita por Roberto Sánchez, un médico residente de Familia de Madrid) y me ha parecido tan increíblemente buena, que tenía que darla a conocer:
"He leído el artículo No quiero ser médico de familia en su periódico y escribo para decirle que yo sí quiero. Es que a mí, señor director, me gustan los sentimientos de la gente, la sonrisa de la mujer que se queda embarazada la primera vez, las sonrisas sin dientes de los abuelos, las sonrisas con caries de los niños. Me conmueven las lágrimas del suicida, del empresario, del seropositivo, las del paciente que sabe que va a morir pronto. Me apasiona mi trabajo porque me apasionan las personas con sus corazones, sus tripas, sus desechos, sus ojos evasivos. Me apasiona mi trabajo porque me apasiona la vida y todos los días, cuando entro en la consulta, entro a construir la sociedad, a consolar a los parias de la tierra, a leer biografías entre líneas, a ser un voyeur de la cotidianeidad. He dedicado 11 años a este propósito, le he entregado mi juventud entera, lo mejor de mí, y me siento a medio camino entre las vejaciones de la Administración y la cultura de la queja instalada en el discurso de mis colegas. A medio camino entre el agradecimiento de los pacientes y el desprestigio social de una atención primaria que se basa en el uso racional de los actos médicos y de los recursos, que no quiere convertir la sanidad en un bien de consumo de centro comercial".
Olé.

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19/6/2010

La srta Rottenmeier o cómo caen los poderosos

La Srta Rottemeier fue profesora mía durante la carrera. En aquel entonces, era una mujer a la vieja usanza, con falda por debajo de la rodilla y camisas, con volantes y fruncidos, pudorosamente abrochadas hasta el último botón del cuello. Era estricta con sus estudiantes y más seca que el esparto. En tiempos de sequía, se decía que la lluvia era como la sonrisa de la Srta Rottenmeier: se hacía de rogar. Pues bien, hace unos días anestesié a la Srta Rottenmeier y me di cuenta de que, en la mesa de quirófano, todos somos iguales.
- Soy la Srta Rottenmeier, la catedrática de Pamplinología - me espetó, nada más presentarme.
- Ya, ya lo sé, srta. Fui alumna suya
- ¿Te aprobé?
- Sí - evidentemente. Si no, no estaría aquí haciéndole una preanestesia previa.
- ¿Con qué nota? - se lo dije y pareció respirar de alivio.
- ¿Toma usted algún tratamiento? - le pregunto.
- Algún lexatín de vez en cuando, je,je - me contesta - cuando el estrés me supera.
- Bueno, srta, le vamos a dormir de cintura para abajo y, luego, le pondremos algo para sedarla.
- Ah, vale, vale, mejor, porque estoy un poco nerviosa.
Veinte minutos, 5 cc de midazolam, 100 microgramos de fentanilo y una perfusión de propofol más tarde, aún no he conseguido tumbar a la Srta Rottenmeier, que canta con voz aflautada Están clavadas dos cruceeees para desespero del traumatólogo que está operandola.
- ...en el monte del olvidooooo....
- Srta Rottenmeier
- Dime - me mira, medio bizca - No me acuerdo de tu nombre.
- Me llamo Jomeini.
-¿Jomeini?¿Jomeini?¿Qué clase de nombre es ese? De él, sí me acuerdo - dice, refiriéndose al traumatólogo, cosa que dudo puesto que no estudió en nuestra facultad - ...por dos amores que han muerto...
- Srta Rottenmeier, por favor, ¿puede dejar de cantar?
- Sí, por favor, se lo ruego - se oye tras el telón la voz estrangulada del traumatólogo.
- Oh, está bien. ¡Qué sosos son en este sitio! - refunfuña con un mohín. Y,acto seguido, se queda frita.
Se hace el silencio en quirófano. Sólo se oye el bip de los latidos del corazón, el golpeteo de los instrumentos quirúrgicos y el suave ronquido de la Srta Rottenmeier, que, finalmente, ha decidido dormirse.

La Srta Rottenmeier no existe ( para tranquilidad de mis jefes, si alguna vez leen estas líneas) pero sí muchos profesores altivos como ella, que, más pronto o más tarde, han pasado por mis manos. Como decía mi profesor de Oncología, muy sabiamente :"Yo siempre trato bien a mis alumnos. Porque yo no me acordaré de ellos, pero, si los trato mal, tengo por seguro que ellos lo recordarán. Y no sé en manos de cuál de ellos caeré".



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16/6/2010

Historias de zapatos

En algún lugar del genoma humano, más concretamente en alguna parte del cromosoma X, debe haber un lugar (locus, que dirían los entendidos, que se creen que quedan muy finos diciéndolo en latín) que sea el responsable de la afinidad mujer-zapatería. De hecho, mi profesor de bioquímica, para intentar explicarnos como funcionaba una columna de HPLC, nos decía que nos imagináramos una calle llena de zapaterías y un grupo de mujeres que salían del inicio de la calle y se iban parando en cada escaparate. Creo que es de las pocas cosas que entendí en bioquímica.
Reconozco que no soy una friki de la moda. Me la trae un poco al pairo la última camiseta que ha sacado Custo Barcelona o el último diseño de bolso de Balenciaga. Pero...¡ay!...suéltame en una zapatería...Afortunadamente para mi bolsillo, Dios decidió darme, junto a mi metro setenta y seis de estatura, un 41 de pie al que añadió unos maravillosos juanetes. Con lo cual, encontrar zapatos para mis pies no resulta nada fácil. Digamos que soy a la inversa de Cenicienta. La conversación en la zapatería es siempre la misma:
- Perdone, ¿tiene un 41 de este zapato?
- Uy, no, lo siento, pero tengo un 40.
Que me dan ganas de responder: "Pues chachi pa`tí". Que a mí que más me dará que tenga un 40. El 40 me cabe en el dedo gordo del pie.
- No, gracias.
- Son de "horma ancha" - dice la dependienta, que por vender, vende su alma al diablo.
- Que no...Gracias.
Ya cometí una vez el error de comprarme uno de esos zapatos de horma ancha. Y caminé toda una mañana como si anduviera sobre brasas. De hecho, la amiga con la que iba, me preguntó a las dos horas:
- ¿Quieres que busquemos un baño?
- No, no me estoy meando. Es que los pies me matan.
Huelga decir que no volví a ponérmelos.
Esto de hablar de zapatos hoy, viene a que he leído que se han descubierto en nosédonde (citaría la fuente, pero no la encuentro) los primeros zapatos de la historia, entre miles de trozos de vasija. Eran un 37 y no estaban en los pies de la dueña.Que ya me imagino yo el tema en aquella época:
- Pues no entiendo para qué necesitas otro par de zapatos, si ya tienes los que tienes puestos.
- Pero es que los que tengo no me pegan con la piel de mamut que trajiste de la cacería.
- ¿Y tú te crees que alguien va a fijarse en eso?
- Hum, desde luego, tú, no.
Lo que yo digo, si hasta las neanderthales lo tenían, es que debe estar en algún lugar (locus, perdón) del cromosoma X.



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15/6/2010

10 conclusiones para un congreso 10

1.- Todos los congresos deberían tener twitter detrás de los ponentes: fue genial oír "la voz de la colmena".

2.- Me gustó la respuesta de Millán a ¿Por qué hacer un blog? : "Porque sí". En otras palabras, porque me sale de los huevos y punto.

3.- Mañez y Aitor son guapísimos. Emilienko es adorable cuando se pone nervioso (y conseguí ponerle muy nervioso). Bonis y F. Llordachs ganan al natural.

4.- Es demasiado arriesgado ser amiga de Rafa Cofiño
.
5.- A pesar de que Alain y Elena fueron muy amables, no les llegamos a los mass media a la suela de los zapatos. Lección de humildad. Hay que levantar la vista del ombligo y tender manos.

6.- "Los blogs están llamados a desaparecer" - dijo Mayol. Según twitter, yo respondí que el futuro de la blogosfera estaba en los mashup. Cuando me entere de qué coño es un mashup, os lo confirmo.

7.- Soy como los yogures: al natural, pierdo sabor y color.

8.- Mi día a día no está "basado en la evidencia". Mi blog, tampoco. Lo siento, Lupiañez. Qué le voy a hacer.



9.- Javier Padilla y Marta Carmona de "Médico crítico" y Leonor Roa de "Sesiones clínicas multitudinarias", dos presentaciones que me gustaron.

10.- Lo mejor: el abrazo de Gangas, desvirtualizar a tanta gente, conocer a otra mucha, volver a ver a los integrantes del Mañoforo y, sobre todo, el curre que se han metido pa´l cuerpo los organizadores, que es de agradecer.


Dos notas:
Prometo a mis lectores no sanitarios que aquí se acaba el posteo sobre el congreso. Mañana, post al uso.
La mayoría de las fotos pertenecen a la Galería Picassa de Jesús Martínez.

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12/6/2010

Cuenta atrás



Por Dios, qué estrés. En facebook, en twitter, en blogs, no se habla de otra cosa que del blogocongreso. Todos dicen que merecerá la pena oír qué tienen que decir los primeros espadas. Lo dicen refiriéndose a los ponentes. O sea, entre otros, a mí. Que más que primer espada soy algo así como la sota de bastos. Señores, estoy sentada a la misma mesa que Shora, Julio Bonis, Mayol, Vicente Baos, Rafa Cofiño y el gran Rafa Bravo. Cuando termine de babear, ya habrá pasado mi turno de decir algo. Así que sean clementes. Y no me tiren tomates, que la mancha es jodida de sacar.

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8/6/2010

Cenicienta

Erase una vez un médico muy sabio que amaba su profesión, que estaba casado con una enfermera muy sabia que amaba su profesión. Los dos, después de muchos intentos, concibieron una hija bella, inteligente y habilidosa a la que llamaron Familia. Cuando Familia era pequeña, su madre falleció por mala gestión. Y su padre volvió a casarse. Pero lo hizo con alguien que primaba el prestigio al buen hacer y que, poco a poco, ahogó el criterio del buen doctor, que murió de desidia.
Familia fue, entonces, relegada al desván de la casa MIR donde vivía. Sabía coser muy hábilmente, pero no era Coco Chanel. Sabía cocinar muy bien (tanto que los vecinos de los alrededores comentaban la exquisitez de sus recetas), pero no era Ferrán Adriá. Y, aunque era la más bonita de las mujeres que habitaban la casa, como iba cubierta de ceniza, nadie se fijaba en ella y nadie veía su valía. Hasta que un día llegó a la casa una invitación al I Congreso de la Blogosfera Sanitaria. La madrastra y dos hijas de la generación ni-ni que tenía se pusieron como locas y se apuntaron enseguida, pero no dejaron a la pobre Familia que se acercara al ordenador. "No hay presupuesto para ti" - le dijeron.
Familia lloraba desconsoladamente cuando, de pronto, entre las cenizas de la chimenea, oyó una música celestial. Era el e-phone de su hado madrino Rafa Bravo que le mandaba un mensaje: "Ven. Es gratis". Así que Familia se vistió con sus mejores galas, se calzó unos tacones que ni Mónica Naranjo y se fue al Blogocongreso en metro (que lo de la carroza de cristal ya no se lleva. A ver quien mete cuatro caballos en el atascazo de Madrid...).
Y no perdió zapato de cristal ni nada, que está la cosa muy malita económicamente como para ir perdiendo zapatos por ahí. Faltaría más.




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6/6/2010

El martillo

Gabriel Celaya tiene un poema titulado "El martillo" donde dice: "Cuando el trabajo, cuando lo cotidiano/ nos va y nos va golpeando,/ se abandonan los bellos disfraces con que un día/ jugamos a inmortales. Y el alma queda en nada./ Y el hombre es sólo humano, repetible, cualquiera". No sé si os habéis dado cuenta de que hace un par de semanas que he bajado el ritmo de posteo. De hecho, esta semana no he servido ni un mísero aperitivo en el Fogón. Y es que el martillo de lo cotidiano golpea y golpea en ocasiones. Y pasan los días, metidos en la vorágine diaria, sin que te des cuenta. Mi hermano, en esos días postguardia, cuando - muerta de sueño - atiendo a la tarea de mi hija o intento no perder los nervios ante un berrinche del Terro, siempre mueve la cabeza , como el que está en posesión de la verdad y exclama irónicamente: "Sí, dan mucho trabajo, pero compensa". Dice que es lo que le repetimos, como un mantra, todos los que tenemos hijos para convencerle de que sea padre. Y que no convencemos ni a tiros.
Hoy he llegado a casa después de haber estado trabajando hasta las seis de la mañana, con el cuerpo molido a martillazos y me he dejado caer en el sofá, desmadejada, como un saco de papas. De pronto, en el silencio de la casa, he oído unos pasitos descalzos que bajaban la escalera. Unos brazos pequeños y suaves me han rodeado el cuello. Y la voz de mi hija me ha susurrado al oído: "Ay, mami, cómo te he echado de menos...".
Pues sí. Compensa. Y no hay manera de explicar este amor que sobrecoge. A pesar de los martillazos.



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1/6/2010

Pans & Adjunty

Lo malo (¿o quizás lo bueno?) de haber sido adjunta antes de ser de nuevo residente es que sabes que los adjuntos no son seres todopoderosos, sabes que no lo saben todo (aunque ya te gustaría saber lo que ellos), que se están acordando de toda tu familia por hacerles precisamente esa pregunta y sabes que la mayor parte de las veces, preferirían no tener un residente con ellos y, aun así, hacen de tripas corazón para enseñarte. Un adjunto es el resultado de un conglomerado de experiencias y una residencia mejor o peor. En otras palabras, un adjunto es alguien con mucha miga. Lo que acompaña a esa miga es lo que hace que sea un adjunto deseable (¡Qué suerte, hoy estás con...!) o indeseable (¡Mi más sentido pésame, hoy estás con...!). Así pues, como los bocatas, yo tengo :
Adjuntos vegetales: Superlights. Parecen apetecibles, pero te quedas siempre con la sensación de vacío en la boca del estómago.
Adjuntos de calamares: Sabrosos en conocimientos. Hábiles en técnicas. Pero pesados como un tanque de guerra a pedales. Necesitas Omeprazol para sobrevivir. Es cuestión de estómago.
Adjuntos con chocolate: Parecen simples, pero guardan dentro un tesoro. Y su sabor es infinito. Una vez los conoces, no quieres otro.
Adjuntos de tortilla de patatas: Salerosos, sabrosos y directos. Combinan con todo: con regional, con pediátrica, con cardiaca, con la recu, con pimientos, con atún...Son los mejores. Pero es difícil encontrar una buena tortilla de patata.
Adjuntos de pollo con todo: Has cargado así la medicación. Pollo. No la has cargado así. Pollo. Si has hecho la técnica A. Pollo. Si has hecho la anti-A. Pollo. Total: pollo con todo.
Adjuntos de catalana: Ideales para el R1. Un sabor apetecible y sabroso, pero que se repite.
Adjuntos de pavo con queso: El equilibrio de lo sano y el sabor. Saben sus limitaciones y las asumen.

Viéndoles (a todos) le entra a una complejo de pulguita.

Dedicado con cariño a mis adjuntos, de los que aprendo cada día, lo que hay que hacer y lo que no. Ojalá pudiera estar a bocadillos más de dos años.



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