28/5/2010

Carta a la niña en la barriga de Isa


Hola, Sabina:
Soy la que, prácticamente, ha obligado a tu madre a ponerse la epidural (Que yo aguanto, que yo aguanto - me decía, ya, al final, desencajada). Y es que quería que lo primero que vieras nada más nacer fuera su sonrisa y los lagrimones de tu padre, que, en el fondo, es un blando.
Bienvenida a este mundo donde todos te esperan con los brazos abiertos y donde te aguarda, en cada rincón, tu primera vez de todo: tu primer llanto, tu primera sonrisa, tu primera palabra, tu primer paso, tu primera caída...
Espero - esperamos (Susanita, el Terrorista, mi santo y yo misma) - estar contigo muchos años, viéndote crecer y sacar a tus padres de quicio. A ver si consigues batir el record del Terro de no dejar dormir a tus papis hasta los 9 meses.

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Para el Dr Vikingo y la Dra Conejitaplayboy, que serán hoy los orgullosos padres de Sabina

24/5/2010

Cabeza de hierba

El Terro está hecho un trasto. Literalmente. Tras cometer un delito, no desperdicia dos segundos de su vida en idear la siguiente trastada. En la última, mi santo casi pierde la paciencia. Se salvó "por los pelos" de su castigo divino. Cuando llegué a casa, vi que el vecinito huía cabizbajo y que, del piso de arriba, salían unos gritos desaforados, que sólo podían provenir de la garganta de mi marido a punto de la apoplejía. Y es que el Terro, presumido él, decidió no esperar a que su mami o su papi lo llevase a la peluquería y se cortó el pelo el solito, con la maquinilla de cortar el pelo de mi santo. Decir que parecía un dálmata es decir poco. Era un niño a topos. Al final, mi santo (cuando ya se cansó de gritarle que iba a estar castigado hasta que le saliera pelo, pero en la barba) optó por cortarle el pelo al rape. Resultado:  ahora, en lugar de un niño a topos, parece el protagonista de una peli de nazis.
Al día siguiente, su tía, que vino a visitarnos, le regaló un grass head (una bolsa llena de semillas, con una mecha, que hay que meter en agua para que le crezca hierba a modo de pelo). El Terro observó atentamente como mi cuñada metía en agua la mecha y, entonces, dijo: "Mamá, si yo meto el pito en agua, ¿me crecerá el pelo de nuevo?" Ay, hijo, qué más quisieran los calvos de este mundo...




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21/5/2010

Derecho a elegir


La vida de un médico es como una estación de tren. Llena de idas y venidas, de bienvenida y de adióses. Tal vez, algún "hasta luego". A veces, un "hasta siempre". Hoy se han ido mis R4 y han llegado mis nuevos R1. Despedimos pacientes que salen caminando y pacientes que no caminarán más. Damos la bienvenida al mundo a muchos niños, que, tal vez, quién sabe, nos despidan a nosotros el día de mañana. Pero, a veces, como en toda estación de tren que se precie, hay alguien que se resiste a dejar tomar el tren al viajero. Nos empeñamos, cabezonamente, en no dejarle viajar, porque ese tren es un tren sin retorno, sin pensar que, a lo mejor, es el único tren que quiere coger esa persona, que sin ese viaje su vida no está completa. Hace unos días, vino a la consulta de Preanestesia una señora. Iba a ser intervenida de una neoplasia urotelial, por cuarta vez.
- ¿Fumadora?
- Sí.
- ¿De cuánto?
- Medio paquete al día
- ¿Sabe usted que el tabaco es el principal causante de su enfermedad?
- Sí, lo sé.
- Y, ¿aún así, sigue fumando?
- Mire, Dra, todo placer de mi vida está relacionado con el tabaco. Una comida con los amigos, una copa, una celebración importante, un café de media tarde, un momento de relax...incluso, el sexo. Yo intento fumar lo menos posible, pero si me quitan el tabaco, le quitan a mi vida una parte importante de placer. Y, francamente, prefiero vivir menos y disfrutarlo.
La dejé marchar con mi "APTO" para viajar, pero me quedé mirando en el andén al tren hasta que desapareció en el recodo del pasillo, con mal sabor de boca. Sabor a nicotina y alquitrán en cada una de las papilas gustativas de mi conciencia.



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19/5/2010

R 3




Hoy soy oficialmente R3. Aunque, extraoficialmente, empezara a serlo a principios de mes, cuando asumí el rol de R mayor en las guardias. No sé si estoy preparada. Mejor dicho, sí lo sé. No lo estoy. No estoy preparada para ser acróbata: para manejar Rea, Quirófano y Paritorio a la vez. Me temo que estoy empezando a verle los agujeros a mi queso y a rezar por no caerme en uno de ellos.
Ha sido un año bonito. Un año en el que he empezado a ver enfermos críticos en Rea, he empezado a intubar vías difíciles (en ORL y Maxilo), he coqueteado con el fibroscopio y el Glydescope. Ha sido un año en el que he empezado a anestesiar niños (y, de paso, a anestesiarme a mí misma para no llorar con ellos).
Estoy dispuesta a aprender, a dejarme desasnar, como dice el Rey Sol. Y a hacerlo con el mejor humor posible. ¿Me acompañáis en este tercer año?

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15/5/2010

Vida cotidiana


Susanita, termina ya la merienda y pónte a hacer la tarea. Mamááá, quiero hacer caca. Pues, venga, hijo, hazla. A ver, tienes lengua y matemáticas. ¿Y por qué hay que hacer la tarea todos los días? Porque tienes que estudiar mucho para ser mañana una mujer de provecho. Buaaaaa, yo no quiero ser una "mujer provecho". YAAAA. No, Mujer provecho, no. Alguien con un trabajo que te permita ganarte la vida. MAMÁ, QUE YA, QUE ME LIMPIES EL CULO.Riiing. ¿Sí? ¿La Dra Jomeini? Sí, soy yo. MAMÁ, EL CULO. Le llamo de Seguros X Es para...Si es para venderme algo, no me interesa. Sí, pero...EL CULOOOO. Que no me interesa, lo siento. Ya voy, hijo, ya voy. Es que se me queda el culo frío. Como el de un mandril. ¿Qué es un mandril?¿Lo que se pone papá para cocinar? No, eso es un mandil.Un mandril es un mono. ¿Los monos tienen el culo frío? No, es que ese mono lo tiene pelado. ¿Y las jirafas? ¿Las jirafas tienen el culo frío, mami? No...no lo sé. ¿Y los hipopótamos?¿Tienen el culo frío? Ay, Terro, no lo sé, déjame vivir.¿Para qué diría yo nada? Mamáááá, no entiendo esta suma. Pues a ver...si tienes 30 manzanas y te comes 5...Terro, cierra el grifo del baño. Es que estoy lavándome los brazos. ¿Los brazos? Ay,ay, pero...hijo, ¿has visto cómo has puesto el suelo del baño? Es que se me cayó sin querer. Mamáááá, que ya terminé las sumas. Sí, espera que termine de doblar la ropa. Quiero agua. Sí, un segundo. Quiero agua, quiero agua, quiero agua. Un segundo. Quiero agua. Voy, ten tu agua. A ver esas sumas. Vale, están bien, vete a jugar.¿Puedes leerme un cuento? Luego, cuando termine de hacer la comida. Terro, ¿no querías agua? Ay, sí, es verdad. Susanita, el sitio de tus zapatos no es el centro del salón. Terro, recoge los coches de la escalera, que casi me mato. Mamá ¿de dónde salen las gominolas? De la tienda. Noooo, que digo que ¿de dónde salen? Pues, la verdad es que no lo sé. Luego, lo buscas ¿vale? Sí, hijo, sí, voy a hacer una tesis doctoral sobre el tema. Mami, ¿tú odias las cucarachas? Hombre, no es que me apasionen demasiado ¿por? Porque pensaba que eso que hay en la pared era una cucaracha ¿CÓMO? Pero me he dado cuenta de que es el enchufe de la lámpara. Hala, venga, Terro, al baño. Pero yo solito. ¿Qué hay de cenar? Crema de calabacín. ¡FOOOS! En Etiopía tenías que vivir tú para que vieras lo que es pasar hambre. Vaaale, ¿puedo comérmela en el plato del oso? Ese es muy pequeño. Pero yo quiero ese. Que no, que no cabe. Que si cabe. Que no. Que sí. Bueno, si te pongo el plato del oso, entonces no te pongo costrones, porque como es tan pequeño no te caben. Vaaale, me la como en el otro. Sopla, que está caliente. NO TAN FUERTE QUE SALPICAS. Encima del plato, ¿cuántas veces te he dicho que comas encima del plato? ¿Qué quieres de postre? No, helado no puede ser. Fruta. Venga, dientes, pipí y a la cama ¿Nos lees un cuento? "En cuanto volvió en sí, Atreyu..." Hola, fea, vengo muerto. Todo el día operando ¿Y tú? Aquí, tranquilita en casa ¿no?


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13/5/2010

Cosas que no debe decir...

Cosas que no debe decir en una consulta de preanestesia, si no quiere que al anestesioblasto que la está pasando le dé un infarto.
- Hola, ¿es usted Fulanito Fulanez?
- El mismo que viste y calza.
- ¿De qué le van a operar, caballero?
- Pues no lo sé. – MEC. Primera respuesta errónea. – Espere un momento que se lo pregunto a mi mujer. Maríaaaaa, ¿esto del “nestesista” era pa´la “próstata” o para la “pierna”?
Que conste que yo sé de qué le van a operar, que lo pone al ladito de la cita, pero me revienta que la gente vaya a quirófano sin saber lo que se le va a hacer.
- Es para la próstata – le digo.
- Y si lo sabe, ¿para qué me lo pregunta? – me dice Fulanito, un poco mosca.
- Para ver si lo sabe usted. ¿Qué medicación toma?
- ¿Esta también se la sabe?
- No, esta no.
- Pues yo tampoco. Tomo una pastillita pequeñita blanca – me mira esperanzado, mientras en mi cabeza suena un segundo MEC – Viene en una caja verde con rayas.
- Señor, yo no me conozco todas las cajas de todos los medicamentos ¿Para qué la toma?
- Para el corazón.
- Y ¿qué tiene en el corazón?
- Me dio un jamacuco hace años
- Por jamacuco, ¿quiere decir?
- Un jamacuco, ya sabe, un jamacuco.
- En fin…- OOOMMMM, no pierdas los nervios, cuenta hasta diez, 1,2,3,4… - ¿Tiene usted algún informe de ese…ejem…jamacuco?
- Pos no. Mire usté, mejor llamo a la mujer que ella se entera más de estas cosas. Maríaaaaaa…
Entra María al ring, en la categoría de pesos pesados y gente sin complejos. Lleva unos leggins que le marcan hasta los pelos del pubis y una camiseta tan pegada que se la ha tenido que meter a rosca.
- ¿Tú sabes si tenemos “uniformes” de mi jamacuco?
- A nosotros no nos dieron nada - contesta ella.
- Mire, siempre se da un informe cuando el paciente se va de alta. – le digo. Desafortunadamente para mí, la historia antigua está perdida en las profundidades del archivo y no puedo averiguar la etiología del jamacuco. Y en la historia informática, el jamacuco en cuestión no aparece por ningún lado.
- Ah, pos no sé si estarán en casa del niño o de la Mari…- no preguntes, Jomeini, no te interesa saber quién es la Mari.
- ¿Y la medicación de su marido, la sabe?
- Sí – me dice y saca un montón de cartoncitos recortados de las cajas de los medicamentos. Toma antiagregantes, antidiabéticos, antihipertensivos, una pastilla para el colesterol y digoxina.
- Veo que tiene usted azúcar – le digo a Fulanito, mientras tomo nota de los nombres de los medicamentos.
- ¿Ah, sí? – MEC – No lo sabía.
- Vamos a ver – OOOMMMM - ¿Toma usted o no toma esta pastilla?
- Sí, pero yo no tengo azúcar. No lo tengo porque tomo esa pastilla – AAAAAAAHHHHHHH.
- En fin, mire, Don Fulanito, para darle el APTO…
- ¿El qué?
- ...para que se pueda operar, necesito la historia antigua, así que espere un poco en la sala de espera, a ver si consigo que en Archivos me la localicen.
- Vale, chata – MEC – Ahora volvemos a vernos.

Desgraciadamente.





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10/5/2010

Cuestiones de lógica

Aviso a navegantes: este post puede tener efectos sobre su futura fecundidad. Se ruega no leerlo a aquellos que todavía están pensando en tener hijos. Si desoyen este aviso, es bajo su responsabilidad.



Cuando te quedas embarazada por primera vez (en mi caso, por claudicación, después de dos años de oír a mi santo decir “Quiero uno” cada vez que nos cruzábamos con un bebé), nadie te avisa de la cruda realidad que viene después. Sabes vagamente que vas a pasar noches sin dormir, pero, bueno, también las pasas trabajando y no pasa nada. Sabes, vagamente, que los niños lloran, pero crees que vas a ser capaz de llevarlo bien, que nunca vas a ser de esas madres que chillan a sus hijos, que vas a seguir haciendo deporte, comiendo sano y pintándote la ojera, como siempre. Incluso, puedes ser de esas ilusas que crean que un bebé va a mejorar tu relación de pareja.
Luego, te encuentras hasta las orejas de pañales, lavadoras, biberones y largas jornadas intensivas sin día de libranza posterior. Te vistes con lo primero que pillas, porque, la verdad, es que te la trae al pairo lo que lleves. Comes cualquier cosa, porque apenas te da tiempo de cocinar entre tetada y tetada. Y lo de hacer deporte se convierte en algo de ciencia-ficción. Todo esto, que acontece en el primer año de vida de tu hijo/a y que se vuelve a repetir, multiplicado por dos, cuando te vuelves a quedar embarazada de la única noche de relax que has tenido con tu pareja en meses, puedes, no obstante, intuirlo leyendo blogs sobre maternidad o hablando con amigas recién paridas (cuyo monotema son los hijos), pero nadie, absolutamente nadie, te avisa de que, cuando esto pasa y tú te crees que estás remontando cabeza, empieza la segunda parte: tienes que empezar de cero a estudiar.
- A ver – le digo a Susanita, que lleva más de media hora para hacer una página de restas - ¿qué te pasa?
- Es que no lo entiendo.
Yo miro la hoja donde, al lado de cada resta, mi hija ha dibujado unos números unos en rojo. Y pongo cara de latín. Yo tampoco entiendo nada.
- ¿Qué son estos unos? – pregunto.
- Las que me llevo.
- Vale,pues te has olvidado de sumarlas
- Pero, mamá, es que estoy restando – dice mi hija, con una lógica aplastante – Y restar es quitar.
- Ya, pero el que te llevas de arriba tienes que sumarlo aquí abajo.
- ¿Por qué?
- Pues no sé por qué – porque los matemáticos han dedicado su vida a hacernos la puñeta, yo que cuernos sé – Pero es así.
- ¿Por qué lo sabes tú?
- Porque también me lo explicaron cuando era pequeña.
-¿También daban matemáticas en los colegios cuando tú eras pequeña?
- Si, hija, sí, allá en la prehistoria también se daban matemáticas.
Mi hija me mira con la mirada sabia que pone cuando sabe que su madre no da para más. Asiente, como se le hace a los locos - Vale – dice, corrigiendo las restas.
No me quiero ni imaginar qué va a ser de mí cuando empiece con las integrales.


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9/5/2010

Dios y las peluqueras


El séptimo día Dios descansó. Y el octavo. Y el noveno. Pero, al llegar la mañana del décimo día, Dios se aburría como una ostra. Y su cerebro empezó a barruntar: "A ver...ya he hecho que la mujer se ganara el pan con el sudor de su frente (que la frente y las axilas del hombre, por mucho Axe que se ponga, no da para pagar la hipoteca), he hecho que paran con dolor (daos cuenta de que faltaban siglos para que la epidural apareciera), he hecho que sufran la regla en mensualidades, en lugar de al contado... ¿Qué puedo hacer ahora? ¡Ya sé! Voy a hacer que nunca, nunca tengan el pelo a su gusto." Y Dios inventó a las peluqueras.
- Hola, vengo a cortarme las puntas - ZAS. Y te quedas sin orejas.
Yo lo sé. Sé que las peluqueras son un castigo divino a la coquetería femenina. Y aún así, caigo una y otra vez. En realidad, la culpa la tiene mi santo, que es un brasa tipo II. Y que, una vez mi pelo tiene la longitud necesaria para hacerme una sufridísima cola de caballo, empieza a decirme: "Córtate el pelo, anda, córtatelo". Y, al final, por no oírlo, cedo. Dicho sea de paso, así consiguió que empezáramos a salir. Y así consiguió que me quedara embarazada de Susanita. Él es de "el que la sigue, la consigue". Así que, al final, claudico y voy a la peluquería, con mi pelo que es, como se dice por estas tierras, un poco "pelo-cuca", ni liso, ni rizado, sino todo lo contrario. Y siempre, siempre me dejo convencer por esa serpiente en el árbol, que es la peluquera:
- Venga, mujer, hazte este corte tan mono, que te favorece.
- Sí, pero es que, luego, a mí no me queda igual, ni de coña.
- Sí, niña, tu coges un poco de espuma así y así - dice, dando pequeños apretujones a mi pelo, demostrándome que es cierto lo que dice - Y te queda superestupendo, sin necesidad de secador ni plancha ni nada.
- Vaaaaale - digo, rindiéndome al enemigo, porque soy tan tonta que siempre me digo que, en el fondo, allá en el fondo, todos somos buena gente.
Al día siguiente, después del lavado, sigo los superestupendos consejos de la peluquera. Me pongo un poco de espuma y esponjo los rizos como me ha enseñado. Feliz, me miro esperanzada en el espejo. Pero la sonrisa se me queda congelada. Parezco Ronaldinho en sus peores días (cuando se le acababa la provisión de natillas y se tiraba de los pelos). AAAAAAHHHH. Deseperada, recurro al secador, pero no sé si es mejor el remedio que la enfermedad. Ahora, soy el clon de Camilo Sexto.
Afortunadamente, trabajo con gorro.

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7/5/2010

I Congreso de la Blogosfera Sanitaria




Rafa Bravo, Fernando Comas, Enrique Gavilán y el equipo editorial de E-ras, junto a la Fundación Gaspar Casal han organizado el I Congreso de la Blogosfera Sanitaria. ¿Por qué? Porque cada vez que tenemos una duda, no vamos a los libros, ni a los artículos. Vamos, de primeras, a Internet. Porque un congreso sirve para conocerse, poner puntos en común y empezar iniciativas y proyectos juntos.Porque, en el primer día, se confirmaron más de 100 asistencias (lo cual quiere decir que hay mucha gente interesada).Porque hay un espacio para presentar a los demás vuestro propio blog: info@proyectonets.org. Y porque el programa está abierto a todo el mundo: pacientes, no pacientes e impacientes. Una servidora va a participar en una de las mesas redondas. Aún no sé qué pinto entre tanto top-blogger, pero me hace una ilusión tremenda. Y también me haría ilusión que fuerais. Es gratis. Y el programa es éste. Os esperamos.





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2/5/2010

Interrogatorio policial


La luz me cegó totalmente. El resto de la habitación estaba en penumbras y no podía verle la cara al que se sentaba al otro lado de la mesa. Pero, antes muerta que sencilla. Crucé las piernas sintiéndome una Sharon Stone en su momento Ausonia. Y levanté la barbilla, desafiante. Una voz masculina se abrió paso en la oscuridad:
- ¿Es usted la Dra Jomeini?
- Estoooo…sí – respondí, quedamente. Mi seguridad anterior hecha añicos – Perdone, pero no entiendo qué pinto yo…
- Silencio – me cortó la misma voz – Aquí las preguntas las hago yo.
- Pero…
- Que se calle.
- Bueno, vale, ya me callo, no hace falta ponerse borde.
- Está aquí acusada de potenciar la propagación de ideas fundamentalistas y colaborar activamente en la formación de organizaciones terroristas.
- ¿Cómo dice? Oiga, está equivocado, yo…
- ¿Han hablado o no sus comentaristas de formar un grupo en Facebook de fans del Terrorista?
- ¡Ah, eso! Pero escuche es que…
- ¿Acaso niega que la otra noche, a eso de las 4.00 AM se la oyó suplicar a voz en grito: “Terrorista, o colaboras o te mato”?
- No, mire, no lo niego, es que yo llamo terrorista a mi hijo.
- ¿Llama usted a su hijo “Terrorista” y se autodenomina “Dra Jomeini” y pretende que creamos que está usted en su sano juicio y que todo es una broma?
- Pues…sí.
- No cuela, señora, no cuela.
Total, que llevo secuestrada desde el martes por la Interpol. (Espero que me hayáis echado de menos).No he estado de guardia. Ni de viajecito por La Palma, por mucho que digan las malas lenguas. Ni haciendo horas extras de Memoria formativa (que, dicho sea de paso, tengo que entregar el martes). No. He sido prisionera de la Interpol por pura casualidad. Y no me ha servido ni el momento Sharon Stone ni todo el rechinar y crujir de dientes. Se han tenido que leer el blog de cabo a rabo para entenderlo y les ha llevado lo suyo. Así que ni post sensiblero del Día de la Madre ni nazingdeplasti. Hay que joderse.


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