12/1/2010

Proust y Mark Knopfler

Marcel Proust escribió una serie de libros, que constituyen una de las obras más bonitas de la literatura francesa del siglo XX, llamadas "En busca del tiempo perdido", cuyo fragmento más famoso es el bocado a la magdalena que retrotrae a su autor a su días de infancia:
« […] En cuanto reconocí el sabor del pedazo de magdalena mojado en tila que mi tía me daba (aunque todavía no había descubierto y tardaría mucho en averiguar el por qué ese recuerdo me daba tanta dicha), la vieja casa gris con fachada a la calle, donde estaba su cuarto, vino como una decoración de teatro a ajustarse al pabelloncito del jardín que detrás de la fábrica principal se había construido para mis padres, y en donde estaba ese truncado lienzo de casa que yo únicamente recordaba hasta entonces; y con la casa vino el pueblo, desde la hora matinal hasta la vespertina y en todo tiempo, la plaza, adonde me mandaban antes de almorzar, y las calles por donde iba a hacer recados, y los caminos que seguíamos cuando hacía buen tiempo. Y como ese entretenimiento de los japoneses que meten en un cacharro de porcelana pedacitos de papel, al parecer, informes, que en cuanto se mojan empiezan a estirarse, a tomar forma, a colorearse y a distinguirse, convirtiéndose en flores, en casas, en personajes consistentes y cognoscibles, así ahora todas las flores de nuestro jardín y las del parque del señor Swann y las ninfeas del Vivonne y las buenas gentes del pueblo y sus viviendas chiquitas y la iglesia y Combray entero y sus alrededores, todo eso, pueblo y jardines, que va tomando forma y consistencia, sale de mi taza de té […]»(Marcel Proust, En busca del tiempo perdido: Por el camino de Swann)
Que también tiene cojones, digo yo, ser un sesudo escritor que se ha pasado 14 años para parir una serie de libros brillantes y ser recordado por el populacho como "el tío ese de la magdalena". Como un Bella Easo cualquiera. En fin, a lo que iba. Ayer tuve la misma sensación que tuvo Proust con su magdalena, sólo que con una canción de Dire Straits. Iba a llevar al Terro a su clase de música y él iba trotando alrededor mío, contándome mil batallitas del primer día de clase, cuando, de una cafetería cercana, me llegaron las primeras notas de Money for nothing. Y, de pronto, la plaza por donde caminaba se diluyó y me vi transportada a mi adolescencia. En concreto, a una tarde de invierno ensayando una obra de teatro en el instituto. De mi novio, en esa obra, hacía el papel un compañero de clase muy, muy cargante, que le gustaba a una de mis amigas. Así que, de la mano de la canción de Dire Straits, me invadió la sensación de incomodidad de estar abrazada a ese chico, declamando palabras de amor, mientras sentía la mirada de mi amiga, clavada en la nuca como un hierro al rojo.
Hace dos o tres años, me encontré de nuevo a este compañero de clase en un avión. Era el azafato y había salido del armario hacía poco. Así que mi amiga podría haberse ahorrado las miradas. Y yo disfrutaría ahora al escuchar la canción.

15 comentarios:

  1. Los armarios de la adolescencia están lleno de magdalenas, doctora. Recuerdos al señor Jomeini.

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  2. wa.. mi referncia de los Dire straits, allá en los 17, melancolía perouna anchura de libertad interna mas que suficiente para el disfrute. Private investigations me conmovía. Mis amigos de cuadri( todos heteros a día de hoy) y yo quedábamos para escuchar a los Dire en casa de uno de ellos. Tardes memorables de perderte en aquellos pasillazos y salones y tumbarte para estar en silencio mientras temas como las privadas investigaciones o "Going home" flotaban y lo impregnaban todo.
    Curiosamente, mi otra cuadri,con la que escuchábamos a J.S.bach, todos gays.Tengo un post en el blog allá por el mes de...julio que habla tb de esos tiempos... los procesillos emergen...
    un abrazo de norte a sur de grande.

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  3. por cierto, tb leía a Proust.Recuerdo una de las partes de la gran colec que mencionas, que empezaba así:
    Mademoiselle Albertina se ha marchado, qué lejos va el dolor en psicología, más lejos que la psicología misma. Aquello se me quedó grabado, luego entendí que era el anuncio de lo que me ocurrirí apoco tiempo después a mi....

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  4. de magdalenas no se, pero de gente... cada vez más

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  5. Es curioso como la memoria se despierta con los sabores y los olores: el perfume del azahar, una colonia determinada, el olor de la cerveza... me llevan a momentos concretos de mi vida. Pero también la música es poderosa. Mi madrina, cuando era ya muy mayor, olvidó casi todo pero no las canciones de su juventud.
    Pd: Mi palabra de hoy es "Noott", que es lo que yo digo también ante algunos sabores y olores (el de la mantequilla, por ejemplo) y ante algunas músicas chanda chanda.

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  7. Has tenido muy mala vida... cruces me hago de que seas una tía ¿normal?...

    No si lo de la literatura y el 'cuentismo' va a tener su razón de ser desde la psicología evolutiva... me voy a la cama a leer a ver si se me pasa esta profundidad de pensamiento que no va conmigo.

    Estamos muy Proustatianos con esta entrada.

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  8. Así he llegado yo a los 37 con el culo que tengo ;-D. Se los daré.
    Shak: Me pasaré por el blog a ver si lo encuentro. Muy buena frase, no la recuerdo, pero me ha gustado.
    Josiko: Mejor, mejor. Que de magdalenas ya sabe el Mercadona por nosotros ;-D.
    Jane: O sea, que me vas a martirizar con las coplas cuando pierdas la chaveta. Pues estmaos listos...
    Camino: Bienvenida al club del mal gusto musical jajajaja.
    Miguel Angel:Hombre, una idita de olla de vez en cuando sanea las neuronas.

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  9. ídem! no soporto a dire straits ni al knoffler! es que no puedo!! ni al Springsteen. Es superior a mí, de estos odios inexplicables jajaja.

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  11. Hace tiempo puse en mi blog un post sobre los olores, donde se hacía alusión al efecto Proust.
    Por suerte, Proust ha trascendido mucho más que por su magdalena, jeje.
    Hace ya un tiempo que estoy por aquí, me gustaría que, si tienes tiempo, hicieras una tarea que he dejado en mi casa, par los amigos. Ya sé que no me has acompañado todo el año, pero igual, espero estar por aquí todo el 2010.
    ¿Te animas?
    Un beso
    AD.

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  12. Qué tiempos, los Dire Straits fueron la banda sonora de mi adolescencia también.
    De esta canción recuerdo que la tradujimos en clase de inglés y como demasiadas cosas, porque ¡anda que no se quemó ni nada!

    Glen Medeiros, lo que he rogado al cielo que me dejara olvidar su única canción.

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  13. Es que una magdalena esponjosa y bien hecha es cosa seria, doctora! ;)

    Esta misma mañana estaba leyendo en otro blog un post parecido al tuyo, los olores, sabores y la música que nos transportan a los recuerdos. Hay un sentimiento nostálgico en el aire por lo que parece.

    Va por Glenn Medeiros (Y su cardada melena de pop star - one hit) que parece que gusta más que mucho por lo leído en los comentarios:

    'Nothig's gona change my love for youuuuuu, nainonainonainonananaino' XD

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  14. ..¡HE OÍDO ALGO DE SPRINGSTEEN pOR AHÍ ARRIBA? no, verdad? han sido ilusiones mías, verdad?

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