4 de ene. de 2010

Errare humanum est

Ayer cometí un error garrafal. Uno de esos errores que lamentas durante horas. Me explico: diluviaba a cubos. Habíamos ido a comer con unos amigos y sus respectivos niños y estábamos llegando peligrosamente a la fase 4. Para el que no lo sepa, las comidas con niños pasan, generalmente, por 4 fases; a saber:
- Fase 1: Conseguir que se sienten.
- Fase 2: Conseguir que coman.
- Fase 3: Conseguir que no se levanten.
- Fase 4: Conseguir comer tú, sin ponerte de los nervios.
Pues, lo que decía, nos acercábamos peligrosamente a la fase 4,( Susanita decía cada 2 segundos: "Me abuuurroooo. ¿Qué hacemos ahora?" y el Terro ya había derribado dos veces de un cochecito de esos articulados a una pobre cría con coletas, que no sabía lo que hacía al cruzarse en su camino), cuando de mi boca salió esa frase que nunca, nunca debe pronunciarse en vísperas de Reyes, un domingo:
- Podríamos ir un rato al juego de bolas del centro comercial.
Diooooossss. Soy una persona organizada que compra los Reyes en noviembre y huye como de la peste de las aglomeraciones navideñas. Pero sí, fui yo la de la idea. Sólo puedo excusarme diciendo que fue un lapsus temporal causado por sobredosis de cava en estas fiestas.
No sé si os habéis acercado a cualquier centro comercial en estas fechas. Una hora de cola en el coche para aparcar, con los enanos detrás:
- Me abuuuurrooooo
- ¿Cuánto falta?
- Yo quiero ir al juego de bolas
y mi santo rezongando:
- Menuda ideíta, Jomeini.
Al final, sale un coche. Y ¡ZAS!. Nos apropiamos del hueco. Nos vestimos de muñequito Michelín para recorrer los diez minutos que separan el parking de la puerta del centro comercial y ,una vez dentro, ahogados por la calefacción a tope, nos quitamos todo lo que nos habíamos puesto diez minutos antes y nos incorporamos a la masa humana. Cuando has hecho eso, tus posibilidades de movimientos son similares a las de los ojos de Espinete. Nulas. Lo único que puedes hacer es mover las cejas y dejarte llevar.
- Oiga, perdonen, es que me llevan hacia la zapatería y yo quería ir al juego de bolas, que es en dirección contraria.
- Pues se siente, bonita, que yo llevo dando vueltas una hora y tengo prioridad.
Total, que sigues a la masa, como puedes, confiando en que en algún momento se pararan enfrente del juego de bolas. Mientras, los altavoces atronan villancicos a un millón de decibelios sólo interrumpidos por dos vocecitas a nivel de tu cintura, que dicen:
- Me abuuuurrooooo
- ¿Cuándo llegamos al juego de bolas?
Al fin, después de parar en la zapatería, en el stand de los Reyes Magos, en un belén hecho con osos cantores y en una tienda de moda infantil, llegamos al juego de bolas. Para descubrir, por supuesto, que no hay plazas.
A estas alturas de la película, mi santo no sólo se ha acordado de toda mi familia. También reniega del día en el que me conoció.
Volvemos hacia atrás en el mar de gente, caminando como el que tiene Parkinson, hasta el parking. Salimos. Y, entonces, mi cuñada dice:
- Hay otro juego de bolas al lado de casa. Podríamos probar.
Resultado de mi error fatal: una hora y media de coche entre entrar y salir. Una hora y media de sentirse sardina en lata. Todo para terminar en el mismo sitio del que hemos partido.
Segundo propósito de año nuevo: pensar antes de hablar.

11 comentarios:

  1. xD yo en Navidad me recluyo en sitios poco frecuentados. Lo más útil oye
    Un besazo!

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  2. Bueno, espero que en el segundo sitio encontraráis hueco :$

    Pero ya sabes lo toca, huír de la marabunta!!

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  3. jajajaja

    Pues mira, de todo se aprende... jejeje.

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  4. Debe ser que he vivido mucho tiempo con niños pequeños que me siento identificado... Esos errores se lamentan, vaya si se lamentan T_T

    Enhorabuena por haber llegado a la Fase 4 sin sufrir una crisis de ansiedad, que ya es un logro, y por haber salido viva del centro comercial.

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. estas son las cosas que hacen que realmente me replantee si en un futuro querré tener hijos... santa paciencia!! xD

    ay, el terro es mucho!

    besitos!

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  7. jajaja!! bendita idea leerte a estas horas. jajaja!!!

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  8. Tienes que aprender unos cuantos juegos de coches:
    Los colores: Susanita elige un color y el Terro otro. Tienen que contar los que pasan por su ventanilla. El que llega antes a 10 gana. Se pueden jugar varias partidas y cambiar los colores. Es conveniente elegir colores raros, se los eliges tú.
    Los taxis: A ver quien ve más taxis por su lado. Poner un tope para no aburrirlos y jugar varias partidas. Un coche de policía vale doble.
    Las sonrisas: Intentar hacer sonreir al que está a su lado en un atasco. El que llega antes a 10 (quizá sean muchas), a 5, gana.
    Los camiones: cuando hay más tráfico (ideal en autovías). Cada camión lleva una carga. El que pasa por tu lado te la quedas. "Me he ganado un camión de juguetes...""Pues yo uno de hamburguesas""Pues papá se lleva la carga de cerditos, ¡cierra la ventana ....!"

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  9. Mi Talibán y las matemáticas todavía se llevan mal, es lo que tienen los 3 años, de todas formas me apunto MiAnestesista lo de los juegos para más adelante.

    Dra. Jomeini... cuando venga a Zaragoza le llevaré, a usté y su familia, a un restaurante. Para más yuyu llevaré también a Mi Princesa y al Talibán... ¿por qué quiero joder un encuentro como el nuestro?... tiene truco.

    El restaurante tiene ludoteca, así que comen los enanos mientras tú tomas un aperitivo, y cuando llega el primer plato de los padres (los niños ya han terminado), viene una Animadora Infantil y se los lleva a la ludoteca.

    Los cafés los tomas en la cafetería junto a la ludoteca, de forma que ves a tus enanos y NO TIENES remordimientos de conciencia... un gran invento.

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  10. ¡Qué identificada me siento!
    ¿Qué hacer con un niño después de comer fuera? (que ya es un logro)
    - Parque? No, que hace un frío horrible, o un calor infernal.
    - Cafetería? Me aburroooooooo
    - Piscina de bolas? ¡Sí, qué gran idea!
    Aaaaaaaysssss.

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  11. Jomeini!

    ¿Cómo me voy a acordar de toda tu familia después de haberme recomendado, hombre?

    Es más, después de todas las veces que me han dejado argumentando que "soy especial, quizás demasiado especial" ha sido todo un alivio leer que "En realidad, no tiene nada especial, pero engancha."

    A ver si ligo más este año, caray.

    Un beso, y gracias, cielo.

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