28/11/2009

Nuevas familias

Hace ya días leí en el blog de Mamá Pediatra un post sobre las nuevas familias: familias basadas en una pareja del mismo sexo, familias monoparentales o las resultantes de unir dos familias separadas por un divorcio. Me pareció sensata e inteligente su opinión, que comparto, pero no me había tropezado con ninguno de estos casos en mi escasa experiencia como anestesioblasta. Hasta ayer.
Subo a Paritorio a poner una epidural. Últimamente, caen como chuzos. Estamos cosechando los ardores del Carnaval tinerfeño y las guardias son un infierno independientemente de la luna que haya. Pero que me voy por las ramas. Decía que subí a poner una epidural. Entro en el cubículo y veo a una chica acompañando a la parturienta. Las saludo, que una es educada.
- Hola, soy la Dra Jomeini, vengo a ponerle la epidural.
- Uf, menos mal - me dice la acompañante, cosa que me hace reír. Parece que es ella la que lo está sufriendo.
- ¿Tiene alguna enfermedad?
- No - responde, de nuevo, la acompañante.
- ¿Alergia a algún medicamento o alimento?
- No
- ¿Operada de algo?
- De apendicitis - por cuarta vez, es la acompañante la que responde.
Esto empieza a irritarme. Soy así de maniática: no soporto al típico familiar que no deja hablar a la paciente. Así que abriendo esa bocaza que Dios me ha dado, pregunto a la matrona:
- ¿Y el padre?¿Está fuera?
Que, vamos a ver, a mí me la trae al pairo dónde esté el padre. Así el buen hombre esté en Tombuctú. Que yo iba a poner una epidural, no a presentar a la parturienta en "El diario de Patricia". Pero me estaba poniendo de mal café que la acompañante no dejara meter ni media palabra a la otra.
- No, ejem - la matrona no sabe cómo salir del aprieto, hasta que la acompañante le echa un cable.
- Verás, es que el "padre" soy yo. Somos pareja.
- Aaaah, vale - venga, Jomeini, llama a la grúa para que te ayude a sacar la pata - Es que me extrañó no verlo aquí, je,je. Lo siento. La costumbre...
Puse la epidural y salí del paritorio dándole vueltas a la cabeza. Al post de Amalia, a los nuevos modelos familiares y a lo que ha cambiado el mundo, gracias al cielo, en los últimos años, para permitir que todo tipo de amor pueble nuestro planeta.

26/11/2009

Pen-friends

Jane ha escrito esta semana un post sobre los pen-friends, una moda que hubo hace años antes de que existiera Internet y el correo electrónico se cargara la correspondencia por carta. Sí, soy tan vieja que recuerdo el cambio de la tele en blanco y negro a color, la invención del vídeo y del DVD, el lenguaje Basic de los primeros ordenadores y, por supuesto, cuando se empezó a hablar de esa cosa llamada "red". Pero, a lo que vamos: en principio, pensé en hacerle un comentario, pero lo que quería contar era demasiado largo, así que he escrito mi propio post.
Para tener un pen-friend, una establecía unas prioridades: sexo, edad, lengua y país y, de allende los mares, te escribía alguien en inglés, francés, español o una mezcla de todos ellos.
Durante años, me estuve escribiendo con tres personas: un norteamericano, una alemana y un egipcio.
El norteamericano, natural de Vermont, se llamaba Brian. Era el prototipo de adolescente americano: rubio, de ojos azules y entradito en carnes. Sus cartas eran un triunfo del espanglish: "Tengo una madre. Su nombre es Sandra, pero se llama Sandy. Tengo un padre. Su nombre es Leslie, pero se llama Les. Tengo una hermana. Su nombre es Audrey. Tiene un poco chico"Durante semanas, me estuve preguntando qué cuernos tendría su hermana (si sería enana o qué), hasta que, gracias a cartas posteriores, me di cuenta de que quería decir que tenía un niño pequeño.
Brian era fan de un muñecajo llamado Superrodent ("Yo escribo y dibujo de Superrodent. Pienso de él en mi cabeza. Mando una pictura de superrodent para tú) y tenía muchos amigos ("El nombre de mi amigo es Albert Jan, pero se llama AJ para bajo)- ¿Para bajo?
Huelga decir que esperaba sus cartas con mucha ilusión, aunque sólo hablara del tiempo ("Hace no nievo, perro mucho lleve") por el hartón a reír que me daba al leerlas.
La segunda pen-friend era Daniela, una chica de Hamburgo más sosa que un día sin sal.Toooodas sus cartas hablaban del tiempo. Algo así: "Hi, Jomeini , ¿Cómo estás? Aquí el tiempo está mejor. Hace sol, así que se puede salir a pasear. ¿Cómo está el tiempo por tu tierra? Hasta la próxima. PD: ¿Te he comentado ya que el tiempo en Hamburgo es bueno?". ¿Qué tiempo va a hacer aquí, cojones? Esto es Canarias, seguro de sol, que le dicen. Después de tres años hablando del tiempo, un día me mando un telegrama de morroturismo autoinvitándose a pasar un mes en mi casa. Yo imaginé 4 semanas hablando del tiempo y se me abrieron las carnes en canal. Le dí largas y la relación meteorológica se fue deteriorando.
Mi tercer pen-friend era Khaled, un chico de Alejandría, marino y culé. En la primera foto que me mandó se le veía sobre la cubierta de un barco vestido de azulgrana. Lo juro. Era musulmán. Y, a través de sus cartas, siempre extensas, conocí otras costumbres y otras gentes. Lo último que supe de él fue que lo enviaban a la Guerra del Golfo.
Aquellos pen-friends sentaron las bases de las redes sociales actuales. Pero también de los blogs. La filosofía es la misma. Una escribe algo acerca de su vida y lo lanza al vacío esperando los comentarios. Sin embargo, como dice Jane, aquellos pen-friends no llegaron nunca a ser más que Pen. En tanto que muchos de los comentaristas actuales se transforman en Friends sin Pen.

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24/11/2009

Gripe A o eso dicen


El otro día, en la guardia, abrí el facebook y me acojoné. Solicitud de amistad. La pulso. Ponía: "La gripe A te ha agregado como amiga". Que no, que no, que yo a ésta no la conozco de nada. Pero ya salí del hospital con la nariz moqueando y la garganta que parecía papel de lija.
Ayer, cuando me levanté por la mañana, el espejo se me río en la cara: "Jomeini, pareces un tomate despelujado". Pero yo, cabezona que soy, le dije: "Que no, que no, espejito mágico, que con un maquíllate, maquíllate ya estoy en forma, ya verás". Y empecé a pumpunear, que los lunes son mis días malos: que si Susanita tiene baile moderno, que si el Terro tiene que ir a Música, que si tareas, comidas, ropa, que me quiero revisar ese tema, que si mi santo tiene guardia y me tocan baños, cenas, cuentos...Total, cuando llegaron las nueve de la noche parecía que me había pasado un camión por encima. La sensación no es nueva: muchos días al llegar a esa hora me siento con complejo de M30, pero es que anoche me sentía como la M30, bajo una hormigonera, con 45º a la sombra. En efecto, me pongo el termómetro y marca 38ºC.
-¿Lo ves? - me dice el espejo- Bruta, más que bruta.
Así que aquí estoy (o bejor dicho, aquí ebtoy) acostada. La gripe, como la virginidad, se cura encamándose. A líquido y paracetamoles a carretillas, que el viernes tengo guardia y es una putada encasquetársela a otro. Con el calorcillo de la cama, me dejo dormir. Y estoy en pleno sueño estupendo, con George Clooney, que me ausculta mientras me mira con ojos arrobados, cuando el timbre del teléfono me vuelve a traer a la cruda realidad:
- ¿Sí? - sueno como una rana croando.
- ¿La señora de la casa?
- Lo que queda de ella - y, dentro de mi cabeza, resuena como si estuviera vacía: "ella, ella, ella...".
- Buenas tardes, me llamo Elisenda García y bla,bla,bla
La escucho (o hago que la escucho, porque sus palabras me llegan como a través de la niebla) con la boca abierta, porque no puedo respirar por ninguna de mis dos fosas nasales.
- Bo siento, bo be ibteresa.
- Uy, qué catarro tiene ¿no?
Ya descubrió la pólvora.
- Sí.
- A ver si va a ser gripe A.
Y es que yo soy una chica fashion. Y me cojo enfermedades de moda. Faltaría más.

19/11/2009

Un, dos, tres por mí y por todos mis amigos

Un blog es como un árbol. Primero, eliges una maceta que te gusta y plantas una semilla. Al principio, no se ve nada, sólo tierra yerma dentro de una maceta bonita. Pero, con los cuidados diarios, un día, de pronto, ves asomar tímidamente la primera ramita verde, que, en mi caso, fue
A esa ramita verde le siguen otras (como EC-JPR, por ejemplo).

Y, poco a poco, va saliendo un pequeño tronco, del que parten ramitas frágiles. Esas ramitas frágiles aportan al tronco un montón de hojas verdes que hacen la fotosíntesis diaria y mantienen vivo el blog. O, al menos, eso es lo que me pasó cuando Miguel Angel entró en el mío, con toda su pandilla (Juana, Berni, Capitán Garfio, Grasiete, Rafa T, Mayol...) Hay que abonar y regar a menudo para que el árbol siga creciendo. Y, de vez en cuando (afortunadamente, pocas veces) arrancar una mala hierba, que asfixia al tronco o cortar algún capullo de las ramas. En ocasiones, el volumen de las hojas no deja ver algunas del interior de la copa (Osomel, la Dra Polvorón, Yaiza, Andriu...que sé que me leen aunque casi no comentan), pero están ahí, haciendo la fotosíntesis con el resto para nutrir este árbol.
Hay hojas de color verde oscuro (Matahari, Jane, Septena...), hojas con las venas muy marcadas en su superficie (Daniel, Martín, Pepe, Miguel Angel, Blues, Penélope, Sonsoles, Javier...), hojas que apenas acaban de empezar a enverdecer (Ulukai, JB, Sophie, Nebulina,Chocapic...), hojas con vetas de colorines (Emilienko, Anita Patata Frita, MJ, Yogur, Morris, Isaac...), hojas con pequeñas flores a su cargo (Amalia, Camino...) y hojas verde fosforito (como el Dr Mapache, que es único en su especie).Un abanico de hojas, un abanico de tonos de verde, sobre las cuales, a veces, se posa algún ave de paso. Alguna de estas aves encuentra acogedora la copa del árbol y decide hacer su nido entre las ramas. Y pasa de esta forma, a convertirse en parte del conjunto, como quien llega a su casa y le gusta.Y se sienta en el sillón, con un suspiro satisfecho.
Cuando llega el otoño, algunas hojas se descuelgan y el tronco se pregunta, al verlas desaparecer arrastradas por el viento, qué será de ellas, por qué derroteros las llevará la vida (Violeta, Andrea, Elimary, Soraya...). Pero, a pesar de que estén lejos, el árbol sigue considerándolas suyas.
Este árbol, este blog, ha pasado su niñez y estira sus ramas al cielo gracias a todas y cada una de sus hojas. Y , por supuesto, a sus raíces.

17/11/2009

Caperucita roja

En medio del bosque, vivía una niña con su madre. A pesar de que eran muy pobres (la cabaña era propiedad de los servicios sociales del Ayuntamiento y a la madre ya se le había acabado el paro), a la niña le encantaba la moda. Así que se hizo una capita igual, igual a la del anuncio de Chanel.
Un buen día, la madre le dijo:
- Hala, guapa, deja de jugar a la Nintendo- está claro que, a pesar de lo pobres que eran, no tenían una escala de prioridades de gastos- y vete a llevarle a tu abuela este táper con pastel y una jarrita de miel.
Así que Caperucita, que así se llamaba la niña, se puso la capita de Chanel y unos All Stars rojos y se encaminó, pastel en ristre, por el bosque. Cuando, de pronto, de detrás de un árbol, salió un tipo peludo y malencarado que le dijo:
- ¿Dónde vas, Caperucita?
- A ti te lo voy a decir, majo.
- Bueno, vale, no me lo digas. Por este camino sólo puedes ir a casa de la abuelita.
- Entonces, ¿para qué preguntas?
- Oye, ¿no tendrás un piti?
- Hala, toma y déjame vivir, lobo.
Porque las películas nos hacen creer que los lobos y los lobeznos tienen la pinta de Hugh Jackman, pero no. En la vida real, los lobos son más del estilo de Jack Nicholson. O como este pobre desgraciado que, secretamente, estaba enamorado de Caperucita.Por eso, fue siguiéndola de árbol en árbol y cuando ella se paró a mirar un escaparate (¿Qué pasa? Era terreno rural recalificado a urbanizable), él la adelantó.
- Toc,toc
- ¿Quién es?
- Soy yo, Lobo. Viene para acá tu nieta. Esconde la droga, anda.
- UF, mecachinlamar, distráela como puedas.

- Toc,toc
- ¿Quién es?
- Soy Caperucita
- Pasa, pasa nietita, la puerta está abierta.
- Abuelita, ¡qué oscuro está esto!
- Es que tenía migraña, guapa.
- Abuelita, ¡qué ojos más grandes tienes!
- Son para verte mejor.
- Lo que tú digas. Me tienes que decir qué marca de Khôl usas.
- Estoooo...
- Abuelita, ¡qué pelos más grandes tienes!
- Son para acariciarte mejor.
- Como me roces con ese bigotazo, me roncho hasta el alma. ¿Te pido hora con mi esteticien?
- Ejem, no, gracias, nietita.
- Y qué boca más grande tienes...
- Ahora sí que te la ganaste, niña.
Y el lobo, ni corto ni perezoso, le arreó un morreo de tomo y lomo a Caperucita. La abuela, que salía en ese momento del armario (se acababa de dar cuenta de que le gustaban las tías), la emprendió a bolsazos con él y lo echó de la casita. El lobo se fue. No voy a decir que con el rabo entre las piernas, que se me revolucionan.
- Que a mi nieta no se la come nadie y contigo no, bicho.
Y en esto tocan a la puerta, de nuevo.
- Toc,toc
-¿Quién es?
- Soy el leñador
- Ya te has vuelto a dormir en los laureles, macho. Hala, pasa y quédate a merendar, que mi nuera nos ha mandado un pastel (por supuesto peor que los que yo hago).
Y colorín, colorado este cuento se ha acabado, aunque podría continuar por varios caminos:
- ¿Dónde se fue el lobo?¿Volverá?
- ¿Qué le pasó al padre de Caperucita?¿Era su madre, madre soltera?
- ¿Y al abuelo?¿Lo dejó la abuela por una mujer? (tanto salir del armario...)
- ¿Quién le vende la droga a la abuelita?¿Vende barato?


Basado en una idea original de Lo que ahorro en psicoanálisis, que, por supuesto, lo hace mil veces mejor que yo.

16/11/2009

Educación sexual


Ya lo dijo Don Hilarión en la Verbena de la Paloma: "Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad". Pero no sólo las ciencias, oigan. Que yo jamás de los jamases pensé en tener que hablar de sexo con mis hijos hasta los doce años. Soy una ilusa. Lo sé. A los 4 años, Susanita quiso saber por qué mecanismo complejo se metían los bebes en la barriga de la madre. A los tres años, el Terro preguntó si dos niñas podían ser novias la una de la otra y, sobre todo, cuántas novias podía tener él cuando fuera mayor (Pequeño pero matón, el colega). Pero, independientemente de los temas estrella (¿Cómo vienen los bebés? y demás) confieso tener un verdadero problema de vocabulario sexual. Porque...¿cómo llamar a los órganos genitales sin que suene mal? En Tenerife, el pene se llama "cuca". Las seños de la guardería le decían al Terro que se sacudiese la "cuquita" cuando hiciera pis. En Madrid, las "cucas" son el apodo cariñoso de las cucarachas. Así que era cuestión de horas que pasase lo inevitable:
- Terrorista - le dice, a mi hijo, una amiga nuestra - no vayas por ahí, que eso está lleno de cucas.
- ¿De cucas de quien? - pregunta mi hijo, todo lógica - Aquí no hay nadie.
La familia de mi marido llama, a la vulva, "pepe". Ya podían elegir otro nombre menos corriente, leñe.
- Ah, hola, Pepe -(mi ex-jefe de trabajo)- Esta es mi hija, Susanita.
- Mamá - pregunta mi hija, señalando ostensiblemente sus partes - ¿se llama pepe, como esto?
Así que senté a mis hijos y les expliqué que los nombres correctos para sus genitales eran pene y vulva. Y santas pascuas.
- Mamá - me dice Susanita, a voz en grito, en la pescadería - Aquí huele a vulva.
Señoooor. Así no se puede.

15/11/2009

Evolución natural

Es sencillo deducir en qué año de residencia (o de diferenciación) se encuentra un anestesioblasto por el análisis del contenido de los bolsillos de su pijama.
El R1 lleva en un bolsillo una calculadora y un monedero. En el otro, metidos con calzador, un chuletario y una libreta de notas. Y en el bolsillo del pecho, bolígrafos, un marcador permanente para rotular las jeringas, las llaves de la taquilla y un pendrive. Llega al hospital como si fuera el representante de la Espasa-Calpe, con los brazos llenos de libros: el Morgan, el Memorix, el Buisán (conocido como "el libro negro de la recu")...El pobre, aún no sabe que no le va a dar tiempo de leer una línea en toda la guardia. Y que siempre, siempre se cumple la ley de Morgan: trae algo para hacer durante la guardia y tendrás la peor guardia de tu vida.
El R2, como resultado de cargar los libros, tiene ya dos hernias discales, así que se los deja en casa. Y añade a la carga bolsillística, un porta-ampollas, para no cortarse ni empapaparse con las ampollas de fenta que se rompen en los bolsillos. Y para no tener que firmar papelitos de opiáceos por las plantas. El tiempo es oro.
El R3 pasa de la calculadora. La mente ya se ha hecho al cálculo matemático (o ha aprendido a calcular a ojo de buen cubero las dosis) y la libreta de notas (¿Para qué hay papel en el hospital, si no?). Está rumiando el comprarse un iphone para mandar al carajo el chuletario. Sin embargo, su pijama, al mismo tiempo que vacía sus bolsillos, llena su superficie con pegatinas de pacientes pendientes de valorar. El otro día, Patas Locas Crane lució, a modo de ombligo artificial, una pegatina de una señora en su pijama toda la tarde.
Al R4 se la suda todo. Lleva el iphone y da gracias.
Este planteamiento es aplicable a casi todas las especialidades médicas y quirúrgicas, salvo una honrosa excepción: los traumatocitos. Los traumatocitos no llevan nada en los bolsillos. Algún papelajo de vez en cuando y para de contar. ¿Cómo valorar entonces en qué año de diferenciación se encuentran? Muy fácil: por las manchas de yeso. Cuántas más manchas, menor es el grado. Digamos que se van enverdeciendo por el camino.
Para César, Ángeles, Patri, Raquel y Luis, traumatocitos a los que tengo en gran estima. Y para MJ, traumatocita atípica en fase de diferenciación 2.

12/11/2009

Fumando espero

Me gané el apodo de Jomeini por el fundamentalismo que caracterizaba mis consejos dietéticos en los tiempos en que ejercía de cabeceróloga. Pero ese fundamentalismo se queda pequeño si lo comparamos con el que me tiñe de negro las canas cuando hablamos de tabaco. Esta semana he estado rumiando el tema, tras verlo aquí y aquí (mucho mejor explicado, por otro lado, de lo que podría haberlo hecho yo), así que, al final, viendo que "meterme en camisa de once varas" atrae visitas a esta casa, me he decidido a postear mi opinión sobre el tema. Opinión que es, después de todo, una jomeinada.
Cuando mi santo y yo nos conocimos, él era fumador activo. (Digo lo de activo porque creo que el que es fumador, lo es toda la vida. Aunque no fume). El pobre iluso, pensando que no íbamos a durar juntos lo que dura un telediario, me prometió que cuando lleváramos un año lo dejaba. Así que, cuando llegamos al año, en vísperas de casarnos, le dije:" Cariño, vete disfrutando de tus cigarrillos de hoy porque van a ser los últimos que te fumes en tu vida". Eso es nada. A fundamentalista no me gana nadie. Recayó cuando llevaba 6 años sin fumar y volvió a dejarlo el agosto pasado. Yo creo que por no oírme.
Mi siguiente víctima es la Dra Lionbar, mi tutora, que ha intentado dejarlo varias veces y siempre ha vuelto. El otro día, me tocó a mí dar la clase de la broncopatía crónica, así que, mirándola directamente, empecé: "Esta clase puede herir la sensibilidad del fumador..." Ella se descojona de oírme. No sabe que de tal palo, tal astilla. Que soy una brasa tipo II encubierta. Y que puede poner la banda sonora de Tiburón cada vez que me vea en las proximidades.
Y, la verdad, es que no lo entiendo. Supongo que porque nunca he sido fumadora y no puedo comprender qué placer encuentra alguien en impregnarse los pulmones de nicotina y alquitrán. Y de paso comprar boletos en la lotería del cáncer ( de boca, de lengua, de laringe, de esófago, de estómago, de vejiga...No sólo de pulmón) o en la bonoloto del EPOC, la hipertensión arterial, los infartos de miocardio y cerebrales, los aneurismas de aorta y un largo, larguísimo etcétera de enfermedades relacionadas con el puto tabaco.

Por no hablar del broncoespasmo de los fumadores que se anestesian todos los días.

11/11/2009

Ateísmos varios

Todo hay que decirlo. Tanto mi santo como yo somos bastante ateos. Por no decir del todo. Él, porque le criaron así. Yo, porque diez años en un colegio religioso terminaron por sobresaturarme de por vida. Así que Susanita y el Terro son unos incultos en cuanto a religión e ideas religiosas se refiere. Me di cuenta un día que nos cruzamos con una procesión:
- Mamá, - pregunta el Terro, a su volumen pitezco habitual, que si no le oyen en China es porque están durmiendo - ¿quién es ese señor con los pinchos en la cabeza?
- Jesús, hijo, Jesús - le expliqué. Más que nada por acallar las miradas hirientes de las ñoras beatas de los alrededores.
- ¿Y por qué lo llevan allí arriba?
Qué ganas de decir: "Porque remató la faena y le han dado una oreja, hijo". Pero contuve mi lengua. Por si me linchaban. Y expliqué:
- Porque celebran que murió por todos los hombres.
- ¿Y por todos los niños?
- Y por todos los niños.
El Terro inspecciona la mirada doliente de la talla, la corona de espinas, la postura encogida con el taparrabos y las gotas de sangre. Me mira y decide:
- Por mí, no.
Hoy he vuelto a recordarlo al oír una conversación entre mis hijos. Susanita está empezando a dar clases de religión en el colegio, que subsanan, de esta forma, nuestras deficiencias. Así que, muy ufana ella, trataba de explicarle a su hermano el milagro de la navidad.
- Y llegó el ángel Gabriel y le dijo a María que iba a tener un bebé con la paloma.
Señoooor. Y luego se quejan de que los curas tengan inclinaciones raras. Con semejantes enseñanzas.
- Y no encontraban hotel donde quedarse, porque estaban todos llenos.
Sí, en vez de Benidorm, ese año todos los guiris decidieron reservar un dos por uno a Belén.
- Entonces, el dios malo de los romanos los perseguía para matar al bebé de la paloma.
Y dale.
- Y luego llegaron los Reyes Magos y les regalaron oro, rimas y serrín
Después de todo, ¿quién quiere mirra e incienso teniendo rimas y serrín?

8/11/2009

Pongamos que hablo de Madrid

Me he pasado el fin de semana en Madrid. Y me ha sabido a poco. Siempre me sabe a poco. Entendámonos: soy tinerfeña. Y a mucha honra. Pero, cuando elegí hacer mi residencia de Familia en Madrid, no sabía que aparte de años, iba a dejar en esa ciudad un cachito de mi corazón.
Me fui, entonces, bastante dudosa. Eso de que me iba "donde el mar no se puede concebir" es como una losa al cuello de una isleña, acostumbrada a que su horizonte sea agua. Me fui para tres años y me quedé ocho. Mi marido es madrileño. Susanita también. Ahora, volvemos cada mes y medio a "matar el mono" de Madrid. A salir por la mañana, con el frío seco y el vaho de las calefacciones flotando en el aire turbio. A oír como la ciudad se despierta y zumba como un enorme enjambre.
A pesar de que creo que tomamos, en su momento, la decisión correcta (Indudablemente, la calidad de vida es mejor en Tenerife), hay miles y miles de pequeños detalles que hacen que eche de menos Madrid.
El viernes por la noche tomamos un taxi para ir a cenar. Mi santo, mis cuñadas y yo.
- ¿Dónde queréis que os lleve, majetes? -pregunta el taxista.
Paquirrín, que, aparte de ser adicta a las compras en los chinos, es una especialista en recorrer la ciudad en taxi, le dice:
- Pues vamos a la calle Pelayo, pero vete por nosedónde y no vayas por nosecual, que el otro día me comí un atasco de mil pares
- Eso será por las obras, que está Serrano que parece Bosnia. Ahora, Bosnia con lucecitas. Que estamos en crisis pero si no se encienden las luces de navidad, a la Espe le da algo.
Y es que, entre las cosas que echo de menos de Madrid está la gente. El salero de los taxistas, de los camareros, el "ej que" de los madrileños... aunque en Madrid ya no haya nadie de Madrid y Sabina quiera volver al Sur donde nació.

3/11/2009

EnREDada


Os dejo este link, que demuestra que de vez en cuando me dejo "enredar" para hablar de política
Y éste otro para que veáis que no siempre me enredo yo. A veces, me enredan y no me entero. Que esto lo publicaron en http://www.anestesiados.com/ el 24 de Octubre y yo no sé por qué cuernos no se me actualiza la lista de enlaces. http://www.anestesiados.com/2009/10/24/el-blog-de-la-dra-jomeini/