28/9/2009

Los peligros de la espinal


Parto gemelar. Anestesia espinal. A un lado del telón, con las gafas nasales puestas, la paciente habla relajadamente con mi adjunta, la Dra Olivia. Al otro lado, la adjunta y la residente de Ginecología sacan a la primera de las bebés, pero de la segunda sólo sale el culo.
- La Ostia- se oye decir a la ginecóloga- Esta cabezona de mierda no sale.
Mi adjunta sube la voz unas octavas intentando que no se oiga a la cirujana.
- Y, ¿cómo la vas a llamar?
- Yamilé - sí, aquí lo de los nombres para críos es la repera.
- Aaaah, qué original - por decir algo - Y ¿de dónde lo has sacado?¿Es árabe?
- Sí, lo saqué de internet -esos son los peligros de la informática.
- Un fórceps que esta hija de puta no sale ni a tiros.
- EJEM, EJEM - dice la Dra Olivia, cada vez más alto - ¿Y a la otra? ¿Cómo la vas a llamar?- eso en el caso de que la ginecóloga deje de llamarla de todas las maneras imaginables.
- Daiyara
- Ah, ja,ja,ja - la Dra Olivia ya tiene risa nerviosa mientras la gine masculla.
- Ya sale la cabrona.
Y Daiyara rompe el silencio con un llanto.

26/9/2009

Heineken Campus Rock

Anoche me fui con mi santo, el Dr. Vikingo y la Dra. Conejitaplayboy al Heineken Campus Rock. Es, éste, un concierto que, en principio, hace ya la torta de años, se hacía en los terrenos de la universidad (de ahí lo de campus) por las fiestas del Cristo y que ya no tiene nada de campus ni de rock. De Heineken, sí. De ahí mi resaca actual (Sí, lo confieso. Anoche mandé la dieta a tomar viento).

No sé si os habéis fijado, pero hay varios fenotipos presentes en todo concierto pop que se precie:

1) La fan: es esa chica bajita, de pelo largo y rubio (o rubia de bote), que se pone a chillar desaforada perforando los tímpanos circundantes en cuanto su ídolo sale al escenario. Acompaña esos chillidos con saltitos excitados que suelen acabar con los juanetes de sus vecinos próximos, que se acuerdan de toda su familia.

2) El Cocacolo: Chaval de unos 15 años que se pone hasta el culo (no precisamente de coca-cola) en estos eventos y pasea con los ojos a media asta, chocando con todo el mundo mundial como un meteorito en un campo de asteroides.

3) El robocop: tiene menos ritmo que Terminator 2 bailando la lambada, pero él lo intenta y lo intenta y no deja de bailar descoordinadamente en todo el concierto.

4) La chica VIP: Va a que la miren y a ser mirada (O sea, a que la miren dos veces, a ser posible). Por lo tanto, elige los sitios más altos para estar por encima de la plebe. Y si no encuentra sitio alto, convence a cualquier infeliz (al que, a la mañana siguiente, matará el lumbago) de que la suba a sus hombros.

5) La pareja reciente. Los que ligan esa noche. Se pasan el concierto pegados con superglue, haciéndose limpieza dental gratuita y no se separan hasta que alguien les dice:

- Oye, tíos, que ya se ha acabado el concierto, que os piréis...

- Ah, vale, ya nos vamos.

Pues eso. Todos y cada uno estaban anoche oyendo a Nena Daconte, Sidonie, Taxi y El canto del loco. De hecho, nótese en el vídeo la mano alzada de un robocop en toda regla.

video

24/9/2009

Fanatismos y demás basura

Cualquiera que me haya seguido en este año bloguero sabe que no me meto en camisas de once varas. Es decir, no hablo de fútbol, ni de política, ni de religión (o, al menos, no demasiado...)Pero, esta vez voy a hacer una notable excepción, porque me han pisado el callo de mala manera. Me refiero a los editoriales del periódico "El Día" y sus fanatismos. Como dice Perich, un fanático es un individuo que tiene razón, aunque no tenga razón. La/s persona/s responsables de estos editoriales, seguramente descendientes de aquellos a los que tan fieramente insultan (los "godos": término despectivo para designar en estos lares a los que viven de Cádiz para arriba), se ajustan a esta descripción como un guante. Dicen que "los españoles esclavizaron al pueblo guanche, haciendo desaparecer su lengua y su cultura". No sé si alguien le ha explicado a este hombre que eso ocurrió en el siglo XIV y que, ahora, los españoles somos nosotros. Por la misma razón, los fanáticos árabes reclaman Andalucía como propia. Desde las líneas del periódico, exhorta a los canarios a decidir (pero, por supuesto, a su favor) y a forzar a España a que reaccione "porque los godos no quieren soltar la teta canaria". Señoooor. ¿Qué teta? ¿La del mayor índice de paro y analfabetismo de España? ¿La de la comunidad con más ayudas de la UE (a la que llama, por otro lado, "ultraperiféricos bastardos")? A esta teta le vendría bien, entonces, pasar por las manos de los cirujanos plásticos.
Es como esos aficionados al deporte que rezan para que pierda el Barça, aunque el Madrid no gane nada con ello. O ponen un cirio en la iglesia para que Hamilton se salga en la siguiente curva y gane Alonso. Pero es que con estos hay que tener cuidado. Ya lo decía Voltaire: "Cualquiera que tenga el poder de hacer creer estupideces, tiene el poder de hacer cometer injusticias". Y el independentismo, cargado de prejuicios e intolerancia que derrama este periódico cada día, es como moho que nos crece en las esquinas a los canarios.
Y miro a mis hijos, frutos del amor godo-canario, que mezclan la "c" con la "s", que dicen "rinconito" en vez de "rinconcito", pero también "cómo mola" y "vosotros" y pienso que es una pena que, en tiempos de globalización, fronteras abiertas y moneda única, haya quien sea tan estrecho de mente como para no disfrutar lo ancho que es el mundo.

22/9/2009

Estoy a plan


Toooodos los años me pasa lo mismo. Termina el verano. Me subo a la báscula y parezco Monserrat Caballé en versión chicharrera. Por dos motivos: por lo que dice la báscula que peso y por el grito desgarrador que sale de mi garganta al comprobarlo.
Toooodos los años, al final del verano, los kilos me cogen al asalto. No piden permiso. Se instalan tan ricamente en mi michelín para pasar el invierno. Y, de pronto, descubres que esos pantalones que, el año pasado, te quedaban niquelados, no te pasan de las rodillas.
Toooodos los años, al volver de vacaciones (cervecitas y cenas con los amigos, tiempo para cocinar y para degustar lo cocinado, hacer galletas y bizcochos con los niños, siestas...o sea, vacaciones = vaca-ciones), Jane me mira el culo, pone cara de haber chupado un limón y me dice: " Oye, te vendría bien bajar un par de kilitos...¿o es que ese pantalón te queda pequeño?". ¡Quién tiene una madre, tiene un tesoro!. Como pasa todos los años, yo ya no le hago mucho caso, pero es que, este año, mi santo añadió: "¿Un par? Debería bajar 7 u 8". Fijaos si lo quiero que, después de semejante comentario, no pedí el divorcio inmediatamente. No. Hice algo mejor. Le dije: "Ah, ¿sí? Pues mira por donde nos vamos a poner a dieta los dos, que a ti tampoco te vendría mal". Mi santo me miró con los ojos del que sabe que queda a merced de un destino cruel, se palpó la "magdalena" (Hace mucho tiempo que perdió la "tableta de chocolate". Ahora tiene una "magdalena"), suspiró y dijo: "Vale". Así que llevamos una semana y dos días a plan.
Y lo malo de las dietas es que no existe eso que se llama "Dieta milagrosa". Lo sé. Las he probado todas: la de la alcachofa, la de la piña, la de la sopa...incluso, la del cucurucho. De esta última lo único que saqué fue al Terrorista, pero adelgazar...poco.
Las revistas para mujeres (sí, esas que creen que las mujeres somos unas descerebradas completas), te venden en su portada: "Estupenda para el bikini: la dieta que mejor se ajusta a tu personalidad". Señooooor. Aquí la personalidad tiene poco que ver. Para adelgazar no hay otra cosa que comer sano y poco y hacer ejercicio regular. Y eso es aburridísimo. Una empieza la dieta un lunes (Las dietas, por supuesto, siempre se empiezan un lunes) con mucha voluntad. Y el primer día una se acuesta con la satisfacción del deber cumplido. Tan contenta que desoyes los rugidos de un estómago que parece el león de la Metro o los calambres de las pantorrillas tras media hora en la elíptica.
- Si sigo así llego a Diciembre hecha una sílfide.
Pero lo malo es que las tentaciones acechan en cada esquina. Parece que todo Cristo se alía para derrocar tu determinación de no subir un mísero gramo más.
- Hola Jomeini. ¿Quieres un bombón?
- No, gracias.
- Oye, Jomeini, María ha traído una tarta casera, que es su cumpleaños...¿quieres un trozo?
- No, gracias
- Jomeini, vamos a merendar, que la guardia está tranquila.
AAAAAAAAAHHHHHHH. Y una piensa: "Total, por un bombón...¿qué va a pasar?". Y miras la manzana que te has traído de casa: "Después de todo, Blancanieves casi la espicha por una manzana, no por un bombón". Y el diablejo tentador te susurra al oído: "Hummmm, qué pinta que tiene la tarta de María. Un ratito más mañana en la elíptica y no se notará", pero tu mente racional clama: " Como te comas la tarta, vas a parecer una mesa camilla". Así que muerdes, filosóficamente, la manzana, dispuesta a no cejar en tu lucha contra la grasa y la genética.
Total, que llevo semana y media y he adelgazado un kilo y medio. A este ritmo, hab bajado los 8 kilos para navidad. Lo ideal para luego hartarse de turrón, de pavo, de polvorones y de champán.
Dios, que la fuerza me acompañe.


17/9/2009

Y, por último,¿puedo ir maquillada en quirófano?

Pues no. Siento fastidiar, pero a quirófano una ha de ir como Dios la trajo al mundo: en pelota picada, sin maquillaje, ni desodorante, ni colonia. De todas formas, ¿para qué maquillarse? Veamos los pasos:
1.- Se monitoriza a la persona. Al hacerlo, ponemos en el dedo el pulsioxímetro. Para que funcione (si queréis saber cómo funciona, leed esto ), no puede haber nada de laca de uñas en los dedos, así que acetona y fuera la manicura que te ha costado un pastón.
2.- Se duerme a la persona. Se intuba. Para fijar el tubo endotraqueal, usamos dos tiras anchas de esparadrapo a ambos lados de la boca (No se queda ahí suelto, a su aire, como en las pelis). Si llevabas pintalabios, a estas alturas es sólo un recuerdo.
3.- Y, después, para evitar lesiones en la córnea (porque los ojos pueden quedar abiertos y hemos perdido, evidentemente, la capacidad de pestañear), se pone, en ambos ojos, crema epitelizante y se cubren con esparadrapo o gasas. ¿Sabéis dónde han ido a parar (una vez se retira todo este pringue) la raya, la sombra y el rímmel?
Por eso, independientemente de que por asepsia no esté permitido ir maquillada al quirófano, mejor es que ni lo intenten. No vaya a ser que se queden con esta pinta en el postoperatorio...

16/9/2009

Anestesia epidural II

Hay un pasaje de Oliver Twist, de Charles Dickens, donde Oliver se acerca, temeroso, al director del hospicio donde vive y solicita: "Por favor, señor, quiero un poco más" . Esa frase del siglo XIX tiene su vigencia total en la boca de una parturienta tras ponérsele la dosis test de una epidural. Pero vayamos por partes, o mejor dicho, por preguntas frecuentes:
1.- ¿Qué es la anestesia epidural?
Es la introducción mediante una aguja y, posteriormente, un catéter finito de anestésicos en un espacio pequeño que se encuentra alrededor de la médula espinal, por fuera de una membrana que contiene el líquido cefaloraquídeo. O sea, de dentro hacia fuera, médula, por fuera, líquido, después membrana (o duramadre) y luego espacio epidural. Para acceder a este espacio, se introduce una aguja entre dos prolongaciones de las vértebras y, a través de la aguja, el catéter. La posición es un poco molesta, porque debemos arquear bastante la espalda. Y en el caso de la embarazada, seguirá teniendo contracciones mientras se realiza la técnica y no podrá moverse, pero, generalmente, la técnica no duele mucho (lo que duele un pinchazo normal)
2.- ¿Cuáles son los riesgos de la anestesia epidural?
Una vez que se localiza el espacio, se introduce el catéter a través de la aguja y el anestesista pone lo que se llama la dosis test. La dosis test es una cantidad pequeña de anestésico. Se pone para evitar inyectar dosis altas de anestesia en un vaso sanguíneo o en el líquido cefalorraquídeo, que serían dos de las complicaciones más peligrosas de la epidural. Al inyectar una dosis mucho más pequeña, si estamos en un vaso, vemos que existe una variación importante de la tensión arterial. Y si estamos dentro del líquido cefalorraquídeo, la persona a la que se le pone se queda sin poder mover momentáneamente las piernas. Una vez comprobada la dosis test, ya se pone la dosis bolo, que es el anestésico con el que quitaremos el dolor.
La complicación más frecuente de la epidural es la punción dural, que consiste en que nos pasamos unos milímetros al pinchar y se pincha esa membranita que decíamos que contenía el líquido cefalorraquídeo. Entonces, sale líquido por la aguja. La consecuencia de esa salida de líquido es un bonito dolor de cabeza en los días posteriores (como si oyeramos a la sinfónica de Viena a todas horas en el tarro, vamos).
El resto de las complicaciones son infrecuentes y se relacionan, generalmente, con contraindicaciones.
3.- ¿Quién no puede pincharse una epidural?
Los pacientes que estén muy malitos (inestables) porque la epidural baja la tensión y, por lo tanto, los inestabilizaría aún más. O los que tengan alguna alteración de la coagulación, porque existe un riesgo de sangrado en el interior del espacio epidural, que puede acarrear un daño neurológico. Es por eso por lo que siempre se pide una analítica antes de pinchar la epidural.
No estaría recomendada tampoco en pacientes con enfermedades neurológicas progresivas, porque la medicación que se pone por el catéter aumenta sus síntomas, o si existe infección en la zona de punción.
4.- ¿Y si tengo un tatuaje en la espalda?¿Puedo pincharme una epidural?
Generalmente no. Los pigmentos del tatuaje no se quedan en el sitio del dibujo, sino que progresan por debajo de la piel haciendo un gran borrón, con lo que si tenemos un tatuaje cerca de la zona, corremos el riesgo de arrastrar con la aguja pigmentos y meterlos dentro del espacio epidural, produciendo una meningitis química. Aunque esto es algo muy infrecuente, el riesgo, en este caso, es mayor que el beneficio.
5.- ¿Puedo moverme con la epidural?
Eso depende del tipo de anestésico y de la dosis. Si la epidural es analgésica (por ejemplo, la que se usa para el dolor del parto), la paciente puede moverse. Eso es porque sólo "adormecemos" las zonas de las neuronas que sienten el dolor, en tanto que las que se encargan del movimiento están tan panchas. Si la epidural es anestésica (como, por ejemplo, en una cesárea), la paciente no puede mover de cintura para abajo.
Aunque yo lo he orientado aquí al parto, porque supongo que era el tema que más interesaba a mis "preguntones", hay que decir que la anestesia epidural es una técnica utilizada ampliamente en quirófano y en control de dolor, tanto agudo como crónico.
Pero, como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo este vídeo que he cogido de Youtube. Que lo disfrutéis.

15/9/2009

¿Qué es y para qué sirve la máquina de anestesia?

La máquina de anestesia es el compañero de viaje del anestesista. Podríamos decir que es su copiloto. Es un aparato cuyo cometido es proporcionar una mezcla de gases anestésicos y aire que mantenga con vida al paciente y respirar por él hasta que se despierte y pueda hacerlo por sí mismo.
De una forma sencilla, podríamos resumir cómo funciona de la siguiente manera: la máquina recibe gases (oxígeno, aire y óxido nitroso) de una fuente que suele estar en la pared, controla el flujo de esos gases según le va pidiendo el anestesista, disminuyendo su presión y aumentando su humedad a fin de que no dañen los pulmones. Vaporiza los gases anestésicos y los añade a la mezcla en la proporción que le pidamos. Todo eso pasa por un filtro y luego al paciente.
Según haya decidido el anestesista, la máquina puede funcionar como un ventilador mecánico (respirando por el paciente o ayudándole a respirar) o simplemente, como una fuente de gases con respiración espontánea (que es lo que ocurre cuando sólo sedamos a alguien).
Después, la máquina recoge el aire espirado, elimina el CO2 y los gases anestésicos y reutiliza parte del aire inicial.
La cosa es bastante más complicada que lo que pongo aquí: el médico que maneja la máquina debe tener ideas muy claras sobre fisiología pulmonar para poder valorar si existen problemas obstructivos en la vía aérea (en cuyo caso, variarían unos gráficos llamados curvas de flujo-volumen), prever un posible despertar o compensar el CO2 que se mete en el abdomen al hacer una laparoscopia. Y, por supuesto, cada persona maneja distintos volúmenes respiratorios dependiendo de su peso, edad, sexo y enfermedades previas (que es una de las cosas que determina la consulta de preanestesia).
En fin, a grandes rasgos, yo creo que se entiende. El que quiera más información, puede ir aquí o aquí. El que no haya entendido nada y quiera consolarse, que me lea aquí.

14/9/2009

¿En qué consiste la especialidad de Anestesiología?

O, en otras palabras, ¿para qué cuernos sirve un anestesista?
Hace dos años, cuando anuncié a mis padres que iba a presentarme de nuevo al MIR para hacer Anestesia, mi padre me preguntó: "Y ¿vas a ser feliz dedicada sólo a dormir gente?". Lo que mi padre no entendía (y, de hecho, como él, muchos de nuestros pacientes) es que el anestesista no está en quirófano sólo para dormir gente. Está para evitar que la cirugía duela, para que sus corazones, riñones, cerebro, pulmones...en resumen, sus funciones vitales sigan trabajando correctamente durante la operación y, sobre todo, está ahí para que se despierten en las mejores condiciones posibles y sobrevivan en el postoperatorio.
El médico que se encarga de que todo vuelva a funcionar correctamente en el postoperatorio inmediato (que puede ir de horas a meses) no es el cirujano, señores. Es el anestesista.
Es, por eso, por lo que Anestesiología es una de las especialidades más completas y generales que existen, puesto que no sólo debes saber de Cardiología, Neumología, Nefrología, Neurología, Farmacología y, en general, de cómo funciona hasta el último recoveco de esta máquina perfecta que es nuestro cuerpo, sino también de cómo tratar los posibles sustos que este cuerpo te tenga reservados, que pueden ir desde una parada cardiorrespiratoria a una "simple y banal" alteración del magnesio. Y, además, picotear conocimientos de cada especialidad quirúrgica para estar prevenido por si algo falla.
En resumen, Anestesiología es la especialidad médica dentro del Quirófano.
Pero, eso no es todo: el anestesista es también el especialista en controlar el dolor (para lo cual están las unidades de Dolor Agudo y Dolor Crónico) y de minimizar el riesgo quirúrgico (para lo que está la consulta de Preanestesia).
En definitiva, como EC-JPR dijo en una ocasión: el anestesista es el único médico con el que habla el paciente en el quirófano. Yo añadiría: siempre para preguntarle "¿Cuándo viene el doctor?"

13/9/2009

Cumpleblog

Esta semana, "El blog de la Dra Jomeini" cumple un año. Un año de diarrea mental en el que he contado de todo y donde he conocido a gente de muy variado pelaje, a algunos de los cuales ya considero amigos (El roce hace el cariño, es lo que hay). A lo largo de este año, he maldecido el no haber elegido un nombre más sencillo. Aunque éste tenga su historia detrás. Aparezco en las búsquedas del blog como jomeine, jomaini, jomeimi, jomeiny, jomei, jolmei, joomeini, yomeini, jomein, jomreini, jumeini, njomei e, incluso, como Dra Hussein. Pero, a lo hecho, pecho. Y ya no sería lo mismo si lo cambiase...
Empecé intentado hacer un blog de mi nueva experiencia como residente de Anestesia, pero, muy pronto, tal y como pasa en la vida fuera de estas líneas, mi santo, Susanita y el Terrorista lo tomaron al asalto y empezaron a invadir sus posts. El Terro, incluso, tiene su propio club de fans (28 personas distintas han llegado al blog buscando "Terro" en google).
Las búsquedas que llevan a mi blog son de lo más variopintas. Desde gente que pregunta cómo se dice epidural en chino hasta los que preguntan cómo hacer un disfraz de rumbera (A buen palo fueron a arrimarse...). Preguntas inquietantes como dónde venden Propofol o dónde comprar Anthrax (¿Para qué, Dios mío?); absurdas como el % de gente que se rompe el bikini en un aguapark o si las pipas estriñen (que, francamente, no sé con qué post relacionar) o, simplemente, filosóficas, como ¿Por qué existen el día y la noche? Pero, a lo largo de estos meses, hay un número de preguntas frecuentes sobre la Anestesiología que dirigen a la gente hacia este blog y que yo, por el momento, no he contestado.
Por eso, como pienso que a los que debo felicitar es a los que estáis ahí, al otro lado, durante esta semana me voy a dedicar a responder, lo más claramente posible, estas preguntas frecuentes. Ese es mi regalo de cumpleblog. Muchas gracias por aguantarme.

11/9/2009

Crónicas vacionales IV: El regreso


Ya he contado, en alguna ocasión, cuál es nuestro plan en los aviones: rotuladores, libretas, juguetes varios, películas de dibujos...En otras palabras, sobrevivir a las dos horas y media que dura el viaje Tenerife-Madrid y viceversa con los enanos. Para no molestar al resto del pasaje, les calzamos a Susanita y al Terro unos auriculares. Problema: el Terrorista cree que todos oímos la película al mismo volumen que él. Consecuencia: grita.
- MAMÁ - dice, con voz de pito a mil decibelios - QUIERO HACER PIPÍ.
- Chis, vale, hijo, no tiene que enterarse todo Cristo.
Recorremos el pasillo. Hace pis. Volvemos a sentarnos. Y vuelve a ponerse los auriculares. Al cabo de un rato, los oigo reírse bajito.
- ¿Qué pasa? - les pregunto.
- SUSANITA SE HA TIRADO UN PEDO MÁS GRANDE QUE VAMOS
Ahora los que se ríen son los de los alrededores.
Nadie me mandaba a preguntar.

10/9/2009

Crónicas vacacionales III: Cáceres

En el centro de Cáceres, presidiendo la puerta de la Casa del Sol, hay un escudo que muestra al astro rey con cara humana y un gesto de deshidratado doliente. Ahora sé por qué. Con 42º C a la sombra, mi santo se empeñó en visitar la ciudad monumental de Cáceres y , ya que lo hacíamos, hacerlo bien: con guía y todo.
Hay que decir que yo esperaba que los únicos tarados mentales a los que se les hubiese ocurrido semejante idea fuésemos nosotros. Y que, por lo tanto, no se completara el número de personas necesarias para formar un grupo (Y la visita se cancelara ella solita). Pero no. Mi gozo en un pozo. En este mundo hay gente para todo. Seguro que alguno piensa que no, que para todo, para todo, no. Pues ya lo ven: con un calor que se podía cortar con un cuchillo, el grupo se completó.
Esperábamos a nuestro guía cuando vemos aparecer en el horizonte a un sujeto mezcla de Torrente y Jeff Goldblun, en plena transformación de La mosca. Pelo cano, largo, digno del "antes" de un anuncio de champú antigrasa, con bigote a juego. Un polo amarillo huevo, con más lamparones que un campo de fútbol y un olor a revenido que mareaba. Pantalón sobaquil. Cigarrillo en mano. Y...¡Oh, cielos!...Una identificación en el pecho que lo acreditaba como nuestro guía.
- Buenach tadde. Vamoh a empechar la vichita a la chiudad medievah de Cáchereh.
La Ossssstia. Por un momento, me vi transportada a la boda de La Princesa Prometida, cuando el cura gangoso abre la boca para decir: "El Marimoño". Mi santo bajó la cabeza con un repentino interés por los dedos de sus pies, mientras se iba poniendo cada vez más rojo de contener la risa.
- A chu dedecha, ven el adco de lastrella, conchtuido pod Magüé de Chudigeda
- ¿Perdone?¿Por quién? - pregunta uno del grupo. Angelito.
- Pod el Magüé de Chudigeda
- Ah, vale - en las mismas, tío. Que te has quedado en las mismas. A estas alturas, mi santo ya parece al borde de la apoplejía.
- Echta e la placha de Sanda Madía, done etá la concateddah.
Y así durante una hora y media ¿Se imaginan? La gracia es que mi santo y yo, después de que él recuperara su coloración normal, terminamos pillándole el tranquillo a nuestro guía gangoso y, a pesar del calor, disfrutamos de la visita. Y de Cáchereh.

9/9/2009

Crónicas vacacionales II: Badajoz

Mis suegros nacieron, hace ya la torta de años, en un pueblo de Badajoz feo como el pecado. Un pueblo de casas bajas, con comedores de adorno para las visitas, interiores dignos de una película de Pajares y Esteso y puertas permanentemente abiertas (Tanto es así que el tipo que venía a arreglar la antena me pilló en ropa interior sin yo poder remediarlo). Es uno de esos pueblos donde se baila Paquito el Chocolatero en feria y donde, en verano, el calor es tan sofocante que de 12 de la mañana a las 8 de la tarde es imposible hacer otra cosa, sin sudar a chorros, que no sea vegetar. Y, por lo tanto, al mediodía no se ve un alma por las calles y todas las casas tienen las persianas bajadas detrás de las rejas buscando el frescor de la oscuridad. A las 20 horas, sin embargo, parece una jornada de puertas abiertas: los vecinos van de casa en casa, de visita, a sentarse tras una taza de café recién molido y un bizcocho casero o a la terraza del "Tonto" a por un vaso de Salobreña o una cerveza fresquita. Y es, entonces, cuando se reparten los chismes y triunfa el marujeo:
- Uy, qué mozo que está - dice una doña acercándose al Terrorista, que la mira con cara de pocos amigos - Y ésta, que la última vez que la vi era tan chiquinina...
No hago más que rebuscar en la memoria: "¿Y cuándo la vio?Señor, ¿quién es ésta?".Pero, como buena chica que soy, me planto la sonrisa congelada en la cara mientras mi suegra me presenta a la Flori, a la Concha, al Tiburcio (que es el "raca" del pueblo, me dice en un susurro), al "Usebio" - que promete al Terrorista, sin saber en la que se mete, llevarle a ver sus animales - al Chepa, a la Pedra o a Don Timoteo, el cura , que, cada vez que gana el Madrid, pone el himno en la megafonía de la iglesia tantas veces como goles hayan metido los merengues. En fin, más personajes que en un dibujo de Wally. Como para recordar los nombres...
Pero el pueblo tiene algo que queda en muy pocos pueblos. Y es un aire de familia, de confianza, de saber que los niños aún pueden jugar en la calle sin peligro. Y ese frescor, por la noche, bajo la parra, degustando rajas de jugoso melón con un jamón de morirse.

8/9/2009

Crónicas vacacionales I: La Graciosa

La Graciosa, octava isla del archipiélago canario, se descubre desde la proa del barco que te lleva desde Órzola, ceñida por un cinturón blanco de espuma donde rompe el oleaje, del que surgen las playas blancas bañadas por el sol y el pequeño pueblecito de Caleta del Sebo, con sus calles de arena flanqueadas por casitas bajas de ventanas azules. El efecto, desde lejos, es el de derramar cubos de sal sobre la arena. Y a medida que nos acercamos nos golpea un olor a mar y a sol, a playa y pescado fresco. En este paraíso natural, existe una galería de personajes, a cual más increíble, que daría para escribir capítulos y capítulos: desde el elemento subversivo que recoge colillas y te mira con sus enormes ojos líquidos como si fueses digna de estudio exhaustivo al surfista melenudo con el cabello quemado por el sol. Desde la "alcaldesa" que regenta la isla tras una caja registradora de supermercado al mastodóntico Prader Willi que te recibe siempre con una sonrisa desdentada. Pero, esta vez, me quedo con el Machoman Graciosero. Nos fue a recoger para llevarnos a la playa de Las Conchas un jeep traqueteante y cubierto de polvo, de edad y condiciones de conducción inciertas, del que bajó un hombre corpulento, sin afeitar, con camiseta blanca sin mangas y pelo en pecho, negro y espeso como el de un oso, con una voz tan profunda que parecía venir del motor: El Machoman Graciosero. Las chicas, cuatro críos y miles de bultos nos encaramamos en aquel coche y comenzamos viaje con semejante espécimen masculino que, nada más comenzar a traquetear, suelta:
- ¿Saben lo que decía mi abuela? Que las mujeres son como los coches: los de antes, duraban veinte años sin una sola queja y ahora, al primer año, ya se están haciendo reparaciones.
Silencio sepulcral. El Machoman graciosero nunca contó con un público más difícil. Pero eso no era problema para él. Sin arredrarse, continuó:
- Y también decía mi abuela que, si la mujer fuera buena, Dios tendría una y el Diablo no tendría cuernos.
- Tu abuela era todo un tío, ¿no, macho? - le pregunta la burgalesa - Que no sé si te has dado cuenta de que vas en un jeep lleno de tías. A ver si te vas a volver andando...
El Machoman Graciosero se descojona y exhibe una sonrisa triunfal que enseña hasta los últimos molares.
- Es que mi abuela era mucho - dice, por si no nos habíamos dado cuenta - ¿Sabes que decía siempre también? Que las mujeres son iguales que los cepillos de dientes: cuanto más te las cepillas, más se abren las cerdas.
La burgalesa suelta un bufido y lo da por perdido. Si no fuera porque se nos puede quedar el culo como la bandera del Japón, le cambiábamos el puesto a los chicos, que han decidido ir y volver en bicicleta.
Por fin aparece ante nosotros Las Conchas y nos olvidamos del Machoman Graciosero. La inmensidad de la playa, desértica a esta hora, con la arena de un tono amarillo pálido y el mar azul verdoso estallando en lenguas de plata, bastan para olvidar que nos queda la vuelta con el personajillo de los chistes machistas.
- Bueno, entonces, hasta las seis y media - nos dice, exhibiendo las dos hemiarcadas dentarias completas - ¿Sabes en que se parece una mujer a un cementerio? - me espeta a bocajarro.
- Me da miedo preguntar - le contesto.
- En que todo lo que entra, entra tieso.
Su carcajada se la lleva el rugido del motor y se deshace entre el polvo de las ruedas. Y nosotras bajamos la duna de arena olvidándonos de su existencia ante la imponente presencia de este mar.