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Cada vez tengo más visitas al blog, cosa que, por un lado, me encanta y, por otro, me pone un poco de los nervios. ¿Por qué,
Jomeini? - me
diréis, con razón. Pues porque cada vez más gente conocida se mete en el blog, sin yo saberlo. Así que, básicamente, no puedo contar que tal adjunta me parece una bruja que
ríete tú de la de la Bola de Cristal o que tal residente se gasta un morro de cinco pisos. Me quedo sin poder hacer descripciones jugosas de mucha gente, porque, si las hago, son ampliamente
reconocibles y pueden agarrarse un mosqueo más largo que el
striptease de una momia. Ni siquiera puedo quejarme de mi suegra, sin que me den un tirón de orejas...En definitiva, que tengo que hacer un poco-mucho de
autocensura.
Os pongo un ejemplo: el otro día, en quirófano, uno de los urólogos me pregunta:
- Oye, ¿tú tienes una página web o un blog o algo así?
Yo pongo cara de pasmo y digo:
- ¿Qué?
Aunque, en realidad, en mi interior suenan todas las alarmas (¿He hablado de él en algún lado del blog? No, creo que no)y suena algo así como ¿QUÉ?
- Sí, ¿tú no te llamas Hussein o algo así?
- Sí - reconozco a regañadientes - algo así.
- Es que me lo dijo el anestesista que trabaja conmigo en la privada...
¿Entendéis? Esto es muy pequeño y tal conoce a tal que conoce a cual. Con lo que me imagino una futura entrevista de trabajo:
- Ah, pero ¿usted no es la Dra Jomeini?
- Ejem...sí, digamos que es mi alter ego.
De todas formas, hay más cosas positivas en el hecho de que la gente sepa que yo soy la
Dra Jomeini que negativas. Y es que, aparte de que me sube mucho el
ego el que alguien me encuentre tan entretenida como para repetir el leerme, conoces gente muy interesante en esta vecindad
blogosférica. Prueba de esto es el
artículo que me ha pedido que escriba la
revista e-ras, que (increíble, pero cierto) cita mi pobre casa como uno de sus 40 blogs sanitarios favoritos, con figuras insignes como
Miguel Ángel,
Salva,
Julio Bonis,
Sophie o el mismísimo
Gangas como compañeros.
Adjunto aquí el artículo de la revista e-ras:
Blogosfera sanitaria, Edificio Anestesia, 5º izquierda
Opinión20 de Julio del 2009
En el mundo de hoy en día, para realizarse, hay que plantar un árbol, tener un hijo y escribir un blog. Yo puedo decir, orgullosamente, que he hecho ya las tres cosas. Bueno, lo del árbol, es un decir. En mis tiempos de colegiala, planté unas lentejas en un vaso de plástico con un algodón húmedo, pero compenso porque, en lugar de tener un hijo, he tenido dos. Por supuesto, con epidural.
Lo del blog viene de lo que me gusta mirarme el ombligo y reírme de mí misma. Por eso, no es asombroso la cantidad de blogs sanitarios que pueblan la blogosfera. Supongo que los motivos son, por un lado, que a los médicos (y, ahora, se nos unen los enfermeros), desde los tiempos de Arthur Conan Doyle, siempre nos ha gustado escribir y mirarnos el ombligo (con la ventaja añadida de que ahora se nos entiende la letra). Y, por otro lado, un blog dedicado a medicina triunfa en este país.
Todos los españolitos de a pie sabemos más que nadie de tres cosas: de fútbol, de política y de medicina. Si nuestro equipo gana un partido, nos damos unos a otros palmaditas por la espalda y nos decimos:- Uf, tanto esfuerzo mereció la pena –aunque lo que hayamos hecho sea inflarnos a pipas viendo a otros correr tras el balón - Ese gol podría haberlo hecho más elegante si hubiera regateado por aquí, pero bue…al final, salió bien.
Si hay un debate por el estado de la nación, todos sabemos lo que ZP debería hacer o dejar de hacer, con toda claridad de detalles.
Con la medicina, pasa lo mismo:
- Estoy tomando unas pastillitas para la tos que le vienen fenomenal al vecino del quinto – te dice el EPOC, desde su mundo azul violáceo.
- ¿Y los aerosoles que le recetó su médico de familia?
- Es que la vecina del tercero me dijo que a ella le habían dado más tos.
Por supuesto, la vecina del tercero tiene una autoridad indiscutible. Sin embargo, mi generación, la de los treinta y tantos, ha crecido sin conocer a sus vecinos más que de un educado hola y adiós. Y, a pesar de ello, nos zambullimos a diario en la vida de unos desconocidos, que se convierten, desde el primer momento, en nuestra vecindad blogosférica.
Cada día, nos llegan pacientes diciendo:
- Es que he leído en Internet…¿Usted no cree…?
Por eso, los blogs sanitarios son importantes. Son la vecina del 3º de la blogosfera. Y ,al igual que vecinos, los hay de varios tipos:
- Buenos vecinos: se actualizan, se documentan, son amenos. Cuando te invitan a su casa, todo está perfecto. Y entran en la tuya lo justo para no ser pesados.
- Vecinos anodinos: Están ahí, pero te aburren si te los encuentras. Y si no los encuentras, ni te acuerdas de que existen.
- Vecinos con diarrea mental: esos que enlazan un tema con otro, aunque se supone que deberían hablar de uno en concreto. Empiezan hablando de las complicaciones de la anestesia general y terminan parloteando de la última boda a la que fueron.
Me temo que a mi blog no le vendría mal un Fortasec.