27/5/2009

La Dra. Archiconocidísima


Los salientes de guardia, como estoy zumbada como unas maracas y no puedo sentarme a estudiar nada, aprovecho para hacer recados y cosas que, en general, precisen mínimo coeficiente intelectual. Así que, hoy, saliente de guardia, miro la lista de cosas pendientes y me encamino a la farmacia a comprar una crema para la dermatitis atópica del Terrorista. Espero la cola detrás de las típicas señoras autóctonas de las farmacias: pelo corto y entrecano, blusa camisera, monedero sobaquil, falda a media pierna metida a rosca y zapatos ortopédicos con dos dedos artrósicos fuera. En semivigilia, espero a que cada una, como un tahúr, desperdigue por el mostrador su baraja de recetas rojas. Hasta que, al fin, el farmaceútico me hace caso:
- Hooola, ¿qué tal? ¡Cuánto tiempo sin verte! ¿Cómo vas?¿Sigues trabajando en Urgencias?
- Pues no, no. Ahora estoy haciendo Anestesia.
- ¿Ah,sí? Entonces estarás con la Dra Archiconocidísima. ¿La conoces?
- Sí, pues mira por dónde: ayer estuve de guardia con ella.
- Pues dale recuerdos
- Sí,sí
Siguiente parada: papeleos en el ayuntamiento. La administrativo de la ventanilla se sonríe al verme bostezar:
- Una mala noche, ¿no?
- Sí. Salgo de trabajar.
- ¡Ah!¿Y dónde trabajas? - en este pueblo, la discreción no es, definitivamente, el punto fuerte.
- En el HospitaldeArriba.
- Ay, ¿conoces a la Dra. Archiconocidísima?
- Pues va a ser que sí. Que la conozco.
Redios. Esta mujer es la famosa number one del pueblo. La conoce hasta el Tato.
Tercera parada: el súper. Enseño el DNI al pagar. Al lado está mi carnet de colegiado.
- Ah, ya decía yo que tu cara me sonaba - me dice la cajera - Es que creo que tú me pusiste la epidural ¿Fuiste tú?
- Pues, a lo mejor, la verdad es que no me acuerdo...- He puesto alrededor de 200 epidurales este año.
- Oye, ¿no conocerás...?
-¿A la Dra Archiconocidísima? Pues sí.
La Dra. Archiconocidísima es bajita. Habla con voz dulce. Odia la comida del comedor del hospital, lo cual demuestra su buen gusto. Y siempre luce una sonrisa en la cara.
La Dra. Archiconocidísima, anoche, después de una guardia sin parar, mandó a sus dos residentes (El Benji y la Dra Jomeini) a la cama y se quedó currando ella solita. Detalles como ese serán lo que la hace archiconocidísima para todo el mundo. Supongo.

25/5/2009

El amigo de la lagartija

Como somos los únicos (o casi los únicos: mi primo acaba de ser padre) con niños pequeños en la familia, no podemos vengarnos de los regalos que reciben. Y es que , cuando se compra un juguete a un crío, hay que pensar en si te gustaría que tu hijo lo tuviera. En otras palabras, hay que pensar en los padres.
Por ejemplo: el primer juguete que mi primo le regaló a Susanita, cuando tenía poco más de cinco meses, fue un Winnie the Pooh de 1.50 metros de alto (que, por supuesto, pienso devolverle ahora que es padre). En aquel entonces, vivíamos en un atestado piso de dos habitaciones, con lo cual, lo primero que piensas al ver al muñeco es: "¿Dónde cojones voy a meter esto?".Lo ponías a tu lado a ver el telediario (y, de paso, lo usabas de almohada). Cuando te cansabas de tenerlo por medio, lo sentabas en una de las sillas del comedor. Más de una vez, al levantarme por la mañana, medio legañosa, me daba un susto de muerte al encontrarme a un tipejo amarillo allí sentado al lado de mi desayuno.
Otro ejemplo: la hermana mayor de mi santo, compradora compulsiva en los chinos, trajo la última vez que vino a visitarnos dos botes de Blandi-Blub como regalo para mis hijos. Los enanos encantados, muertos de la risa con los pedos que salían de aquella cosa pegajosa y brillante al meter los dedos. A los dos días, encontrabas Blandi-Blub hasta en el cajón de las bragas. Por supuesto, ya no brillante, sino totalmente mate, con todo el aspecto de un moco reseco.
Tercer ejemplo: hace aproximadamente un año, una pareja de amigos que vino a pasar unos días a casa trajo, con toda su buena intención (que, a veces, es la peor de las intenciones), dos regalos para los niños. Para el Terrorista, un juego de tampones de tinta. Para Susanita, una caja de piezas para hacer bisutería. Señooooorrrrr. Basta decir que los tampones de tinta esperan a la mayoría de edad del Terro en lo alto de un armario. La camiseta y el pantalón que el enano llevaba puestos ese día terminó en la basura. Y aún, después de casi un año, continúo encontrando cuentas de collar en los lugares más insospechados de la casa.
Pero cuando el enemigo está dentro, no puedes luchar contra él. Mi santo, que, a veces tiene ideas de cabo retirado, les trajo, el fin de semana pasado, de Barcelona, unos regalos a sus hijos. Para Susanita, trajo un libro de puzzles de Barbie. En ese punto no tengo queja. Instructivo. No mancha. Apenas ocupa espacio. Pero...al Terro....Al Terrorista le trajo un lagarto de látex de tamaño natural y tacto un tanto pegajoso que nos tiene a todos al borde de la isquemia miocárdica. ¿Por qué? Pues, porque al Terro le encanta esconderlo. Vas a ponerte tus zapatillas y tocas algo untuoso que te hace saltar casi dos metros sobre el nivel del suelo. ¿Qué es? La lagartija. Estás cocinando, abres la nevera para buscar algo de leche y cae de una de las baldas una cosa verde-naranja, con cola larga, que hace que desparrames la leche por toda la cocina. ¿Qué es? La lagartija de los huevos. Te estás dando una ducha calentita y relajante, coges la esponja y te la ves debajo, con sus fauces de goma abiertas, como si se riera del brinco que te ha hecho dar.
Por eso, ayer, acostumbrada ya a encontrarme al bichejo de marras por todos lados, casi muero del infarto cuando, al ir a cogerlo, salió disparada al otro extremo de la cocina.
- Mira, mami - exclamó el Terro, encantado - Mi lagartija se ha traído una amiguita para jugar.
Lo que faltaba.

24/5/2009

Despedida a los R4


Hay unos versos de Luis Alberto de Cuenca ,que siempre me han gustado, que dicen: "Me tiemblan las escamas de verte tan hermosa/¡Cómo me gustaría dejar de ser un monstruo!". No sé por qué, pero siempre he imaginado la escena de noche. El cabello negro y mojado de la mujer cayéndole por la espalda. Está de pie en el agua de una orilla cualquiera, con la piel brillante por la luz de la luna. Y blanca, muy blanca. A pocos metros, en la espesura, entre las ramas de los arbustos, el monstruo asoma sus ojos ávidos. Consumido de deseo y de miedo a ser descubierto.
Anteayer despedimos a nuestros R4. Tres de ellos se quedan como adjuntos del servicio. Dos se van a otra provincia. Todos, los cinco, se han dejado la piel y un cachito de corazón en estos años.
Mirándolos. Escuchando sus discursos de despedida. Viendo sus sonrisas y oyendo sus carcajadas, me he sentido un poco como ese monstruo de Luis Alberto de Cuenca. Nostálgica de esa ilusión que acompaña al fin de la residencia y que yo siento tan lejana por atrás y por delante en el tiempo. Con las escamas temblando de verlos tan resplandecientes a la luz de la luna. Un poco apenada por aquello que se fue, que ya nunca será igual. Pero, al mismo tiempo, con un punto de envidia porque lo han conseguido.
Álvaro. Omar. Nuria. Miguel. Teresa. Suerte en esta nueva etapa. Gracias por tanto.

19/5/2009

R2

Un año ya. Hoy soy R2. O anestesiomórula. Un año desde mi primer día con el Dr. Gran Cherokee, mirando aquella nave espacial que era, para mí, la máquina de anestesia. Un año en el que he presenciado más de 1000 cirugías. En el que he aprendido los riesgos de pasar por quirófano. Y me he dado cuenta de toooodo lo que me queda por aprender. Un año en el que he puesto vías periféricas y centrales, arterias, espinales y muchas, muchísimas epidurales. En el que he aprendido a jugar con la fisiología respiratoria y a llamar al Propofol, "Propo", como si fuese un antiguo amigo.
Me he reído. He llorado. He conocido a gente increíble. Me he roto una pierna. He escrito un blog. Y he hecho carambolas para sacar horas de estudio.

Y, sobre todo, un año en el que he descubierto que no me equivoqué de especialidad .

18/5/2009

Quiero ser Barbie Quirófano

Cuando recuerdo que mi santo me conoció saliente de guardia, con las gafas, la legaña pegada y el pijama verde puesto, me doy cuenta de que, en este mundo, los milagros existen, porque..¿hay algo más antilujuria que el pijama verde de quirófano? Es algo diseñado claramente para el cuerpo masculino. A ellos les disimula la tripa cervecera y las patitas de pollo, en cambio, nosotras parecemos lagarteranas. Les queda mal incluso a las supergirls de Anatomía de Grey. Si a eso le añadimos el complemento megafashion del gorrito de marras (que, hagas lo que hagas, te aplasta el pelo y te deja una marca en la frente tipo corona de espinas), somos como el clon de La Lechera de la leche condensada. Pero no todo el mundo es igual. No. No. Hay una raza superior de mujeres que lleva el glamour allá por donde pisa. Son las Barbie Quirófano. Son esas mujeres que combinan el pijama verde (siempre de la talla más pequeña posible para que marque hasta el alma) con unos Stilletto de 7 centímetros y unos pendientes de 4 pisos, que, por supuesto, sobresalen, junto con su artísticamente colocado flequillo, del gorrito (Nunca el típico verde, sino de flores,mariposas, muñecos...)
En pijama verde, yo soy algo así como un Land Rover: todoterreno, pero algo inestable cuando hay viento. Firme, pero carente de sex-appeal por completo. Y ellas son como un Porsche: nada prácticas, pero taaaaan apetecibles.
Resumiendo: que me muero de envidia sana.

16/5/2009

El Terro entra en quirófano

Ayer, el Terro, como un Stallone cualquiera, pasó por quirófano a hacerse unos retoques. Llegamos, a la infame hora de las 7.10 de la mañana, al hospital, donde lo esperaban para tomarle las constantes y midazolanizarlo.
- Terrorista, no te levantes que te caes.
El Terro me mira con la misma pinta del que lleva encima la botella entera de orujo y me dice:
- Que...no...me...caigo...
Pobrecito mío. Mi tía Sonotona, que es pediatra en el HospitaldeAlLado, me acompañó al antequirófano. Mi santo, por cuestiones de trabajo, está en La Coruña. No sé cómo lo hace, pero siempre me tocan a mí estas cosas. Y es que lo pasé fatal. La cirugía, en sí, era una bobada de nada. Pero yo sólo pensaba, en plan capítulo del Morgan: Anestesia general. Intubación nasal. Complicaciones. Reacciones alérgicas. Broncoespasmo. Laringoespasmo...
En fin, que me mordí las uñas hasta que salió, dejándome los dedos en muñones.
Qué mal se pasa al otro lado...

14/5/2009

No soporto a los cirujanos gilipollas

Dentro de la fauna que puebla el lado luminoso del quirófano, hay de todo. Hay cirujanos ostras: tímidos y callados, pero se ponen a operar y sacan la perla que llevan dentro. Hay cirujanos ave fénix: hábiles, amables, capaces de renacer una y otra vez. Rara avis, pero los hay. Y hay cirujanos mosca cojonera: todo lo que tocan se convierte en mierda y además tú tienes la culpa. Son esos personajillos que pierden, estrepitosamente, los papeles en el quirófano, que gritan a enfermeros, auxiliares y machacan a sus ayudantes. Y que hoy se han equivocado gritándole también al anestesioblasto.
- Si no te hubieras tirado dos horas con la anestesia...¿Es que no te das cuenta de que aquí el que necesita tiempo soy yo?
Había tardado escasamente media hora en poner una epi-espi, coger la arteria (¡SÍ!), dormir e intubar al paciente y coger una subclavia. No había sido lenta. Por una vez en la vida, había sido Speedy González. Me pareció tan injusto que no pude callarme.
- Cada cual necesita el tiempo adecuado a su habilidad. Yo soy R1. Está claro que necesito tiempo. Tú sabrás por qué necesitas tanto.
Me odia. Pero se calló y dejó de martirizar a todo Cristo.

11/5/2009

Escapada de fin de semana


Cuando coincidimos un fin de semana (sin guardias, sin cursos, sin congresos, sin acontecimientos sociales), cosa que no suele ser habitual, hacemos 2 cosas: o cogemos el avión, en plan Paco Martínez Soria, y nos vamos a Madrid a ver a los amigos y a la familia política o arramblamos con los enanos e invadimos la casa de la playa de mis padres. Este fin de semana fue la segunda la opción escogida. A los dos nos apetecía unos días a solas, de comidas pausadas, tardes en la arena bajo el sol con el rumor de las olas de fondo, noches bajo un cielo tachonado de estrellas sin más ruido que el que hace la marea al subir. Un desconecte total.
Estoy sentada en la arena mirando como Susanita juega con el cubo y la pala. El pelo castaño claro, con algunos mechones rubios, le cae por la cara y le ensombrece las mejillas redonditas. Tiene manchada de arena la punta de la nariz. Está totalmente absorta en hacer un castillo de arena. Al verla, me asalta una sensación de déjà vu: me recuerdo haciendo exactamente lo mismo, planeando fosos alrededor del castillo y puentes de arena por donde pasaría el príncipe que vendría a rescatar a la princesa, mientras la brisa salada del mar me refrescaba la espalda. Al lado de mi hija, hay sentada una chica de unos veinte años, con el cabello largo del mismo color que ella, la piel brillante por miles de gotitas de agua salada. Y me pregunto cómo será Susanita con su edad. A qué dedicará su vida. Si algún día se sentará en la playa a contemplar a su propia hija y se preguntará lo mismo que yo hoy.
De pronto me doy cuenta de que mi santo, a mi lado, también está mirando a la chica. Seguro que nada poéticamente.
- Se te ha metido un tanga en el ojo - le digo.
Suelta una carcajada con esa cara de malote que consiguió bajar mis barreras hace ya 9 años. Y me da un beso detrás de la oreja.
- Perdón.

8/5/2009

Preanestesiando

Hoy he tenido que acudir por primera vez a una consulta de preanestesia como paciente. Sí, por primera vez, porque la vez de la fractura, el "Benji", que estaba muy liado, me dio la hoja y me dijo:"Venga, vete haciéndote tu preanestesia" (Le faltó añadir "R1 de mier..."). En realidad, la paciente no soy yo, sino el Terrorista. Van a sedarlo para obturarle las caries (Sí, a pesar de mi eterna guerra antichuches el enano tiene la boca como un queso gruyère). Para más inri, hay que hacerlo en el HospitaldeAlLado, porque en el nuestro no hay dentistas, con lo cual, imaginad la rechifla en la consulta:
- Uy, qué chungos deben ser los anestesistas del HospitaldeArriba cuando su R1 viene a que le anestesien a su hijo aquí...
- Que arriba no hay dentistas, tío.
- Ya, cuentos y más cuentos. Lo que pasa es que nosotros somos el Barça y vosotros el Madrid. Que os ganamos por goleada.
- Vale, vale, lo que tú digas.- Estoy saliente de guardia y más tostada que un sandwich mixto-plancha. ¡¡¡¡Lo que quiero es irme a mi casaaaaa!!!!
- Y tú, ¿cómo te llamas, guapo?
- Terrorista
- ¿Cuántos años tienes?
-Tres - dice el Terro levantando cuatro dedos. Las matemáticas tampoco son lo suyo...
- ¿Algún antecedente? - me preguntan.
- Es asmático
De hecho, dice el dentista que los aerosoles de corticoides son los causantes del defecto en el esmalte.
- ¿Y toma tratamiento?
Me muero por contestar, como todos los viejitos: "Sí, una pastillita blanca pequeñita".¡Cómo si en este mundo, con el flower-power que tienen las compañías farmaceúticas, sólo hubiera una única e inconfundible pastillita blanca!
- No, no toma nada ahora.
- ¿Alérgico a algo?
Al orden. A hacer caso a su madre. A despertarse más allá de las 8 de la mañana. A dormir una noche entera de corrido.
- No.
Lo exploran. Todo OK.
- Tienes que hacerle un hemograma y una coagulación.
UF. PINCHAR AL TERRO. El Terrorista (que es un pupas, el tío) tuvo el año pasado una meningitis vírica y, desde entonces, le tiene pavor a las agujas. Subo al HospitaldeArriba a hacérsela. Por lo menos, así puedo buscar a alguien que pinche bien y tenga paciencia. Veo los cielos abiertos cuando averiguo que OsitoAmoroso está en Urgencias de Pediatría. OsitoAmoroso, aparte de dulce hasta ser garrapiñado, es un enfermero de PM y tiene una paciencia infinita.
El Terro se deja hacer. Sube a la camilla mientras OsitoAmoroso le explica que el compresor aprieta un poco el brazo.
- Ahora, Terro, lo que tienes que hacer es cerrar los ojos y soplar fuerte. Y yo voy a sacar de este brazo la Coca-cola que te tomaste ayer. Ya verás.
El Terro cierra los ojos con fuerza. Sopla como si estuviera de parto y no rechista cuando nota la aguja. OsitoAmoroso es un crack.
Como se ha portado tan bien, le digo:
- Terro, guapi, ¿quieres que te invite a una Coca-cola en la cafetería?
- NOOO- me dice con cara de susto- que, si no, me la vuelven a sacar de la vena.


5/5/2009

El desorden y sus consecuencias

De vez en cuando, me entra la "neura ordenativa". Tengo que confesar que, antes de ser madre, en mi armario, la ropa estaba ordenada por colores y, en la cocina, las especias por orden alfabético. Era, como decía mi padre, una "histérica programada". Ya he tirado la toalla y me he relajado. Si no puedes con ellos, únete a ellos. Ahora, me conformo con atravesar el dormitorio de mis hijos sin tropezar con un cochecito o una Barbie. Pero, de vez en cuando, no lo soporto y cojo una bolsa de basura y arramblo con todo lo que se me pone a tiro hasta que mi casa vuelve a ser habitable. Eso fue lo que hice ayer. En plan "fast & furious", entré en el despacho y tiré, entre otras cosas, miles de papeles que cubrían mi mesa como la hojarasca del otoño. Lo que no podía prever era que, con ello, iba a dañar los sentimientos del Terrorista.
- Terro: AAAAAAHHHHH
- Susanita: ¿Qué te pasa?
- Terro: Mamá ha tirado toooodos mis dibujos: mira, el caballo, los corazones rojos, el de los niños.. (con voz compungida, que fue como si una mano helada me apretara el corazón)...Seguro que no le gustaron y me dijo que sí para que no me pusiese triste...
- Susanita: Nooooo. Bobo, eso es que los lleva a "ciclar" para que no se mueran más árboles.
- Terro: Aaaahhh. Vale.
Gracias a Dios que Susanita tiene conciencia ecológica y me salvó del dramón familiar...

3/5/2009

Feliz día de la madre

Feliz día de la madre a esas madres que trabajan dentro y fuera de casa. Que se despiertan de madrugada y se levantan porque "Mami, ven a arroparme, que tengo frío". A esas madres que, pacientemente, se sientan tarde tras tarde a revisar las tareas de sus hijos. Que intentan que coman sano, que vayan limpios, que no lleven las uñas como mejillones. A esas que soportan, cámara en mano, festivales de fin de curso, partidos de fútbol, conciertos de piano...A las que cuentan hasta veinte antes de perder la paciencia. A las que se desesperan por no poder ser superwoman y no poder abarcar tanto y tanto y tanto. A las que contemplan a sus hijos dormidos y se dan cuenta de que, a pesar de todo, a pesar de las trastadas, las pataletas, las noches en vela, no los cambiarían por nada del mundo.

1/5/2009

QUIERO DORMIIIIIRRR


Saliente de guardia. He dormido algo entre epidural y epidural. Estoy de Rodríguez con los dos enanos porque mi santo está en un congreso (Más que como santo, vive como Dios). Mis padres están de puente en la playa. Mi hermano, en una boda. Así que, a pesar del sueño, capeo con el Terro y Susanita.
Por la mañana, todavía me queda algo de adrenalina de la guardia. Los visto. Hago la comida, la cena y un bizcocho, para que desayunen mañana, que llena la casa de olor a vainilla. Pongo lavadoras. Recojo zapatos, calcetines, cojines, cochecitos y dibujos de corazones y bailarinas (Susanita está en fase de quererse a sí misma), mientras ellos juegan en el dormitorio, volviéndolo a poner todo patas arriba.
Después de comer, me da la bajona. Así que les pongo una peli de dibujos y me tumbo en el sofá con una mantita. No tardo ni dos segundos en entrar en fase REM, donde estoy tan plácidamente hasta que algo me abre a la fuerza el ojo derecho.
- Mami - dice el Terro - No te duermas, que te pierdes los dibujos.
- A la mierda los dibujos - Nooooo. No respondo eso (aunque ganas no me faltan). En traducción simultánea, respondo - Terro,bonito, deja dormir a mami, que se ha pasado toda la noche trabajando.
- Vaaaaale - se apropia de mi manta y se sienta en el otro sofá a ver la película.
Diez minutos más tarde vuelve a abrirme el párpado.
- Mamá, que es que Susanita no me hace caso cuando le hablo.
Mi hija es abducida por la televisión en el mismo momento en que la enciendes y no oye a nada ni nadie cuando la ve.
- Susanita, hazle caso a tu hermano, a ver qué quiere ahora.
Vuelvo a dormirme. De pronto, un peso plomo me aterriza en la barriga ¡UF! Es el Terrorista, que ha decidido que estoy más blandita que el sofá...
Y aquí me tenéis. QUIERO DORMIIIIIIIRRRRR
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