23 de mar. de 2009

Fenotipo anestesista

Estos últimos días hemos tenido algunas visitas de gente que ha venido a preguntar por la especialidad y por el servicio. La Dra Fashion (que está más quemada que el callista de Tarzán de tanta guardia) los ha mandado a todos al Hospital DeAlLado. Todos se guardan una pregunta. Esa pregunta que uno atesora en su interior hasta que pasa, al menos, la mitad de tu residencia :¿Sirvo para esto?¿Seré feliz haciendo esto?
No hay duda de que cada especialidad tiene su fenotipo. No tanto porque la especialidad te vaya moldeando (que también), sino que cada uno elige una especialidad acorde a su forma de ser.
Para ser anestesista, uno debe ser básicamente cuatro cosas:
1.- Curioso: Si no te gusta picotear de todos los campos de la Medicina, esto no es lo tuyo. Un anestesista debe saber de Fisiología, de Farma, de Cardio, de Neumo, de Nefro, de Neuro, una pizca de Trauma, un poquito de Uro, toneladas de Ginecología y mucha Cirugía General.
2.- Mañoso: Después de todo, es una especialidad con muchas técnicas. Y, aunque todos dicen que la mano se hace, nunca viene mal algo de maña.
3.- Friki: En algo hay que entretener las horas que una se pasa en el quirófano oyendo el "bip" de la máquina. En mi servicio hay de todo. Desde la socia de Club de Gerónimo Stilton (que es la Dra de las Flores y las Hadas) hasta el powerful megainformático ( que es el Dr McGuiver, con sus increíbles "truquitos" para todo). Desde los que van a yoga y leen a Freud (como el Dr Amínomesaqueseneseblogtuyo) hasta los que se conocen hasta el último detalle de la carrocería del último modelo de automóvil (como el Dr Tai Lun). Desde el rey del Precio Justo (que es el Rey Sol, el jefe de Reanimación) hasta los obsesos de la limpieza (como el Dr Raikonnen). O, sin ir más lejos, una blogoadicta, como la menda.
4.- Previsor: Antes de hacer cualquier cosa, debes saber qué complicaciones puedes tener y preverlas. Este fue el primer consejo que me dio nuestra tutora de residentes, la Dra LionBar (chiquita, pero matona). O sea, anestesista precavido vale por dos. Esa previsión de complicaciones es lo que da a los anestesistas una injustificada fama de "cagones".
Aparte de estas 4 cosas, también ayuda el ser bueno en Matemáticas, el no agobiarte con las crisis y el estar en forma para subir 2 pisos a Paritorio ante una "CESÁREA URGENTEEEEE".
Pero, sobre todas las cosas, un anestesista, como cualquier médico, debe ser, ante todo, humano y tener siempre una palabra amable y una sonrisa (aunque no se vea tras la mascarilla).

20 de mar. de 2009

Visita del ratoncito Pérez

Ayer vino a mi casa el Ratoncito Pérez porque a Susanita se le ha caído su primer diente de leche. Sí, ese mismo Ratón Pérez que ideó el padre Coloma para el niño Alfonso XIII. Mucho más encantador y castizo que esa mindundi del Hada de los Dientes que tienen los anglosajones.

Susanita, que no paraba de admirar su marfileño mini-diente, le dejó una nota de su puño y letra que ponía: "Ratoncito, no te lleves mi diente". Y el Ratón Pérez, educado como siempre, le dejó su diente y una moneda de 2 euros, que le ha valido las burlas de toda la familia por tacaño.
Este Ratón Pérez, en concreto, tiene muchos defectos, pero no es para nada tacaño, pero, desde luego, quien no lo es, en absoluto, es mi hija. Oyéndonos hablar de crisis, hipotecas y pagos, ni corta ni perezosa, coge su moneda, me la pone en la mano y me dice: "Toma, mamá, para la "poteca"". Casi me la como a besos. ¡Qué bonita es la inocencia!

14 de mar. de 2009

De miedo

Mi santo y yo tenemos una incompatibilidad del 100% en lo que se refiere a gustos cinematográficos. Entre otras cosas,a él le chiflan las pelis de miedo y yo no las soporto.
La primera película de miedo que recuerdo haber visto fue Poltergeist: una pareja y sus tres hijos se van a vivir a una nueva urbanización. Y con todos los sitios que debe haber en EEUU, a la empresa constructora no se le ocurre otra cosa que construir sobre un cementerio ¡sin quitar los muertos!(Que no tenía que ser difícil ni nada esquivar las tumbas para hacer los cimientos). La visión del filete arrastrándose por la encimera basta para hacerte vegetariano de por vida. Y creo que jamás volveré a dormirme con la tele encendida.


La segunda, creo que fue Viernes 13 II. La vi a los 14 años con mis dos amigas del instituto,solas en casa de una de ellas. Por cierto, ¿sabéis que el miedo a los viernes 13 se llama friggatriscaidecafobia?. A mí lo que me da miedo es la palabrita...
Vamos a ver...¿Qué padre en su sano juicio dejaría ir a sus hijos a un campamento donde la vez anterior se cargaron a todo Cristo? Es que es buscarle las cosquillas al Jason de las narices. Están todos reunidos y va un imbécil y dice:"Voy a buscar leña". Nooooo, pero, tío, ¿no te das cuenta de que si te separas te matan?. Lo heavy del tema es que aparece un pavo muerto y todos siguen de campamento. Que hay que joderse...
- Ah, un muerto, qué bien. Ahora vamos a cantar Mambrú se fue a la guerra.
Por Diosssss...Si a mí, con 14 años, me pasara algo así, a los 5 minutos tenía a mi madre llevándoseme a rastras del campamento. Buena es ella.


Pero, sigamos con la escabechina: tercera película. Obra de culto del cine de terror: El Exorcista. El Padre Merrin desentierra en Irak unas ruinas en las que se ha escondido el demonio Pazuzu (Ahora, en lugar de Pazuzus, se buscan armas de destrucción masiva, pero el meollo a pesar de los años, como se ve, es el mismo). Total, que el tal Pazuzu se va a EEUU...Porque las cosas siempre pasan en EEUU: una nave alienigena decide invadir el planeta ¿Dónde se posa? En Nueva York. Que los de Krypton deciden enviar a su superviviente a la Tierra ¿Dónde cae? En EEUU.Así que el demonio Pazuzu no iba a ser menos. No se queda en Europa ni en África, que le quedan más a mano. ¡Qué va! Le apetece al hombre cruzar el charco para hacer que le dé vueltas la cabeza a una cría y que del mareo vomite sopa de guisantes.


Pesadilla en Elm Street. Otra que tal. Yo creo que el negocio de los inductores del sueño no iba demasiado boyante ese año y se dijeron: Bueee...A ver qué podemos hacer para aumentar la tasa de insomnio. Y se inventaron a Freddy Krueger, con su camiseta de rayas y su guante de cuatro cuchillas. Lo que ya no me explico es en qué mente truculenta se fraguó que Robert Englund, el tierno lagarto Willie de "V",lo interpretara.


En fin, podría seguir hablando de cine (incluso del que no me gusta) toda la tarde, pero aquí estamos...Esta noche toca sesión y hemos llegado al pacto de que cada vez elige uno. Así que me tocará sufrir "El Orfanato".¡Qué le vamos a hacer!

9 de mar. de 2009

Terro hace de las suyas

Hoy el Terrorista ha tenido uno de esos días a los que debe su mote. Para empezar, ha venido del colegio con una "carita triste" en su agenda por haber pegado a otro niño.
- Pero, Terro, ¿por qué le has pegado?
- Es que no quería compartir, mami.
- Claaaaaro y, como no quiere compartir, tú vas y le arreas. - Ese es mi canijo, repartiendo paz y felicidad en este mundo - Estás castigado sin ver Epi y Blas esta noche.
- Nooooo - se le llenan los ojos de lágrimas y se me abraza a la pierna - Yo no lo hago máááás.
- Ya, hijo, pero es que eso me dijiste también la última vez y has vuelto a hacerlo. Así que, lo siento, estás castigado.
- Buaaaaaa - El Terrorista es como los móviles: va subiendo de intensidad - BUAAAAAA. Mamáááá, yo te quiero muchooooo.
- Y yo también, hijo, pero eso no quita que te has portado mal.
- Te quiero un montóóóóón - mi hijo es un experto en tragedia griega.
- Terro, se acabó. No te voy a quitar el castigo. Merienda y a callar.
El Terrorista me mira. Se da cuenta de que, por ahora, la batalla está perdida y se limpia las lágrimas, hipando. Me da una pena enorme verle la cabecita agachada sobre el pecho, con el remolino en la coronilla y las orejillas rojas del sofocón. Pero se supone que tengo que educarle. Y dejar que vaya repartiendo mamporros a diestro y siniestro no es plan.
Me pongo a recoger la cocina, que, después de la merienda, parece Vietnam. Al cabo de un rato de silencio, decido investigar qué está haciendo. Ha cogido un bote de pompas de jabón (se ha subido a la taza del wáter para hacerlo) y se ve perfectamente a donde ha ido, porque ha dejado un rastro de jabón por todo el salón hasta la puerta de entrada, donde está sentado, soplando con todas sus fuerzas.
- Terrorista, entra. Hace frío fuera y te estás mojando la ropa.
- Noooooo - Vuelta a empezar - Buaaaaaa. BUAAAAAA.
Cuento hasta diez. Pongo una voz lo más aterciopelada posible y lo abrazo.
- Venga, hijo, ¿que te pasa hoy que estás tan llorón? Cálmate, ya está.
Su manita me agarra el cuello mientras noto como el jersey se me va empapando de babas y de mocos. ¡Qué bonita - y, sobre todo, qué limpia - es la maternidad!
Al fin se calma. Se pone a jugar con los legos mientras yo hago la tarea con Susanita. Cuando me doy cuenta, ha llenado los legos de plastilina y los está pegando a la pared. ¡Diossssss!
¡Cómo entiendo ahora a mis padres!

7 de mar. de 2009

Jornadas de residentes

Lo que queda de mí llega hoy de las IV Jornadas para residentes de Anestesiología de Canarias: dos días en un hotel rural donde, hablar de los nuevos avances en Anestesia regional e inhalatoria, nos sirve de excusa para reunirnos todos y montar la fiesta padre (Estoy dando una imagen de borrachuza deplorable, muy lejos de la realidad...).
Salimos ayer, al terminar la jornada de quirófano, siguiendo las instrucciones del Dr. TeddyBear, uno de nuestros tutores (Aquel que se asombraba aquí de que no supiéramos quién era Morton). Pero, claro, aquí, Sor Citröen, se perdió. El sitio estaba allá por donde el diablo perdió los calzones y yo tenía de superguía a la Dra Hablorápido¿vale? (R3), que me disparaba las instrucciones a ritmo de ametralladora (Algún día tendrá una parada respiratoria por olvidarse de coger aliento mientras habla). Casi la mato con mis reveses en plan Le Mans:
- GiragiragiraqueeslaprimeraaladerechaaaaAAAAAAHHHHH!!!!
- Lo siento, je,je, es que no la .
Bueno, llegamos. Media hora más tarde que el resto, pero sanas y salvas (Aunque dudo que la Dra Hablorápido¿Vale? vuelva a subirse a un coche conmigo). Justo a tiempo para oir hablar a Javier Belda, que es uno de los "Popes" de la Anestesiología en España. Le siguen charlas sobre inducción inhalatoria y sobre el uso de la levobupivacaína en las epidurales (con videos de partos incluídos, que qué necesidad). Y luego, cenita y desmadre.
Como al día siguiente, o sea hoy, tenía que dar una charla, no bebí prácticamente nada. Lo bueno de estar sobria es que eres consciente del estado de coma etílico que van cogiendo tus compañeros. La Srta Peppis, entre los vapores del ron, perdió el lazo de su zapato y casi se muere del infarto al descubrirlo esta mañana. Miss Mariposa estuvo a punto de llegar a las manos con un canarión pequeñajo por una discusión tonta. A Catwoman, que también tenía una charla hoy, le dio el repente a las 4 de la madrugada y se puso a revisar su presentación a esa hora. Y el Dr Supermoroman, el único R4 presente, cuidaba de todas nosotras, pequeñajas díscolas, como de su harén.
A las 5 de la madrugada, cuando ya estábamos en brazos de Morfeo, nos despertaron los residentes del HospitalDeAlLado, que habían decidido bañarse en la piscina (a 5ºC...Olé los huevos) y, después (debe ser que el frío refresca las ideas) consideraron una idea magnífica darnos una serenata a voz en grito en la puerta de la habitación. Si es que el alcohol es muy malo...
Así que, imaginad mi cara esta mañana. Iba arrastrando las ojeras por el suelo. Lo cual no evitó que casi entrara en fibrilación ventricular cuando me tocó salir a dar la charla. Aunque, al levantar los ojos y ver las caras de mi público (La Srta Peppis a punto de entrar en coma, Miss Mariposa con un ojo abierto y otro cerrado, uno del HospitalDeAlLado con los ojos de Mecano (Torrojos,je,je)...), me tranquilicé y comencé a desembuchar.
Quince minutos después, mi tortura había pasado. La audiencia, en varios estadios de semicoma, no me crucificó demasiado. Y volvimos a casita por donde habíamos venido (Esta vez sin la Dra Hablorápido¿vale?).
Abro la puerta de casa: Susanita corre con un tutú rosa y unas alas en la espalda, perseguida por el Terro que ha cogido uno de mis pañuelos como capa de Superman. Los dos, al verme, se me tiran al cuello, con quejido intenso de mis cervicales, bajo la mirada sonriente de mi santo. La verdad es que, como en casa, en ningún lado. Por bien que se lo pase una.

3 de mar. de 2009

Carnaval de día, carnaval de noche

Hasta feo parece que, siendo de donde soy y viviendo donde vivo, aún no haya hablado del Carnaval. Ese Carnaval de Tenerife que llevaba la friolera de 10 años sin disfrutar. Por lo menos, lo que yo entiendo por Carnaval, que es el Carnaval de noche. Porque, para aquellos que no lo sepan, existe un Carnaval de día y un Carnaval de noche. Y el sábado pasado (Sábado de Piñata) arrastré a mi santo a los dos: al de día y al de noche.
Salimos de casa a las 12 de la mañana, con los enanos disfrazados (Susanita, de flor. El Terro, de Spiderman...Somos de un original que pasma), a meternos en el mogollón de gente, al ritmo del merengue. Bailamos. Tapeamos. Ronda obligatoria por tiovivos para disfrute y regocijo de los niños, que llevaban una sonrisa de oreja a oreja. Besos y fotos a un tipo vestido de Penélope Cruz (Oscar, vestido blanco y moño incluidos), que, en la vida real, es el serio encargado de una de las tiendas más pijas de Santa Cruz. Ron con unos amigos cubanos, con los que vamos a ver el Coso Infantil. Se me van los pies al ritmo de las comparsas. Carnaval, Carnaval...

A estas alturas de la película, Susanita y el Terrorista, afónicos de gritar saludando a las reinas y agotados del trajín, se están quedando dormidos. Así que los dejamos con los benditos abuelos y nos preparamos para el Carnaval de noche.

Ingredientes imprescindibles: disfraz (sólo tenemos uno un poco soso de piratas, pero lo aderezamos con maquillaje y cadenas de calaveras), algo de dinero (en esta vida nada es gratis) y muchas, muchas ganas de pasarlo bien.

El Carnaval es un paréntesis en tu vida cotidiana. Lo que pase en estas noches, cargadas de feromonas y olor a meado, no importa después. Una vez ha pasado Don Carnal, la vida sigue como si tal cosa. Te encuentras a tu jefe vestido de gitana. No pasa nada. Saludas al cirujano plástico enfundado en un disfraz de rumbera con frutas en la peluca. Tampoco pasa nada. Vemos a Miss Mariposa vestida de novia cadaver y al Dr Vikingo de payaso. A nuestro alrededor, bailan conejitas play-boy con cantantes de ópera, hippies trasnochados con tipos de 90 kilos vestidos de dama antigua, una japonesa con barba, un tipo vestido de Mr Fantástico (hay gente con imaginación)...Y bailas, bailas como si hubieras nacido para esto.

- ¡Cómo me gusta esto!- repite mi santo, que va empatando ron tras ron. Cuando empieza a besar a todo el mundo y a decir cuánto nos quiere a todos, decido que es hora de volverse a casa. De ésta, lo convierto en chicharrero.

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