31/1/2009

COTmida

En alguna ocasión, he comentado que mi santo es traumatólogo. Y si no lo he hecho, aprovecho ahora. Esto viene a que hoy hemos ido a una comida del Excelentísimo Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatológica (COT), o sea, a una COTmida. En realidad, debería decir que era una comida del servicio y allegados, porque traumatólogos había pocos. Me dijeron que era una comida informal en casa de uno de los jefes de sección. Informal. Esa es la palabra clave. O sea, que yo me planté unos vaqueros, una camiseta y unos tenis.
Nada más entrar vislumbro 4 mesas puestas. Cuatro. Y nada más y nada menos que tres camareros. Uy, qué informal es esto ¿no? Saludo. Mua. Mua. Cojo una copa de vino y aposento las posaderas en una silla. Maravillada. No dejan de entrar, una tras otra, mujeres superadísimas, con botazas y megacuerpos, divinas de la muerte. Y yo con estos pelos. Tan super-mega-informal. Vamos, que parecía un pulpo en un garaje.
Conversaciones en plan: "He ido a clase de tenis al club" o "Cuánto me aburro los fines de semana si no hace sol" o "La depilación láser es lo más de lo más".
Primperan, please, primperan. Decididamente, no estoy hecha para ser pija...

27/1/2009

Despertar intraoperatorio

Los lunes por la mañana, antes de empezar los quirófanos, tenemos una sesión general del servicio. Este lunes vino a darnos una charla un tipo que era experto en BIS. El BIS es un aparatito que mide la intensidad de la actividad eléctrica cerebral, de modo que podemos medir el grado de inconsciencia del paciente durante la cirugía. Para ilustrar la utilidad del cacharro, el conferenciante inició su charla con este tráiler de la película Despierto (Awake).

El despertar intraoperatorio es una de las complicaciones más raras de la anestesia. Con el BIS, de 1 cada 500 (como dice muy espectacularmente el tráiler), se ha pasado a 1 de cada 2500. Ocurre, además, generalmente, en pacientes con limitaciones al uso de anestésicos (como son los politraumatizados o las cirugías cardiacas complicadas). Aún así, en estos casos, el paciente sólo percibe voces o sonidos como dentro de un sueño (El último que hubo en mi servicio, antes del BIS, dijo que había soñado con Pink Floyd, que era la música que amenizó su cirugía). Nunca percibe tacto o dolor puesto que las terminaciones nerviosas que se encargan de transmitirlo están "inactivas".
No he visto la película y no creo que lo haga. Básicamente, porque tengo que verla sola. Mi familia, en general, se niega a ver películas de temas médicos conmigo porque me pongo a resoplar y a decir: "Pero...¿qué dice?""¿Quién habrá asesorado a estos memos?""Sí, y ahora van a hacer el pino-puente sobre la camilla del quirófano" y comentarios por el estilo. De hecho, no puedo evitar fijarme en que en el tráiler de Despierto el tubo endotraqueal no está fijado. Total, que me sacan de quicio estas pelis. Son las típicas que cumplen lo de "Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia". Desde el pediatra guaperas Clooney de Urgencias (en mi hospital, los pediatras son bajitos, gorditos y con gafas) hasta la espléndida traumatóloga que lee electrocardiogramas de la serie MIR (Si quieres un estudio a doble ciego, enseña un electro a dos traumatólogos)...
Además, todas las noches sufro el despertar intraoperatorio en mis propias carnes. Toodas las noches de Dios, cuando mi BIS está en 40, en pleno sueño profundo, me despierta la voz de pito del Terrorista: "Mamá, tengo miedo de las sombras". Así que, tooodas las noches, mamá se levanta y lo consuela hasta que se le pasa el miedo y se duerme. Y adiós sueño profundo para mamá.
A todo esto, a papá no lo despierta ni un obús.

24/1/2009

Riqueza del castellano

No es mío. Lo leí hace años en un periódico. Pero, el otro día, Blues me preguntó si era de las que intubaba por cojones y me acordé. Lo he estado buscando y aquí os lo traigo.Un verdadero ejemplo de riqueza idiomática.
" Un ejemplo de la riqueza del lenguaje castellano es el número de acepciones de una simple palabra, como puede ser la muy conocida y frecuentemente utilizada, que hace referencia a los atributos masculinos, "cojones".
Si va acompañado de un numeral, tiene significados distintos, según el número utilizado. Así "uno" significa caro o costoso (valía un cojón); "dos" significa valentía (tiene dos cojones, con dos cojones); "tres" significa desprecio (me importa tres cojones); un número muy grande y par, significa dificultad (lograrlo me costó mil pares de cojones).
El verbo cambia el significado. "Tener" indica valentía (aquella persona tiene cojones); aunque en admiración puede significar sorpresa (¡tiene cojones!); "poner" expresa un reto, especialmente si se hace en algún lugar determinado (puso los cojones encima de la mesa). Se los utiliza para apostar (me corto los cojones); o para amenazar (te corto los cojones).
El tiempo del verbo utilizado cambia también el significado de la frase. Así el tiempo presente indica molestia o hastío (me toca los cojones); el reflexivo indica vagancia (se tocaba los cojones); el imperativo significa sorpresa (¡tócate los cojones!).
Los prefijos y sufijos modulan su significado; "a" expresa miedo (acojonado); "des" indica cansancio (descojonado); "udo" significa perfección (cojonudo); "azo" se refiere a indolencia o abulia (cojonazos).
Las preposiciones matizan la expresión: "de" significa éxito (me salió de cojones), o cantidad (hacía un frío de cojones); "por" expresa voluntad (lo haré por cojones); "hasta" señala el límite de aguante (estoy hasta los cojones); "con" indica el valor (era un hombre con cojones), y "sin" la cobardía (era un hombre sin cojones).
El color, la forma, la simple tersura o el tamaño aportan significados distintos. El "morado" expresa el frío (se me quedaron los cojones morados); la forma, el cansancio (tenía los cojones cuadrados); el desgaste implica experiencia (tenía los cojones pelados de repetirlo). Es importante el tamaño y la posición (tiene dos cojones grandes y bien plantados); sin embargo, hay un tamaño máximo (tiene los cojones como el caballo del Cid) que no puede superarse, porque si no indica torpeza o vagancia (le cuelgan, se los pisa, se sienta sobre ellos, necesita una carretilla para llevarlos).
La interjección ¡cojones! significa sorpresa, y cuando uno se halla perplejo los solicita (¡manda cojones!).
En ese lugar reside la voluntad y de allí surgen las órdenes (me sale de los cojones).
En resumen, será difícil encontrar una palabra, en castellano o en otros idiomas, con mayor número de acepciones."

23/1/2009

Lógica menuda

Conversación oída (a escondidas) entre mis dos enanos:
- Terrorista: Cuando sea drande, voy a casarme con mamá (El pobre tiene el Edipo subido).
- Susanita: No puedes casarte con mamá porque mamá ya está casada.
- Terrorista: ¿Con quién?
- Susanita: Con papá. Y los padres no pueden casarse con los hijos.
- Terrorista: Pues yo sí puedo casarme con mamá. (A cabezón sólo lo gana su padre)
- Susanita: Pues no puedes, porque cuando tú seas drande mamá será viejita.
- Terrorista:Mira, no me cuentes rollos...
Y se levanta y se va. Se nota que es hombre...En cuanto se les lleva la contraria con argumentos que no pueden refutar, se acaba la conversación.

21/1/2009

Perlas en el correo electrónico

Otra perla de mi cuñada (la que hace que trabaja):
Los alimentos tardan 7 segundos en ir de su boca al estómago. Un pelo humano puede soportar el peso de 3 kg . El pene de un hombre medio tiene tres veces el tamaño de su dedo pulgar. El hueso de la cadera es más sólido que el cemento. El corazón de una mujer late más rápido que el de un hombre. Hay alrededor de mil millares de bacterias en cada uno de sus pies. Las mujeres parpadean dos veces más a menudo que los hombres. La piel de un humano pesa 2 veces más que su cerebro. Su cuerpo utiliza 300 músculos sólo para mantenerse en equilibrio estando de pie. Si su saliva no puede disolver algún alimento, no lo puede saborear. Las mujeres ya han terminado de leer este mensaje. Los hombres siguen midiéndose el dedo pulgar.

14/1/2009

Dicen las paredes...


El año pasado, por el día del libro, una amiga mía, profesora de literatura, me convenció (a base de darme el coñazo) para que les diera a sus alumnos una charla sobre medicina y poesía (sí, soy así de polifacética...¡Qué le vamos a hacer!). En la charla, intentaba concienciar a 25 coca-colos de 16 años (aunque con 16 años la coca-cola ya no la beben sola...)de que hay poesía en cualquier lado al que mires. Y, para ilustrarlo, les llevaba varias fotografías de frases escritas en las paredes. Esta idea no es mía (soy polifacética, pero poco original). Es del escritor uruguayo Eduardo Galeano, que recopila varias de ellas en su "Libro de los abrazos".
En realidad, el sitio ideal para buscar pintadas no es la calle. Es el cuarto de baño público. Todo el mundo lo sabe. Una cierra la puerta, se baja los pantalones y, mientras mea, lee: "Haz el amor, no la guerra" y debajo con otra letra "Hago las dos cosas: llevo 20 años casada". Para ver las pintadas no hace falta más que tener los ojos bien abiertos. Caminando por la ciudad, las paredes nos toman al asalto, diciendo las cosas sin tapujos. Después de todo, llevamos utilizándolas como pizarras desde los tiempos del Antiguo Egipto y han pasado siempre olímpicamente de la censura. Las pintadas son el periódico del pueblo, te hieren al pasar como un latigazo profundo. Hasta el dichoso Facebook llama, al sitio donde se ponen los mensajes, "el muro".
El domingo pasado, al doblar una esquina, me encontré de bruces con una pintada en una pared que decía: "Siento mucho lo que hice". La mente se pone enseguida a trabajar, pensando en el desespero de la persona que utiliza la pared como blog a falta de un medio de expresión mejor que ese. Y luego oyes a tu parte cotilla que se pregunta:" ¿Qué coño habrá hecho éste?".
Ayer, desde la pared de un cuarto de baño público, me hizo reir la típica frase de los aviones Fasten seat belts while seated.
Estoy pensando en que, como ahora esto de las frases pintadas en la pared se ha puesto de moda en decoración, voy a poner una a la altura de los ojos de mis enanos en el váter que ponga "Tira de la cadena". No es muy poética ni muy graciosa, pero espero que sea efectiva. Cuando aprendan a leer.

12/1/2009

El dichoso facebook



Anteayer, después de darle muchas vueltas y de múltiples insinuaciones por parte de mis amigos, decidí registrarme en el facebook. Le he dado muchas vueltas porque, francamente, no veo para qué sirve. Oh, sí, en media hora había localizado a un amigo del que hacía años que no sabía nada, a varios ex-novios (de los que, de hecho, no quería saber nada) y a todos mis compañeros de trabajo, a los que veo todos los días y de los que tengo sus correos electrónicos, por si necesito decirles lo que sea. Y luego...¿qué? A mí lo de los jueguecitos no me va demasiado. Prefiero perder el tiempo con la nariz metida en un buen libro. Así que leo los mensajes que me han dejado en el muro (como podría leerlos en el correo sin que los leyera todo quisque al mismo tiempo)y ya está. Se acabó. Meterse en el facebook es como leer una revista del corazón: tú no la compras nunca, pero si la ves encima de la mesa de la peluquería o del dentista te la empapas. Pues esto es igual: cotilleas las fotos de los demás para ver si sales en alguna o conoces a alguien de los que sale y flipas en colores al ver las fotos que pone la gente como presentación de su perfil. Hay varios tipos y todos acorde con la personalidad que va detrás: desde la foto cutre de carnet del tío sin imaginación (de los de al-pan-pan-y-al-vino-vino) hasta la foto de borrachera abrazado a cuatro más (que una se pregunta...¿y quién será fulanito?...después de todo hace 14 años que no lo ves).

En otras palabras, que no entiendo dónde está la adicción que hace que, si Facebook fuera un país, sea la octava "nación" del mundo con 150 millones de "habitantes". Y se me ponen los pelos como escarpias al pensar que puedo acabar como este pobre desgraciado. Uffff.

9/1/2009

La señora de la limpieza

Bendita sea Glorita, pero me vuelve loca. Glorita es la señora que viene a ayudarnos con la limpieza de la casa. Delgada, nerviosa, teñida de rubio de matiz indefinido y, como digno ejemplo de su oficio, charlatana. Habla, habla y habla como si tuviera pilas Duracell.
Cuando trabajo, la verdad es que no me entero porque apenas coincidimos. Cuando llego a casa, después de batallar toda la mañana en el quirófano, sólo puedo pensar "Bendita Glorita" cuando lo veo todo ordenado (hasta las 5 de la tarde que llegan los enanos...y es como si llegasen los hunos). Pero, claro, ahora, con la baja del tobillo no tengo escapatoria. Soy víctima fácil. No puedo coger el coche e irme a hacer recados (como hago en los salientes de guardia que coincido con ella). Así que, lunes, miércoles y viernes, tengo pase obligado de la telenovela "La vida según Glorita",
Lo cierto es que lo que no le pase a ella no le pasa a nadie. Y si no fuera porque sé que esto es la vida real (y si algo puede salir mal, saldrá mal), estaría hasta intrigada por el siguiente capítulo. En su vida están todos los elementos típicos de los culebrones, que están ahí no para conmover al público y tocar su corazón como en las grandes tragedias griegas, sino simplemente para subir la audiencia: la chica (que es ella, está claro), el chico (que, como siempre, al principio es un cabrón redomado, pero ella siempre lo perdona...), el patriarca (intentando imponer su ley), la amiga fiel, los hijos (de una relación anterior), el malo...En fin, de todo.
En otras palabras, que los días en los que Glorita está agobiada e hila dos capítulos seguidos, como hoy, cuando se va corro como una desesperada al cajón de las aspirinas. Quiero trabajar YAAAA