30/11/2008

Blogoadicta

Si, hace un año, alguien me hubiera dicho que estaría aquí contándole mi vida a un porrón de desconocidos, me hubiera descojonado viva. Y es que yo (que, como dice Wardog, soy una ameba de la informática), hace un año, no sabía siquiera lo que era un blog. La curiosidad me picó cuando mi madre empezó a escribir el suyo. Hay que ver la cantidad de oportunidades de quedar como una imbécil total que te ofrece un blog, pero ella conseguía salir airosa, así que me dije...¿por qué no? Después de todo, no tengo ni dignidad ni amor propio. Los perdí ambos de niña una vez que me tocó leer la lectura de la misa (Sí, fuí a un colegio de monjas. Básicamente, porque fue el único en el que me admitieron. Y de ahí viene mi poca afinidad por la iglesia católica...pero esa es otra historia). Esa vez, al terminar de leer toooda la lectura, me dí cuenta de que me había olvidado leer el título, así que, ni corta ni perezosa, lo leí y, ante el estupor y posterior rechifla del auditorio, seguí leyendo de nuevo toda la lectura entera. (Las cosas hay que hacerlas bien hechas o no se hacen, por Dios)
En fin, que, como no tenía dignidad que perder y sí muchas horas muertas en quirófano, me decidí y aquí estoy, zambullida de pleno en una blogoadicción, potenciada por la baja de la fractura.
Los blogoadictos, como todos los adictos, cumplimos una serie de criterios mayores de personalidad. A saber:
- Somos cotillas. Si no de qué nos iba a interesar lo que le pase a una residente de anestesia que ni siquiera conocemos. Es una cualidad inherente a la raza humana que ha hecho ricos a los que inventaron Gran Hermano.
- También un poco egocéntricos: creemos que tenemos algo que contar a los demás y que a los demás va a interesarles leernos. (Gracias, mil gracias por leerme, guapotes).
- Tenemos una conducta de consumo: un hábito constante, un fenómeno de "tolerancia" (no nos damos cuenta de las horas que pasamos blogueando) y un síndrome de abstinencia a la retirada
- Como todos los adictos, no vemos nada malo en nuestra adicción (después de todo, de algo hay que morir) y no tenemos la más mínima gana de dejarlo.
A fin de cuentas, puedo dejarlo cuando quiera ¿verdad?

26/11/2008

RCP

A lo largo de mi vida profesional, he reanimado a muchas personas. Algunas han salido para delante, mejor o peor. Otras, desgraciadamente, no han salido. A algunas las recuerdo. A la gran mayoría, no. Y, de algunas, tengo recuerdos fugaces: el desgarro de un camisón por un cardiólogo (había que ver los ojos como platos de la residente que le ayudaba, que debió pensar: "Diossss, qué macho-men"), un tanga plateado en un albañil que se cayó de un andamio (por lo demás, muy masculino, el hombre), enseñar a reanimar a dos estudiantes sobre la marcha en una parada sin asistencia (y salió.Olé por ellos), tumbarme en el suelo para intubar a un hipopótamo de casi 200 kilos que se paró en la misma puerta de Urgencias y todas las caras de los que pasaron por mis manos el 11 M (que, por esas cosas de la vida, me tocó sufrir).

Hay algo mágico y al mismo tiempo, muy terrenal y mundano en la RCP. En todo ese esfuerzo, físico y mental, por arrancar a alguien de las garras de la muerte y devolverlo a la vida. Algo que me hace sentir tremendamente frágil y anónima. Estamos hoy aquí. Mañana...¿quién sabe? Reiros con el video y prometed disfrutar la vida hasta que seamos tan viejos que no nos importe que alguien nos etiquete con el "No RCP si PCR" .


video

¡SOY LIBRE!

Hoy me han quitado el yeso...¡al fin! De dentro salió, como en un programa de Miguel de la Quadra Salcedo, toda la selva amazónica con Tarzán colgando de las lianas y, oculto entre la espesura, mi pie, un poco deforme todavía, el pobre. De todas formas, es una libertad condicional. No puedo plantar el pie en el suelo durante 3 semanas más, pero...¡puedo ducharme entera! Y me siento taaaaaaan ligera...

23/11/2008

Las madres del colegio


Mi santo suele escaquearse, siempre que puede, de llevar a Susanita a los cumpleaños de sus amigas. Su terror no son veinte niñas de 5 años berreando vestidas de rosa y pintadas (Ahora, en todos los cumpleaños las maquillan). Ni tener que ir el día antes a buscar un regalo rosa y repolludo que obsequiar a la homenajeada. No. Su terror son las madres del colegio. En los cumpleaños se reúne siempre el mismo grupito de madres (Los padres, como mi santo, suelen huir como de la peste de este tipo de eventos) que se pasa las dos o tres horas que dura la fiesta despotricando de todo en general y de los médicos y la medicina, en particular. (Ya sabeís que, en este país, todo el mundo sabe de política, fútbol y medicina más que nadie).
Ayer nos tocó el consabido cumpleaños. Y, claro, como tengo el tobillo roto y no puedo conducir, a mi santo no le quedó más remedio que hacer de tripas corazón y acompañarnos. Las madres del colegio lo vieron llegar y le saltaron encima con cervicalgias, gonalgias, dolor de culo, de cejas, en fin...algias varias. Incluso, una llegó a preguntarnos si no nos sobraría un fonendo por ahí para aprender a auscultarse (Hay gente hipocondriaca por esos mundos a punta de pala...)
Resultado: que mi santo me ha dicho que el miércoles me quita el yeso, a ver si puedo recuperarme lo antes posible...que la tanda gorda de cumpleaños viene en Enero y Febrero.

19/11/2008

Esa cosa llamada MIR


A estas alturas, el año pasado, hacía carambolas con el trabajo, los niños y la casa para poder estudiar el MIR (otra vez). Le robaba ratitos al sueño para estudiar Estadística y Epidemiología:
¿Cuál es la correcta?
a) El riesgo relativo de presentar hemorragia digestiva por sobredosis de café para mantenerme despierta es 10.
b) El riesgo atribuible a la exposición de café es 0.045.
c) El riesgo relativo de que me dé un infarto por el ritmo de vida que estoy llevando es 15 y el riesgo relativo de los expuestos es 0.9.
d) ¿A quién carajo se le habrá ocurrido inventarse lo del riesgo relativo?
e) ¿Y el atribuible, a quién?
Entre paciente y paciente en la atestada puerta de Urgencias, le echaba un vistazo a hurtadillas a la Microbiología:
La serratia rubidae es:
a) Un bacilo gramnegativo anaerobio que produce endocarditis en los pacientes ADVP.
b) Un bacilo grampositivo aerobio típico de infecciones pulmonares.
c) Pero...¿ese bicho existe?
d) Y si existe, en qué página de los p... apuntes estaba?
e) Uf, no sé, será la a) (A ver si suena la flauta por casualidad).
En fin, que llegó el examen, me pegué la gran llorada cuando salieron los resultados tanto provisionales como definitivos, me enganché a la página de gangas y me fuí a Madrid a ver si llegaba. Me senté al lado de un tipo que quería lo mismo que yo en el mismo sitio y que cambió de opinión 2 minutos antes de elegir (poniéndome previamente al borde del infarto) y lo conseguí (Todavía no me lo creo). Aquí estoy: haciendo mi segunda especialidad.
Así que, chicos, futuros blastos, sé lo que estaís pasando. LO SÉ. No merece la pena, pero es la única forma que hay de hacer lo que os gusta. ÁNIMO.
Por cierto, en España hacen falta anestesistas, je,je.
PD: La foto de la serie MIR es porque no encontré otra cosa, porque está claro (desde el momento en que la traumatóloga lleva fonendo) que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

16/11/2008

La felicidad engorda



Hoy me ha dicho CC que, desde que empezó a salir con mi hermano, ha subido 4 kilos. Es algo que todo el mundo dice: la felicidad engorda. Pero...¿es realmente la felicidad lo que engorda? En mis tiempos mozos de médico de familia, les decía a mis pacientes que el cuerpo es como una cuenta corriente: lo que uno ingresa, engorda la cuenta. Y lo que uno gasta, la adelgaza. Y es que, cuando una empieza una vida en pareja, lo que hace es quedar para una cenita romántica, después de la cual preparas un desayuno calmoso, o quedas para tomar cervecitas y aperitivo al sol... O, si te quedas en casa, como está el otro, no comes cualquier cosa (un sandwich, una ensaladita...) sino que te esfuerzas y te luces con un solomillo relleno de foie con salsa de uvas, que está de rechupete, pero que es a la cuenta como la doble paga de navidad.
Sí, es verdad que haces más ejercicio dentro de la cama, pero menos fuera de ella.
Total, que la cuenta corriente no para de subir como la espuma.
¿Sabeís qué? Más vale gordita y feliz que flaca y desgraciada. No te preocupes, CC, que yo te veo estupenda.

15/11/2008

Agonistas y antagonistas adrenérgicos


¿Os habeís fijado en que todo el mundo puede ser catalogado como agonista o antagonista adrenérgico? Los agonistas son esos tipos que se unen al receptor y sacan lo mejor de él. Los hay directos: simplemente se unen y ya está. Al pan, pan y al vino, vino, pero, a pesar de decir las cosas tal cual son, se salen siempre con la suya. Ejemplo claro: mi santo. Yo le he oido llamar imbécil a otra persona en su jeta y la otra se queda tan pancha y además le ríe la gracia.

Luego, los hay indirectos. Son esos individuos que propician las condiciones para sacar lo mejor del receptor, pero no se unen a él. Yo tengo una amiga-agonista indirecta: cada vez que me ve me estruja como si hiciera una vida que no nos vemos y me dice lo guapa que me encuentra (Así ande yo arrastrando la ojera por el suelo). Consecuentemente, siempre consigue ponerme de buen humor.

Y, por último, están los antagonistas: esos que se unen al receptor y no le dejan hacer nada de nada. Ejemplo de libro: mis dos enanos.

Siento la pedantada, pero es que he vuelto a abrir los libros, que ya era hora de empollar.

11/11/2008

Los otros virus


Ayer, una cosa llamada Caballo de Troya se ventiló mi disco duro: un virus, me han dicho los entendidos. Cuando yo estudiaba la carrera de Medicina, pensaba que los únicos virus que iba a ver en mi vida iban a ser los adenovirus y sus colegas. Y, con suerte, sólo en los demás. Ahora, me he dado cuenta de que el mundo está lleno de otros virus, que también te dejan hecha unos zorros y para los que apenas hay tratamientos. Vas a Hacienda a reclamar un papel y te dicen: "Vuelva usted mañana, que el ordenador tiene el virus del moquillo palúdico y no funciona". Y, por mucho título de Medicina que una tenga, no puede hacer nada. Ajo y agua (bueno, en eso son exactamente iguales a los otros...Ya se sabe, la gripe dura una semana con tratamiento y siete días sin él).
Afortunadamente, parece que el antivirus, cual vacuna, lo paró y mi primo, que, de estas cosas entiende, se lo ha llevado a ver qué consigue salvar de tooodos los documentos (Ya sabeís...uno de estos días tendría que hacer una copia de seguridad...pero una sólo se acuerda de Santa Rita cuando llueve). Los virus, como la virginidad, sólo se curan en la cama. Así que mi ordenador va a estar de reposo unos días. Pero, tranquilos, podeís seguir visitándome en la cuarentena: no soy contagiosa.

7/11/2008

La madre que me parió



Mi madre es distinta a todas las otras madres del mundo. Para empezar, escribe un blog (que se llama "Blog de una jubilada" ), donde se lo pasa pipa imaginándose qué hacer con el tiempo que tiene, ahora que está jubilada (Aunque apenas tiene tiempo porque no para la pata).
En segundo lugar, sale más (pero mucho más) que sus hijos. De hecho, uno de mis ex-novios (Sí, he tenido varios, ¿qué pasa?)siempre decía que mi casa era la única casa en la que los padres salen más que los hijos (Y eso que ni mi hermano ni yo hemos sido nunca monjas de clausura). Y es que tienen un grupo de amigos con una juerga y unas ganas de disfrutar la vida que ya les gustaría a algunos.
En tercer lugar, para todas las madres sus hijas son lo más perfecto del mundo. Para mi madre, no. Mi madre siempre es objetiva. Si he engordado, me dice: "Oye, hay que ponerse a dieta" (En lugar de alegrarse por lo "hermosa" que está su hija). Cuando me eligieron para escribir el discurso de despedida de mi promoción de Medicina, mi madre me preguntó "si no había en mi clase nadie más gracioso que yo para escribirlo". Huelga decir que llevo doce años recordándoselo.
Pero hay una cosa en la que mi madre es igual a todas las madres del mundo: siempre está ahí cuando se la necesita.
Un beso, mamá. Un beso, papá. Gracias por ayudar tanto a esta cojita.

4/11/2008

El anestesista sobrenatural



Ahora, como, forzosamente, paso muchas horas en casa, tengo tiempo de perder el tiempo (y valga la redundancia) vagando por internet. Y, en ese vagabundeo, he encontrado una canción de Genesis, que se llama "Here comes the supernatural anaesthetist" (Que, en cristiano, sería algo así como "Aquí llega el anestesista sobrenatural"), animada (¡Como no, cuando de cosas macabras se trata!) por Tim Burton.

Está claro (y si no, vean el video en http://www.youtube.com/watch?v=361ou8wTmHM ) que nuestra última anestesia es siempre una anestesia general sin despertar, pero, por el momento, disfrutemos de la vida oyendo un poco de música, a pesar de la mala pata (o gracias a ella)

2/11/2008

Despegue


Mi santo y yo somos de provincias distintas (y vivimos en la mía). Esto quiere decir que, aproximadamente cada mes y medio, cogemos un avión para ir a ver a mi familia política.

Antes de que me pasara la gracia de la fractura, teníamos unos billetes comprados para irnos este fin de semana y, claro, tampoco era cuestión de fastidiar a todo el mundo por una fracturita de nada. Así que me dije: "Qué cuernos, allá vamos".

Los viajes en avión con dos niños pequeños son, ya de por sí, una de las situaciones más estresantes con las que tiene que enfrentarse una en la vida. Los viajes en avión con dos niños pequeños y una fractura que te impide correr tras ellos tienen que ser la pera - me dije - pero ni con esas me eché atrás( Complejo de Rambo que me ha entrado, oye). En el mostrador de facturación, mi santo parecía el árbol de navidad: una mochila a la espalda, el DVD portátil en un brazo, en el otro los abrigos y un niño colgando de cada pierna. Generalmente, nos dividimos el "set de entretenimiento" que hay que llevar, pero, claro....

Decidimos pedir una silla de ruedas para evitar follones. Después de un rato esperando, aparece una chica tremendamente acelerada y entusiasta que me dice: "Hola, soy L. y voy a ser tu guía aquí dentro" (Y yo pensé: "Zas, ya me he equivocado y he reservado un tour por el aeropuerto en lugar de asistencia hasta el avión"). Y dicho y hecho, L. agarró la silla conmigo dentro y empezamos una carrera digna de Le Mans con mi santo y los dos niños siguiéndonos con la lengua fuera.

Una vez pasados las controles de seguridad, L. decidió que necesitábamos un café, nos "aparcó" en la cafetería, dijo:"Vuelvo en media hora" y ¡PLOF! se volatilizó. Tres cuartos de hora más tarde, en vista de qe L. no aparecía y nuestro vuelo ya estaba embarcando, mi santo agarró la silla (Y yo la mochila, abrigos y DVD) y me llevó a la puerta de embarque con éxito.

Entramos al avión con todo Cristo mirando( La secuencia es matemática: 1º miran mi cara, 2º las muletas, 3º el pie, 4º los niños, 5º toooodo el mundo pone cara de UFFF). Enchufamos a los enanos al DVD y nos aburrimos mortalmente durante 2 horas y media. He de decir que , como generalmente los niños no nos dejan parar, mi santo y yo ya no incluímos en el "set de entretenimiento" nada para entretenernos nosotros. Y debe ser para llevar la contraria a todas esas caras que pensaron UFFF (Y a su madre que pensó que el viaje iba a ser algo similar a La Odisea) que los niños se portaron como nunca.

No sé si en Diciembre (que nos toca de nuevo el viajecito de marras) romperme el otro tobillo, a ver si consigo que se porten igual de bien (EEEEEEHHHH, QUE ES BROMA).