20/7/2014

Nos vemos en Mérida


La preciosidad de librería que veis sobre estas líneas es la librería San Francisco, de Mérida, donde tendrá lugar la siguiente firma de "Planes de boda". Así que, si estáis dispuestos a desafiar las altas temperaturas, os espero el 25 de Julio de 19.30 a 21.30 horas (en la calle San Francisco, 13), con el bolígrafo preparado y muchas ganas de desvirtualizaros. 


14/7/2014

Blanco y negro



Desde el principio, el rey supo que no había sido una idea brillante el ponerlos a trabajar juntos, pero qué remedio le quedaba. O sí le quedaba remedio, pero qué pereza organizarlo de otra forma. Desde el principio, fue un error. El peón blanco no dejaba de recordarle al negro que él había llegado primero y que, por lo tanto, movía primero, dijera lo que dijera el negro. Su brillo oscuro no borraba ese hecho. Y el negro, después de haber dado los primeros pasos, no podía volver atrás. Por mucho que el blanco hiciera para borrarlo del tablero, el pequeño peón siguió, escaque a escaque, hacia el otro lado. La cosa empeoró cuando el blanco alcanzó la última fila negra y pidió ser convertido en dama. El acoso se convirtió entonces en tóxico. El antiguo peón blanco era como una manzana podrida. En poco tiempo, había contaminado a los que lo rodeaban. Y el peón negro no sabía cómo escapar. De pronto, vio una luz de color gris en el tablero blanco y negro. Una pequeña esperanza de supervivencia. Aunque quien algo quiere, algo le cuesta. El blanco meneó la cabeza con incredulidad al ver a los negros exponer un caballo. Y se movió, como la dama que creía ser, barriendo el tablero, sólo para darse cuenta - demasiado tarde - del jaque mate. 

7/7/2014

Así empieza todo


El Diario de una Mamá Pediatra empieza así. Hay un dibujo de una embarazada que se toca la barriguita y, sobre ella, rezan unas letras en molde: "Así empieza todo". Y es que cuando te ves con esa tripa, da igual toda la medicina que sepas. En ese momento, eres una MADRE. Así, con todas las letras en mayúscula. Y te invaden miles de dudas. A mí me salvó, entonces, un libro que se llamaba algo así como "Manual de Pediatría para Padres", que perdí en una de las seis mudanzas que llevamos a nuestras espaldas y que explicaba la pediatría como para dummies. Pero era mil veces mejor que buscar en mis libros médicos, donde se me ponían los pelos como escarpias y empezaba a pensar, como cuando estudiaba psiquiatría u oncología, que mis hijos tenían absolutamente todos los síntomas. 
Por eso me gusta el blog de Amalia. Y, por eso, el libro de Amalia es el libro que debe acompañar vuestros primeros años de pater-maternidad. Seas o no sanitario. Es un libro para crecer y aprender juntos. Para resolver tus dudas existenciales sobre vacunas, crecimiento, crianza y todo esa parafernalia de ciencia ficción en la que te sumerges cuando tu barriga empieza a parecer un melón. Y, cuando no lo necesites, puedes perderlo en una mudanza. Que seguro que a Amalia, que es más maja que las pesetas, no le importa. 




2/7/2014

Cría cuervos


Estoy ciega total. No porque tenga 4.5 dioptrías de miopía en cada ojo. No. Ni porque me tenga que aprender los bañadores de memoria cuando me quito las gafas en la playa (más de una vez he saludado afectuosamente a alguien que tenía el mismo bañador que mi marido o que mi padre). Estoy ciega porque he criado dos cuervos y me han sacado los ojos. 
Compra semanal. Las bolsas se acumulan en la encimera mientras yo ordeno alimentos en los estantes y mis hijos los desordenan dentro de las bolsas buscando un paquete de "Cookies" que les he comprado de capricho. Lo encuentran y lo abren. Y, como quien no quiere la cosa, les robo una cookie delante de sus narices y me la meto en la boca mientras sigo recogiendo. Los dos me miran como si hubiera cometido la mayor afrenta del mundo mundial. 
- ¡OYE! - gritan al unísono.
- Es una.- digo, con la boca llena de cookie, que, por cierto, son un pecado mortal. 
Ponen cara de enfado pero no protestan más. Me meto en la despensa con un paquete de leche y oigo a Susanita que le dice bajito al Terro: 
- Tranquilo, en cuanto se ponga el biquini, no se atreverá a robarnos más cookies. 

Cría cuervos. Y encima cómprales cookies. Para esto. 


25/6/2014

Como Spiderman


La verdad sea dicha es que, dentro del campo del quirófano, hay mucho superhéroe. También hay mucho villano, pero eso lo dejamos para otro post. Vamos a por los superhéroes. Por ejemplo, los radiólogos. Son como Daredevil. Ellos no ven al paciente, pero sus otros sentidos están tan desarrollados que son imprescindibles para sacarlo adelante. O los cirujanos cardíacos, que son como Supermán. Vienen de un planeta extraño. Parecen tipos normales. A veces, bastante torpes. Pero pueden congelar tu corazón y detener el tiempo. 

¿Qué somos los anestesistas? Los anestesistas somos Spiderman. ¿No lo creéis? Vais a ver:

Tenemos un sentido arácnido, que nos avisa de los problemas:
- Oye, Jomeini, que vamos a cambiar el orden del parte para poner este paciente al final.
- ¿Por?
- No, por comodidad, mujer, no seas tan susceptible.
Y el paciente del final es un cromo con más años que Matusalén y tan diabético que tiene las pestañas garrapiñás. Y te ves sin cama en Críticos y atrapada en el quirófano mientras el cirujano se va a su casa tan ricamente. Y entonces, tú, te subes por las paredes

Todo siempre es culpa tuya. A la embarazada le duele la espalda un mes después de dar a luz y es por la epidural, no porque haya llevado un sobrepeso de veinte kilos en el embarazo. El recién operado de apéndice se pasa 24 horas vomitando y la culpa es del poquito de propofol que le has puesto en la cirugía, del que ya no guarda ni el recuerdo, no de que le hayan revuelto las tripas arriba y abajo y le hayan llenado de gas como un globo. Como Spiderman, el pobre, que encima de que resolvía el problema le caían todas las culpas. Si hasta Maduro lo culpó una vez de la violencia en Venezuela...

Y encima nuestro mejor amigo es el malo. O, como yo, nos casamos con ellos. Como Spiderman, nuestro cuerpo puede soportar un dolor extremo

¿Es o no es? 

Dedicado al Doctor McGyver, verdadero inspirador de la idea "Somos como Spiderman". Él es como la Antorcha Humana: brilla con luz propia. 

19/6/2014

La grieta


Al principio, el dragón no se había percatado de que su precioso castillo de cristal tuviera una grieta. Se dio cuenta cuando por la grieta entró el primer mensaje de la princesa. Ella jugaba en el exterior haciendo aviones de papel de colores. Los soplaba y le enviaba mensajes. Mensajes que podían decir algo más, pero que, en realidad, no lo decían. El dragón se asustó de los mensajes y de los aviones. Y se escondió en lo más oscuro del castillo mirando temoroso la grieta. Temblando en la penumbra.
Un día, se dio cuenta de que si miraba por la abertura, vería los ojos de ella que lo observaban con seriedad. Dos ojos con una mirada de un azul profundo. Hechizado por la magia, se inclinó sobre la grieta y se perdió en ellos. ¿Qué daño podía hacer sólo con mirar?
Pero una noche, confiado por la oscuridad del exterior, se asomó demasiado y se le vio el corazón en la mirada. "Ven" - le decían a ella sus ojos. Pero ella se negó, riendo y le envió un avión de papel de estraza en el que ponía: "No voy". El dragón se asustó tanto que dejó caer su alma y, después, no supo qué hacer con los pedazos. 
Durante un tiempo, unos meses, volvió a esconderse en el castillo. Afligido. Soltando pequeñas nubes de azufre. Haciéndole trenzas a su dolor. Hasta que un día volvió a entrar un avión de papel por la grieta. Un avión sin mensaje. 
No pudo evitar la tentación de ponerse de puntillas para mirar al exterior. Por fuera de la grieta, había otra princesa. Otra que no era ella. 
El dragón volvió a esconderse sin poder contener las lágrimas. Toda su penumbra estaba ahora teñida por la ausencia. 
Tenía que encontrar la manera de cerrar aquella grieta. 


17/6/2014

¡¡¡Ya está aquí!!!


Queridos jomeinistas, ¿no queríais caldo? ¡Pues aquí tenéis dos tazas! Para todos los que me han pedido durante cinco largos años que recogiera las historias de Susanita y el Terrorista, hoy ha salido "Instrucciones para sobrevivir a los hijos", en papel y en ebook

Y para presentarlo, ¿qué mejor que madres/padres supervivientes?








12/6/2014

De pecados y pescados


Los lunes por la noche, los cuatro nos sentamos a ver Pesadilla en la cocina. No es que me apasione el programa. De hecho, mientras lo veo, suelo estar haciendo otras cosas en el ipad, pero es el único momento en toda la semana en el que los cuatro coincidimos viendo la tele, así que me trago a Chicote y a sus croquetas. El lunes pasado, la cosa iba de pecados capitales cometidos por los restaurantes a los que iba.
- ¿Qué es lujuria? - pregunta Susanita. 
- Pues cuando sólo puedes pensar en sexo - le contesto. 
- Ah. - responde. 
Pasa un rato y el nuevo pecado capital aparece en pantalla.
- ¿Y qué es soberbia? 
- Ser soberbio es creerse mejor que los demás.
- Ah, vale. 
El nuevo pecado capital aparece en pantalla y el Terro, que debe estar un poco hasta el gorro de las preguntas de su hermana y que, además, es de lo más enterado que existe, dice: 
- Antes de que lo preguntes, la gula es ese pescado gris que parece un espaguetti.

8/6/2014

Firmando, que es gerundio.


Esta semana, y la pasada, he estado firmando en la Feria del Libro (primero, en la de Santa Cruz de Tenerife y, después, en la de La Laguna). Para cualquier escritor que empiece, firmar ejemplares en la Feria del Libro es una experiencia de las que te ponen los pies en la tierra. Al principio, una sueña con largas colas estilo las que se formaban el año pasado en Madrid en la caseta en la que firmaba Jorge Javier Vázquez o Mercedes Milá. Vas emocionada como un pavo porque tu nombre sale en el mismo programa que pesos pesados de la literatura. Y porque tu libro - ¡tu libro! - está ahí en una mesa, al lado de un cartel con tu foto. Te sientas, con una sonrisa de oreja a oreja, y no pasan dos minutos cuando se acerca una señora. Tiemblas. ¡Una lectora! Y entonces ella te dice: 
- Oye, niña, ¿el libro de Belén Esteban lo tienes? 
- No...ejem...-señalas la foto y tu libro - es que, mire, yo soy la autora de este otro libro, que he venido a firmarlo. 
Ella te mira. Mira la foto. Ve que no sales en la tele y pasa de ti para irse a preguntar a otra persona. 
Ves acercarse a una chica con gafas. Lleva una sonrisa que parece presagiar que sabe quién eres y por qué estás allí. 
- Perdona, ¿tienes un diccionario de hebreo?
¿Ein? ¿Un diccionario de hebreo? ¿Quién busca un diccionario de hebreo en una Feria del Libro?
- No...perdona...es que yo soy la autora...
Ella parece darse cuenta de que ha preguntado a la persona equivocada, mira tu libro con un poco de asco, por lo de "Planes de boda", y se va.
Se acerca a la mesa una pareja, con un cochecito de niño. 
- ¿Jomeini?¿Eres Jomeini? 
- Sí - reconoces con reticencia. A ver si estos también te van a pedir el diccionario de hebreo...
- Te leemos - dice el chico con una sonrisa. 
- ¡Ah, gracias! - respondo yo, sin saber qué más decir. 
- El Terrorista...jajajaja...nos encanta.
- Muchas gracias. Se lo diré. 
- Bueno, pues adiós, encantados de saludarte. 
- Adiós. Igualmente.- contestas tú, con la sensación de que algo no va bien. 
Tres personas. Cero libros. 
El año pasado en la Feria de Madrid me pusieron al lado de Francisco de Paula. Fue una crueldad innecesaria. Yo parecía la ventanilla del Business de Air Europa y él la de la turista de Ryan Air. Tiemblo porque hoy parezca la de las cosas perdidas. 
Pasa un rato. La gente se para.
- ¿Planes de boda? - te dicen. 
- Sí - respondes tú, en el colmo de la locuacidad. No sirvo para vender. Es un hecho constatable. Menos mal que algunos entonces te preguntan: "¿De qué va?" y puedes contarles y se arriesgan y se llevan tus dos libros. Y tú ruegas por dentro a todos los dioses que les gusten. 
Y se llevan uno y luego otro. Así, a cuentagotas, la mesa se va vaciando. Te das cuenta de que tal vez sea mejor así que teniendo una larga cola. Puedes hablar de literatura con Jesús, que se ríe contigo y que se lleva el libro para desconectar del trabajo. Puedes reírte con Patricia, que dice que no se ha casado y que no piensa hacerlo. Y que se lleva tu libro como antídoto contra el matrimonio. O con Mariano, que es un autor reconocido y que se lo lleva - sospechas - para ayudarte, pero que empieza a ojearlo y se ríe con los primeros capítulos. (¿Hay un personaje que se llama Empanadadebonito? ¡No me lo puedo creer!). Y viene un amigo a buscar su ejemplar. Y te alegras de verlo, no sólo porque se lleve tu libro (que también), sino porque hacía mucho tiempo que no coincidíais y os ponéis al día en un periquete. 
- Este libro me encantó - dice una chica, señalando "El blog de la Doctora Jomeini" a su amiga, sin darse cuenta de que tú estás detrás. 
- Pues si te encantó la primera parte, llévate la segunda - le digo yo. 
Ella se me queda mirando, embobada. 
- ¿Tú eres Jomeini? 
- Sí. -resistes la tentación de contestarle: "Oui, c'est moi".
Y se la lleva, con un abrazo y un beso. Y una foto. 
Decía Álvaro Pombo que cada vez que alguien tocaba uno de sus libros, sentía que le había tocado el alma. Si ese alguien lo despreciaba, Pombo se ponía como una fiera. La Feria no viene mal por eso. Porque el contacto con tus lectores es directo. En el buen y en el mal sentido. Y no hay mayor cura de humildad, os lo aseguro.


7/6/2014

La mujer con un zapato de purpurina

Hace ya taintantos años, vi una película de Tom Hanks y de aquella chica tan mona que tocaba el chelo en Fama, que se llamaba "El hombre con un zapato rojo". La peli empezaba con una imagen de Tom Hanks con un zapato de cada color bajando por unas escaleras. El zapato de distinto color hace que lo confundan con un espía y lo persigan. Vale, el guionista no sudó tinta. A ver, señor guionista: soy espía. Quiero ponerme en contacto con otro espía. De forma que nadie más se entere. ¿Y me pongo un zapato de cada color? ¡Anda ya!
La película me impactó tanto que no me acuerdo ni de qué iba. Lo que sí que me acuerdo es que no me enteré al final de por qué llevaba Tom Hanks el zapato rojo. Pues ahora ya lo sé. 
Soy la primera en levantarse en Jomeini House por la mañana. Antes, cuando mi vida estaba más organizada, me dejaba la ropa preparada la noche anterior para no despertar a nadie. Ahora, que apuro hasta el último minuto del día, llego a la cama tan reventada por la noche, que siempre lo dejo para el día siguiente y selecciono la ropa en penumbra. 
El otro día mientras caminaba desde el aparcamiento al hospital con un compañero, veía que no dejaba de mirarme los pies. Pero como me gusta hablar más que a un tonto un lápiz, no le puse asunto. En la cola para coger los pijamas de quirófano, me saluda otra compañera y luego me mira los pies. Entonces, ya me mosqueé. Y me miré los pies. Señores jomeinistas: a su izquierda, bailarina de noche con purpurina en negro. Y a su derecha, bailarina de tiras de cuero trenzadas, afortunadamente, también negra. 
Ya sé por qué Tom Hanks llevaba el zapato rojo al inicio de la peli. Se vestía a oscuras. Como la menda lerenda. 

6/6/2014

Los 10 libros que te llevarías a una isla desierta



Hoy hablo en Glup-Glup de los 10 libros que te llevarías a una isla desierta. ¿Cuáles son los vuestros? Los míos, podéis leerlos aquí


3/6/2014

A mil manos



Hay una canción de Sonrisas y Lágrimas, que se llama "Cosas que me hacen feliz". Empieza diciendo: "Gotas de lluvia y pequeños gatitos, cazos de cobre y guantes bonitos, cartas atadas con un lazo gris...son cosas simples que me hacen feliz." Yo también soy así de simple. Y hay muchas cosas que me hacen feliz: un beso de mis hijos o sus dibujos con un "Te quiero, mami" en mil colores, el fantasear durante horas con la escena de una novela, una copa de vino con los amigos, un beso robado de madrugada, vuestros comentarios (aunque a veces no conteste casi siempre consiguen hacerme sonreír), el levantarme tarde por la mañana o, incluso,  el poder volver a acostarme a leer después de desayunar (el colmo de la vagancia)...
Ser feliz en los pequeños detalles, en las pequeñas cosas, te hace ser feliz en esta vida que es muy puta. Y si tú eres feliz, es más fácil hacer felices a los que te rodean. En otras palabras, que a partir de hoy queda prohibido no sonreír.

Nota: Este post forma parte de una propuesta colaborativa que podéis localizar con el hashtag #A1000manos.